El envío de tropas al extranjero causa controversia dentro de Japón.
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El primer ministro de Japón, Junichiro Koizumi, obtuvo el respaldo de los integrantes de la coalición de gobierno de su país para enviar un contingente de soldados a Irak.
Las tropas japonesas desarrollarán tareas de ayuda humanitaria y reconstrucción, pero no se involucrarán en operaciones militares.
Poco después de recibir el visto bueno de su gabinete, el premier japonés aprobó formalmente el viaje de un contingente de 600 soldados.
Éste representa el primer envío de militares japoneses a una zona de conflicto desde la II Guerra Mundial.
Actualmente un grupo de soldados se encuentra en Irak evaluando las condiciones en el terreno, mientras que otros, de la fuerza aérea, están destacados en Kuwait y Baharein como personal de apoyo a un programa de envío de ayuda.
Oposición
Miles de personas salieron a las calles de Tokio el domingo a protestar por la decisión del gobierno de participar con tropas en Irak.
Las encuestas de opinión indican que cerca de la mitad de la población se opone a la medida adoptada por Koizumi.
Pese a que las principales tareas de los soldados japoneses serán de carácter humanitario, éstos están autorizados a defenderse en caso de ser atacados.
El envío de tropas es un tema que causa divisiones dentro de Japón. Quienes se oponen argumentan que la medida viola la constitución pacifista del país.
Se prevé que para marzo, la cantidad de soldados japoneses en Irak alcance los 1.000.