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Martin Asser
Analista de la BBC
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Los heridos fueron trasladados en camillas improvisadas
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Los ataques a las mezquitas y figuras religiosas tienen el poder de sacar a la luz pública las profundas tensiones entre musulmanes chiitas y sunitas en Irak.
Con frecuencia, los miembros de cada una de estas comunidades se enfurecen y se culpan unos a otros cada vez que hay un ataque contra sus instituciones, o acusan a las fuerzas de ocupación de Estados Unidos de complicidad o negligencia.
A raíz de varios ataques, la gente en Irak ha culpado a Israel o -aunque parezca poco probable- a Estados Unidos, por el baño de sangre.
Tanto sunitas como chiitas se han visto afectados por la violencia que tiene un claro trasfondo de sectarismo religioso.
Para la mayoría de la población chiita de Irak, la explosión en la que murió uno de sus líderes, el clérigo Muhammad Baqr al-Hakim y varias otras personas en la ciudad de Najaf en agosto pasado, fue un acontecimiento extremadamente cruel.
Aumentan los ataques
Desde entonces, ha habido otros ataques.
Los más recientes son las explosiones con bombas múltiples ocurridas durante el festival de Ashura, en el que miles de musulmanes chiitas se congregaron en las mezquitas en Bagdad y Karbala para conmemorar un aniversario más de la muerte del Imán Hussein, nieto del profeta Mahoma, ocurrida en el año 680 DC.
Los sunitas han sufrido sus propias pérdidas, lo que refleja la existencia de un conflicto sectario que se está fraguando poco a poco y del que casi nunca se habla en las noticias.
En octubre pasado, por ejemplo, la BBC supo de tres ataques fatales contra sunitas que salían de varias mezquitas en Bagdad, presuntamente llevados a cabo por un grupo de chiítas armados.
La mezquita, blanco perfecto
Los chiitas culpa a los sunitas de atacar sus mezquitas
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Las mezquitas constituyen un blanco obvio para realizar actos de revanchismo sectario, o para cualquier persona que quiera revolver las tensiones religiosas en Irak.
Los sunitas y los chiitas tienen sus propias mezquitas, de manera que los que perpetran ataques allí corren poco riesgo de hacerle daño a gente de su propia denominación religiosa.
Si bien los ataques contra las fuerzas de la coalicion, la policía o instituciones internacionales causan orgullo o desconcierto entre los iraquíes, los ataques contra las mezquitas provocan que la gente salga a las calles a pedir venganza.
Tensiones milenarias
Las tensiones entre sunitas y chiitas están siempre presentes en cualquier país musulmán donde los dos grupos coexisten de forma tan cercana.
Estas tensiones provienen de la rivalidad entre ambos, de la escisión que hace 1.400 años trajo consigo el surgimiento de la denominación chiíta en oposición a la tradición ortodoxa sunita.
En el caso de Irak, se suma el hecho de que los chiitas estuvieron reprimidos durante años bajo el régimen sunita de Saddam Hussein.
Ahora, los dos lados en este conflicto, junto a otros grupos étnicos, están embarcados en una carrera por el poder en Irak, cuyo futuro todos quieren controlar.