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Adam Brookes y Kevin Anderson
BBC, Washington
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George Tenet es una extraordinaria figura. El espía maestro de Estados Unidos, el hombre que coordina las actividades de 14 agencias de inteligencia, el único funcionario contratado por Clinton que todavía permanece en su oficina.
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En el negocio de la inteligencia uno casi nunca está completamente equivocado o completamente en lo cierto
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Cuando habló ante la Universidad de Georgetown, en Washington este jueves, él estaba defendiendo su propia reputación y la de las agencias de inteligencia.
Mientras pasan los días, y no se encuentran depósitos de armas químicas o biológicas en Irak, las justificaciones para la guerra están llegando a un punto final en medio de un coro de preguntas de los parlamentarios, los medios de comunicación y el público.
El foco de esas preguntas se está ampliando. Ellos no sólo quieren saber si los políticos exageraron las estimaciones de inteligencia para reforzar su caso a favor de la guerra, también quieren averiguar si las agencias de espionaje manejaban información correcta.
La administración ha comenzado a distanciarse de su posición de certidumbre sobre la existencia de armas de destrucción masiva en Irak.
Y el ex inspector de armas David Kay le confesó al Congreso que él no cree que ese país poseyera grandes cantidades de esta clase de armamento, lo que implica un cuestionamiento a la información pre-guerra.
Con el debate girando a su alrededor, George Tenet se puso de pié y dibujó sus líneas de batalla.
Definiendo el debate, defendiendo sus tropas
Sin duda, George Tenet es vulnerable.
A esta altura él ya puede ser considerado el espía con nueve vidas políticas, luego de que la CIA fallara en anticipar las pruebas nucleares de India y Pakistán y no lograra evitar los atentados del 11 de septiembre.
Si las armas de destrucción masiva no son halladas, los políticos deberán ofrecer alguna explicación.
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Versiones en borrador del informe del Comité de Inteligencia del Senado criticando la calidad de la información pre-bélica ya circulan por Washington.
Y George W. Bush ha soportado una enorme presión política para convocar a una investigación bi-partidista independiente sobre los datos que existían sobre el armamento iraquí antes de la invasión.
Pero Tenet es un superviviente y no iba a esperar a ser llamado como testigo en frente de esta comisión.
Antes de que la investigación comience, incluso antes que nosotros conozcamos sus entretelones y su cometido, Tenet tomó la iniciativa y mostró su caso en el tribunal de la opinión pública.
Él quería que la gente supiera su apoyo a sus analistas y a sus espías y que ellos actuaron apropiadamente entregando la información que tenían.
"En el negocio de la inteligencia -dijo- uno casi nunca está completamente equivocado o completamente en lo cierto. Esto se aplica exactamente en los interrogantes sobre las armas de destrucción masiva de Saddam".
Pero él quiso dejar claro que, con respecto a Irak, los analistas de inteligencia hicieron lo correcto.
"Basados en la evaluación de la información que recolectamos durante los pasados 10 años, hubiera sido difícil para los analistas llegar a cualquier conclusión distinta a la que nosotros llegamos en octubre de 2002".
Con la presión en ascenso, éste fue su intento de definir los términos del debate.
Explicaciones
Nada hace indicar que la Casa Blanca está en la búsqueda de alguien a quien culpar.
¿Hubo influencia indebida del gobierno a las agencias de espionaje? Bush lo niega.
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Pero tiene sentido pensar que si finalmente los políticos deben admitir que no existían armas de destrucción masiva, alguna explicación plausible deberán ofrecer.
Inteligencia equivocada sería una potencial explicación, pero parece que Tenet quiere quitarles esa salida.
Probablemente, Tenet esté a salvo por ahora.
Si, en el medio de su campaña por la reelección, el presidente Bush despide al director de la Central de Inteligencia, se crearía un escándalo político que él no necesita ni desea.
Pero los momentos de mayor vulnerabilidad de Tenet aún están por llegar.
El peor escenario para él o sus hombres según dijo a la BBC una fuente muy vinculada a los servicios de inteligencia, sería que la investigación bi-partidista se preguntara si la administración Bush ejerció o no una influencia indebida sobre los analistas.
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Algunos de los más extrovertidos neo-conservadores en el gobierno ha mantenido recientemente un perfil muy bajo. "Es parte de una estrategia de preservación", dijo nuestra fuente
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A pesar de la negación del gobierno, de David Kay y del mismo Tenet, este interrogante aún no ha sido resuelto y no parece que vaya a desaparecer muy fácilmente.
Figuras clave de la administración Bush incluyendo el vicesecretario de Defensa, Paul Wolfowitz, el subsecretario de Defensa, Doug Feith, y el vicepresidente Dick Cheney son todos vulnerables.
Algunos de los más extrovertidos neo-conservadores en el gobierno ha mantenido recientemente un perfil muy bajo. "Es parte de una estrategia de preservación", dijo nuestra fuente.
Preguntas sobre lo preventivo
Pero también puede ocurrir que, si el debate prospera, uno de los pilares de la política exterior de Bush, la acción preventiva, sea minado.
Esta clase de política requiere un alto nivel de dependencia de la información de inteligencia.
Esto es así porque la acción preventiva obedece a cosas que podrían ocurrir en el futuro, más que a cosas que han ocurrido.
George Tenet apareció este jueves diciendo que la inteligencia es un negocio muy impreciso. Uno nunca está completamente equivocado, nunca completamente en lo cierto.
Los críticos de lo preventivo utilizarán sus palabras para cuestionar la sabiduría de basar decisiones estratégicas en una ciencia tan inexacta.