El senador John Kerry obtuvo la victoria en esta contienda electoral,
ganando cinco de los siete estados que estaban en juego: Missouri, Dakota
del Norte, Delaware, Arizona y Nuevo México.
"Vamos a ir a todos los estados y en noviembre vamos a derrotar al
presidente George W. Bush", señaló entre los aplausos de sus partidarios.
Así, Kerry consolida su posición al demostrar que puede ganar en las
primeras internas demócratas que se realizaron en el sur del país.
Además con estos resultados Kerry demostró que puede competir entre el
electorado afro americano y sobretodo entre los hispanos, cuyo voto será
crucial en la contienda final frente al presidente George W. Bush en
noviembre.
Missouri y Arizona fueron los grandes premios de la noche para Kerry, con
129 delegados, casi la mitad de los 269 que estuvieron en juego el martes.
Capaz de hacerle frente a Bush
Según los analistas, este candidato obtuvo el apoyo de muchos votantes,
incluyendo los indecisos, porque piensan que él si puede hacerle frente al
Bush.
Ciertamente, antes de las elecciones se publicó un sondeo por Gallup/CNN/USA
Today, en el que un 53% de los consultados aseguraron que votarían a Kerry
como presidente si las elecciones se celebrasen ahora, frente al 46% que se
inclinarían por el actual inquilino de la Casa Blanca.
John Edwards también ganó una buena posición al ganar en su Carolina del Sur
natal.
Para este candidato, esta victoria, más el buen desempeño en otros estados,
significa un fuerte impulso para las demás primarias.
"Ganamos Carolina del Sur en una forma contundente y obtuvimos tanto el voto
de los afro americanos como el de los blancos. De aquí vamos a otros
estados", señaló este candidato en un discurso donde repitió su promesa de
terminar con la gran división entre pobres y ricos.
Ahora Edwards, junto con Kerry, se perfilan como los mejor posicionados para
llegar a la siguiente gran prueba que será el próximo 2 de marzo, conocido
como "supermartes".
Triunfo a medias
El general en retiro Wesley Clark también había puesto muchas esperanzas en
esta contienda electoral, ya que comparte con Edwards el hecho de ser sureño.
Con muchos esfuerzos, y seguido muy de cerca por Edwards, logró una victoria
en Oklahoma, un estado vecino a su Arkansas natal.
"La primera victoria es fabulosa", dijo a sus partidarios a pesar que no
logró todos los votos que hubiera querido.
Para Howard Dean, quién había liderado las encuestas a principios de año, la
jornada electoral fue una nueva decepción que se une a su pobre desempeño en
Iowa y Nueva Hampshire.
Pese a los pobres resultados, Dean señaló que seguirá adelante y dijo que
espera ganar el próximo sábado, cuando Michigan y Washington sostendrán
primarias. Si no gana en alguno de estos estados, los analistas opinan que
quedaría fuera de la carrera.
Lieberman abandona candidatura
El candidato que si decidió retirarse tras estas elecciones fue el senador
Joe Lieberman.
"Los votantes han dado hoy su veredicto y yo lo acepto", dijo Lieberman
rodeado de su familia.
Este legislador no dio su apoyo a ningún candidato en particular, aunque
prometió apoyar a cualquier aspirante que logre la nominación oficial.
Durante la campaña se habló mucho sobre Irak, el servicio militar del
presidente Bush también fue tema de mucha discusión. Pero al final del día,
lo que más importó al electorado fue: la elegibilidad de su candidato, como
lo demostró Kerry y el "pan de cada día", o sea el empleo y la salud.
Estos temas, señalan los analistas, tomarán más relevancia en el transcurso
de la competencia. El siguiente paso son las internas en febrero en 19
estados, para luego enfrentar el llamado "Súper Martes", el 2 de marzo,
cuando hay elecciones en California, Nueva York y Ohio.
Para ganar la candidatura presidencial del Partido Demócrata se necesita el
apoyo de 2.162 delegados de los 4.322 posibles en la Convención Nacional
Demócrata de Boston, que se celebrará del 26 al 29 de julio.
La votación del martes puso en juego la designación de más del 10% del total de delegados necesarios para la
postulación.