Aznar ha desarrollado una muy intensa relación con Estados Unidos.
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El presidente del gobierno español, José María Aznar, reiteró el compromiso de su país con la lucha contra el terrorismo en un discurso ante el Congreso de Estados Unidos.
Aznar habló de la fuerte relación de España y Estados Unidos y repitió su apoyo a la guerra de Irak.
El discurso del líder español se centró también en su visión de de Europa como un complemento de Estados Unidos.
Ésta es la última visita de Aznar a Estados Unidos antes de que se retire en las elecciones que tendrán lugar en España el 14 de marzo.
Aznar alabó la "decisión firme" de Estados Unidos y otros países que asegura que lideran los esfuerzos en contener la proliferación de armas de destrucción masiva.
"A este desafío debemos hacerle frente juntos y con firmeza y cerrar los ojos ante esta realidad, equivocarnos en el verdadero debate, en la definición de las auténticas prioridades, sería una grave irresponsabilidad que acabaríamos pagando caro en nuestra seguridad y nuestra libertad", dijo Aznar.
Sobre Europa, el presidente español anunció su visión: "No quiero otra alternativa a la relación atlántica y querer una Unión Europea fuerte no significa trabajar por un contrapoder a los Estados Unidos, sino trabajar por una Europa atlántica".
Menos afectado políticamente
Según el corresponsal de la BBC en Madrid, Aznar se dirigió al Congreso de Estados Unidos como un líder mucho menos hipotecado por el impacto político negativo que la guerra en Irak ha causado en sus socios, el primer ministro británico, Tony Blair, y el presidente estadounidense, George W. Bush.
España tiene más de 13.000 soldados en Irak.
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Sin embargo, a pesar del florecimiento de la relación transatlántica, la mayoría de los españoles continúan oponiéndose a la presencia en Irak.
Una encuesta sitúa el nivel de oposición hasta un 90%.
El líder de la oposición en España, del Partido Socialista, José Luís Rodríguez Zapatero, pidió una investigación sobre lo que llama "las mentiras que nos llevaron a la guerra".
Sin embargo, la ministra de Relaciones Exteriores de España, Ana Palacio, asegura que las armas de destrucción masiva existieron y que no necesita probarlo.
El gobierno de Madrid ha descartado abrir una investigación sobre la inteligencia utilizada para apoyar la invasión, como las que se hacen en Gran Bretaña o Estados Unidos.