El ex presidente de Chechenia, Zelimkhan Yanderbiyev, murió tras la explosión de una bomba colocada en su automóvil en Doha, la capital de Qatar.
Rusia buscaba la extradición del ex mandatario checheno.
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El atentado mató a dos de sus guardaespaldas e hirió a su hijo adolescente, con quien se encontraba asistiendo a una mezquita.
El ex mandatario y poeta vivía en el exilio en Qatar desde hacia más de tres años, y fue añadido por sugerencia de Rusia en la lista de las Naciones Unidas de sospechosos de mantener vínculos con la red al-Qaeda.
Rusia había pedido su extradición y le acusa de haber participado en las incursiones armadas de separatistas chechenos en Daguestán en 1999, y de planear ataques a blancos civiles en Rusia, como la toma de un teatro en Moscú en 2002.
Movladi Udugov, un portavoz de los separatistas armados, acusó a los servicios secretos rusos de haber participado en el atentado. Lo mismo hizo Badr-al-Din Binu, jefe del Centro de Estudios Chechenos.
"Rusia ha comenzado a liquidar a los símbolos nacionales (chechenos), especialmente luego de haber creado un escenario para que su presidente/agente, Akhmat Kadyrov, quien es leal a Rusia, gane las elecciones".
Los servicios secretos ruso negaron su implicación en el atentado, que atribuyeron a luchas internas entre diferentes facciones separatistas.
Separatista
Yanderbiyev vivía en Qatar desde hace tres años.
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Cuando Chechenia declaró su independencia de Rusia en noviembre de 1991, Yanderbiyev se convirtió en el vicepresidente del líder separatista Dzokhar Dudayev.
Dudayev murió durante la primera guerra de la república separatista en 1996; Yanderbiyev asumió la presidencia y lideró las negociaciones con Boris Yeltsin.
En 1997, los chechenos eligieron su propio presidente: Aslan Maskhadov, un ex oficial de artillería que se convirtió en el principal comandante rebelde durante la guerra.
Yanderbiyev participó en las elecciones en el partido de los grupos islámicos que se oponían a Maskhadov.
Desde ese momento, el líder político viajó por varios países islámicos para recaudar fondos para los grupos separatistas chechenos.
Rusia y Estados Unidos lo acusaron de tener vínculos con la red de al-Qaeda.