Las elecciones en Arizona y Nuevo México fueron la primera prueba de los
precandidatos demócratas con el electorado latino y fueron un gran premio
para el ganador: John Kerry.
El voto hispano fue decisivo en Nuevo México y Arizona.
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Este precandidato, que no habla español, llevó a cabo una campaña en
televisión y radio en Arizona donde pronunciaba algunas palabras en
castellano aunque con un fuerte acento, ya que sabe que el electorado
hispano será crucial en la batalla por la Casa Blanca frente a George W. Bush.
Lo que no cabe duda es que para Kerry es un alivio, ya que estas victorias
en Arizona, donde uno de cada cuatro residentes es latino y en Nuevo México, dos de
cada cinco lo son, es un respaldo para demostrarle al resto del electorado que es
"presidenciable".
El no fue el único que luchó en estos estados, el ex gobernador de Vermont,
Howard Dean, repitió su frase "sí se puede, sí se puede, sí se puede" durante
sus actos de campaña y presentó un anuncio donde se le escuchaba hablando en español sobre su carrera como médico y su experiencia con trabajadores
inmigrantes cuando era joven.
El general retirado Wesley Clark, quién es uno de los pocos que puede hablar
un español más fluido, también busca intensamente el voto hispano con
anuncios en los que habla sobre su carrera en el ejército estadounidense y
recuerda cómo aprendió el idioma en Panamá.
Temas de importancia
Según enfatizan los analistas, ya nadie piensa que algunas frases en
español sean suficientes para ganar el voto latino y por eso prestan más
atención a los temas que importan a esta comunidad, o sea el trabajo, la salud
y la educación para que sus hijos tengan una mejor vida.
"Necesitamos más que candidatos que hablen unas palabras en español,
necesitamos políticas coherentes que nos ayuden", señaló Héctor Flores,
presidente nacional del LULAC (Liga de los de Ciudadanos Unidos de América
Latina).
Por eso, los precandidatos tratan de definir su política en estos ámbitos.
Kerry, por ejemplo, en su campaña en Nuevo México habló especialmente del
desempleo, la falta de acceso a seguros médicos y un plan de cobertura de
medicinas para todos. También prometió que apoyaría programas para que todos
los niños puedan finalizar su educación.
El tema de inmigración, que no tocó el candidato durante este discurso,
también está dentro de la agenda.
Por eso los demócratas tratan de enfatizar y explicar a los votantes que la
propuesta de Bush para legalizar temporalmente a millones de indocumentados
no significa en ningún caso la ciudadanía para estos inmigrantes.
Aunque al igual que lo es para Bush, cualquier propuesta de inmigración
puede ser una "arma de doble filo" porque pueden perder votos en otros
sectores y por lo que los candidatos demócratas también se han mostrado muy
cautelosos al hacer promesas concretas.
Ahora estos candidatos, incluyendo Kerry, tendrán que ganarse el voto latino
en estados clave como California (con el 33% del voto es
hispano), en Texas (32%), en Florida (16%) y Nueva York.
(15%).