El presidente de Estados Unidos, George W. Bush y el primer ministro de Polonia, Marek Belka se reunieron en la Casa Blanca, para conversar sobre Irak tras una jornada de fuertes enfrentamientos.
A pesar de la existencia de un cese el fuego, y de medidas del nuevo gobierno interino iraquí para abatir la violencia insurgente, se registraron incidentes en varias partes de Irak.
Los funcionarios discutieron la posibilidad de reducir la presencia polaca en Irak.
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Los funcionarios se reunieron poco después de que los polacos anunciaran que entregarían el control militar de dos provincias a manos estadounidenses debido al empeoramiento de la situación de seguridad en Nayaf y Kadisiya.
Aunque el presidente Bush alabó el papel de las tropas polacas en Irak, el primer ministro Marek Belka señaló que sus soldados no permanecerán en Irak indefinidamente.
No para siempre
"Bueno, creo que nadie quiere quedarse en Irak para siempre" dijo el funcionario polaco a reporteros en la oficina oval de la Casa Blanca.
"Es un país soberano, tiene su propio gobierno reconocido internacionalmente, tiene sus propias reglas que está desarrollando y vemos nuestra presencia en Irak como una ayuda para que el país se estabilice en sus propios pies", añadió Belka.
El funcionario polaco añadió que no se habían discutido calendarios, aunque si se tocaron formas de reducir la presencia polaca en el país árabe.
El gobierno polaco enfrenta fuerte presión para reducir sus compromisos en Irak.
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El gobierno polaco se encuentra bajo presión en Varsovia, para que reduzca sus compromisos con la coalición encabezada por Estados Unidos.
Polonia lidera una fuerza multinacional de más de 6.000 tropas que cubre la mayor parte del sur de Irak.
Más seguridad
Funcionarios de la Casa Blanca, señalaron que el presidente Bush y el primer ministro polaco, discutieron sobre Irak en términos generales y que ambos hicieron énfasis en la necesidad de entrenar a fuerzas de seguridad iraquíes para permitir la reducción de la fuerza multinacional.
Estados Unidos ha insistido en que la coalición en Irak permanece fuerte a pesar de la reciente decisión de Filipinas de retirar sus 51 efectivos y ha señalado la participación de Mongolia y de El Salvador como evidencia de su fortaleza.
Filipinas se unió el mes pasado a España, República Dominicana, Nicaragua y Honduras, países que se retiraron, de la que una vez fuera una coalición de 34 naciones.