A un lado del muro, el Día de Ira palestino...
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Miles de palestinos acudieron a las concentraciones organizadas en Cisjordania y la Franja de Gaza en el que fue declarado el "Día de la ira" en protesta contra la barrera que está erigiendo Israel.
Las manifestaciones coinciden con el inicio de una audiencia en la Corte Internacional de Justicia en La Haya sobre el caso presentado por los palestinos cuestionando la legalidad de la barrera de seguridad.
Las protestas en Cisjordania fueron impulsadas por el presidente de la Autoridad Nacional Palestina, Yasser Arafat, quien -en un discurso televisado- urgió a la población a "hacer que sus voces se escuchen en contra de ese muro de expansión".
...al otro, lo que quedó del bus tras el atentado suicida del domingo, con fotos de las víctimas.
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En Abu Dis, vecina de Jerusalén, los manifestantes le tiraron piedras a la policía israelí, que respondió con gas lacrimógeno.
También hubo demostraciones en la mayoría de las ciudades cisjordanas, incluyendo Tulkarm, Naplusa, Jenín y Hebrón, así como en la Franja de Gaza.
El muro y el bus
En Jerusalén y la vecina Abu Dis, las protestas se enfocaron en dos símbolos rivales: una pared de concreto y un autobús quemado.
Los palestinos utilizaron el muro de ocho metros de altura que separa a Abu Dis de Jerusalén como el principal símbolo de su odio contra al barrera israelí.
Según el corresponsal de la BBC, James Reynolds, ésa es la sección más dramática de la estructura y, al medio día, cientos de palestinos se concentraron ahí.
Y, poco después, un tercer símbolo: los jóvenes palestinos y sus piedras...
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Los israelíes respondieron con un símbolo propio: al otro lado de la pared pusieron los restos del bus que fue destruido en el atentado suicida del domingo en Jerusalén.
Su mensaje: la barrera es necesaria para impedir que más israelíes mueran en ataques contra la población civil.
Lo que cada parte quería expresar era claro y por un rato cada parte los manifestó de manera pacífica frente a sus símbolos.
Pero luego estalló el enfrentamiento que el corresponsal de la BBC describió como "inevitable".