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Miércoles, 11 de agosto de 2004 - 14:48 GMT
Análisis: el control de la milicia
Koert Lindjer
BBC Nairobi, Kenia

Refugiado de Darfur
Un millón de desplazados, 50.000 muertos; el balance de Darfur hasta el momento.

Un miembro de la milicia Janjaweed de Sudán camina de la mano de un soldado del ejército de ese país en mercado de Krenic, un poblado ubicado a dos horas de automóvil de Al-Junaynah, la capital de Darfur Oeste.

Los camellos criados y guiados por las esposas de los Janjaweed comen mangos de árboles propiedad de granjeros locales.

Estos granjeros fueron desplazados a las polvorientas planicies en las afueras de Krenic, un poblado controlado tanto por los hombres de la milicia Janjaweed que tienen una base cerca de allí, como por soldados del ejército sudanés.

El trabajo en equipo de los militares y los milicianos se puede apreciar en todas partes en Darfur.

El presidente de Sudán, Omar al-Bashir, tendrá que trabajar duro para romper esa estrecha relación.

Su gobierno ha negado y niega que apoye a los Janjaweed, pero en mayo lo vi en un acto junto a sus seguidores en Nyala, al sur de Darfur. Allí saludó a los Janjaweed con estas palabras: "Larga vida a los muyahidines".

"El gobierno de Sudán es presionado por la comunidad internacional para que haga lo que no puede hacer", dijo un diplomático que asistió a las recientes conversaciones de paz en Etiopía, que contaron con la mediación de la Unión Africana.

"Bashir se encuentra bajo intensa presión desde todas partes, su espalda está contra la pared".

Milicias tribales

La idea de un desarme suena rara en el contexto de Darfur, porque no hay un habitante que piense en entregar su arma, la región es muy insegura.

Darfur era una región inundada por armas incluso antes de iniciarse el actual conflicto. Un control de las armas parece una opción más realista.

Los sucesivos gobiernos de Sudán, débiles políticamente, han utilizado milicias desde la independencia del país en 1956. El país es demasiado grande para un ejército nacional.

Sudán podrá ser un gobierno autoritario, pero como estado policial ha fracasado, los servicios de seguridad no pueden controlar la totalidad del territorio.

Los Janjaweed en su versión actual fueron formados por las agencias de seguridad que están bajo control del vicepresidente Alí Osman Muhamad Taha.

"Los servicios de seguridad tienen el control en Darfur", dijo un ex cercano colaborador del presidente Bashir en Jartum, "y el ejército regular está muy satisfecho con ello".

El gobierno fue sorprendido en abril de 2003 cuando un nuevo grupo rebelde, el Ejército de Liberación de Sudán (ELS), atacó el aeropuerto de El-Fasher en Darfur, donde destruyeron varios aviones.

El presidente Bashir se sintió humillado y abogó por la venganza.

Como en otros conflictos anteriores, por ejemplo en las montañas de Nuba a principios de la década pasada o en el Alto Nilo occidental en 2000, el gobierno recurrió a las milicias.

El ejército regular no era una opción para el mandatario. Sus 90.000 integrantes son en su mayoría originarios de Darfur y Bashir no confía en ellos. Resultado: creó la milicia Janjaweed.

Apoyo de Jartum

Milicia Janjaweed
Las milicias son acusadas de "limpieza étnica" en Darfur.

Varios testigos en Darfur aseguran que altos jerarcas del gobierno llegaron a la zona durante 2003 con el fin de reclutar para la milicia.

La agencia humanitaria Human Rights Watch asegura en un reciente informe que las autoridades locales son conminadas a colaborar y facilitar las acciones de los Janjaweed.

Armas y alimentos llegan en forma regular en helicópteros del gobierno al campo base del líder Janjaweed, Musa Hilal, quien ahora reside en Jartum.

Con tantos funcionarios de alto nivel involucrados y con la actual distribución de poder en Jartum es casi imposible el neutralizar a los milicianos.

Existen además varias ramificaciones que van más allá de Darfur. El vicepresidente Taha es el arquitecto del acuerdo de paz firmado este año que puso fin a 20 años de guerra civil en el sur del país.

No todas las tribus árabes han contribuido con hombres a los Janjaweed. Muchos jefes se negaron a participar para no comprometer su comercio con los agricultores, quienes les proveen forraje en la temporada seca.

Esto crea dificultades a la hora de controlar a los Janjaweed por medio de las tradicionales estructuras tribales.

Bandidos

Los principales clanes que integran la milicia son el Jalul, el Ereigat y el Mahariya de Musa Hilal.

Pero el conflicto atrajo a numerosos bandidos de toda la región, que llegaron a Darfur a saquear y que serán muy difíciles de detener.

Y sin duda pelearán cuando quienes los apoyaban se tornen contra ellos.

El desarme de la milicia puede conducir a enfrentamientos entre los grupos árabes y de éstos con el gobierno, una consecuencia que favorecerá a los rebeldes del ELS.

Lo más probable que ocurra es que las milicias sean absorbidas en forma paulatina por las estructuras del Estado.

El gobierno intenta, desde hace varias semanas, enrolar a los Janjaweed en su fuerza paramilitar, las Fuerzas de Defensa Popular y en su policía.

Queda por verse si el cambio de uniforme significará un cambio de conducta y el fin de la impunidad.



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