Schroeder agradeció la invitación.
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Polonia rindió homenaje este domingo a las 22.000 víctimas del fallido levantamiento de Varsovia contra la ocupación nazi hace 60 años.
A las cinco de la tarde, hora local, Varsovia se detuvo para marcar exactamente la hora en que la ciudad inició la insurrección.
Los polacos se rindieron 63 días después, sin haber podido contar con la ayuda de los aliados: Rusia, Estados Unidos y Gran Bretaña.
Gerhard Schroeder estuvo en la ceremonia, convirtiéndose en el primer canciller alemán que asiste a este tipo de eventos.
Su visita ha sido vista como un importante gesto en Polonia, afirma el corresponsal de la BBC en Varsovia, Adam Easton.
Las relaciones entre estos dos países han estado enturbiadas por reclamos de propiedad hechos por Alemania y por desacuerdos en torno a la guerra a Irak, añadió el corresponsal.
"El alzamiento de Varsovia es parte de la orientación hacia la libertad de nuestro continente, y de la lucha para la liberación del nazismo", dijo Schroeder, quien dejó una corona al pie del monumento que en Varsovia rinde homenaje al levantamiento.
"Es un honor haber sido invitado aquí. Es un gesto muy noble hacia un país que ha traído mucho dolor a Polonia", agregó el canciller alemán.
Disculpas
Durante 63 días de enfrentamientos en 1944, el ejército soviético retrocedió hacia la periferia de Varsovia, ya que el mandatario Joseph Stalin no quería que la resistencia estimulara la fundación de una Polonia independiente después de la Segunda Guerra Mundial.
Los veteranos de Varsovia estuvieron en el centro de los actos.
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Cuando el levantamiento fue brutalmente vencido, la seguridad nazi (SS) llevó a cabo las órdenes de Hitler, según la cual la ciudad quedaba tomada, y se deportaba a sus habitantes.
Los aliados occidentales, Estados Unidos y el Reino Unido, fueron culpados de no brindarle mayor seguridad a la ciudad.
El Reino Unido, en particular, rechazó transportar vía aérea a tropas polacas que se habían refugiado en Inglaterra y querían unirse a la lucha de sus compatriotas.
El primer ministro polaco, Marek Belka, que su propio padre tomó parte del levantamiento, dijo que una disculpa de los aliados sería bienvenida en Polonia.
"Quizás debemos empezar por el reconocimiento de que el alzamiento de Varsovia fue un esfuerzo enorme del pueblo polaco, que sufría bajo la ocupación nazi", dijo a Belka a la BBC.
"No sé si 'disculpa' es la palabra correcta, pero nosotros debemos reconocer la historia como fue", agregó Belka.
Unidos
El secretario de Estado de Estados Unidos, Colin Powell, también estuvo en Varsovia para las conmemoraciones, y negó que Polonia hubiera sido traicionada por sus aliados.
"No creo que 'traición' sea la palabra correcta. Hubo dificultades para defender a Polonia. Se hicieron esfuerzos para ayudar pero no había fuerzas suficientes en la comunidad internacional", dijo Powell.
"Lo importante ahora es que ahora Estados Unidos y Polonia están unidos. Polonia no estará sola nunca de nuevo", agregó Powell.
Los actos conmemorativos incluyeron una marcha y un concierto en homenaje a los caídos.