El dirigente catalán que se reunió con ETA dijo que pretendía conseguir "un alto el fuego".
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Un dirigente de izquierda en España causó un terremoto político al admitir que se reunió con los dirigentes de la banda separatista armada vasca, ETA.
Josep-Lluís Carod-Rovira, líder del partido pro-independentista de Cataluña, Izquierda Republicana, e importante miembro del gobierno regional, dijo que tuvo la reunión "para contribuir a la posibilidad de que ETA apruebe un alto el fuego y acabe con su campaña armada" a favor de una patria vasca independiente.
Los políticos españoles condenaron el encuentro entre ETA y Carod-Rovira, número dos de una coalición de gobierno en Cataluña presidida por el socialista Pasqual Maragall, llamándolo una "falta de dignidad" y expresando su "rechazo absoluto".
Carod-Rovira dijo, ante la prensa en Barcelona, que se había reunido con ETA como representante de su partido y no como miembro del gobierno catalán.
El líder separatista catalán dijo haber presentado la dimisión ante el presidente regional, pero éste la rechazó.
La reunión de Carod-Rovira con la cúpula de ETA tuvo lugar a poco más de un mes para las elecciones generales en España.
Sólo hace tres meses que en las elecciones regionales en Cataluña Izquierda Republicana se erigió en el tercer partido más votado y, por la falta de mayoría en el parlamento de los socialistas, Carod-Rovira se convirtió en el árbitro de la situación.
Política española
El presidente español, José María Aznar, que ha convertido la lucha contra el separatismo vasco en una de sus principales argumentos durante los casi ocho años de gobierno, pidió la dimisión de Carod-Rovira.
El presidente español aprovechó para atacar a los socialistas en plena campaña electoral.
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Aznar señaló que esa reunión es "de una gravedad extraordinaria" y no le parece "una anécdota ni una rareza", ya que se trata de "una toma de posición muy grave que, ni más ni menos, consiste en señalar a una organización terrorista a quién puede matar y a quién no debe matar".
El presidente español se refería a la información negada por el propio Carod-Rovira de que la reunión pretendía que ETA dejara de atentar en Cataluña a cambio del apoyo político de Izquierda Republicana.
El líder del Partido Socialista y candidato a la presidencia del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, mostró su desaprobación por la reunión pero dijo que no pensaba influir en los socialistas catalanes para que tomaran medidas contra el dirigente independentista.