22 personas murieron en el ataque a la sede de la ONU en Irak en agosto.
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Funcionaros de la Casa Blanca indicaron que solicitarán a la Organización de Naciones Unidas regresar a Irak con el fin de ayudar a supervisar la transferencia de poder a los iraquíes.
EE.UU. intentará persuadir al secretario general de la ONU, Kofi Annan, a apoyar el plan para designar a un gobierno de transición en ese país a más tardar el mes de julio.
Sin embargo el líder espiritual de los chiítas iraquíes, el ayatolá Ali Al-Sistani, está pidiendo elecciones directas.
La ONU retiró a su personal de ese país tras un poderoso ataque con bomba a su sede en Bagdad el pasado mes de agosto.
Divisiones
El administrador de Estados Unidos en Irak, Paul Bremer, restó importancia a las diferencias con la mayoría de la comunidad chiíta sobre la transferencia del poder a los iraquíes.
Bremer hizo estas declaraciones luego de reunirse en la Casa Blanca con el presidente Bush.
Un grupo de chiítas advirtieron nuevamente a Estados Unidos durante las plegarias del viernes.
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El encuentro sigue la fuerte oposición del ayatolá Ali Al-Sistani, que pide elecciones directas antes de la transferencia de poderes a finales de junio.
Bremer aseguró que había muchos puntos de acuerdo con el ayatolá Sistani, de quien dijo que siente un gran respeto.
El representante estadounidense anunció que Washington podría hacer cambios en sus planes para satisfacer las objeciones chiítas, pero dudó de que se pudieran celebrar elecciones directas antes de la transferencia de soberanía.
Elecciones estadounidenses
El corresponsal de la BBC en Washington asegura que si no se cumple la fecha límite para devolver el poder a los iraquíes, la preocupación por la situación en Irak podría complicar las posibilidades de reelección de Bush en noviembre.
Bremer dijo que podría reunirse con el secretario general de Naciones Unidos, Kofi Annan, en Nueva York el lunes para buscar la forma de que la ONU se involucre en el proceso de trasferencia de soberanía.
El encuentro entre Bush y Bremer tuvo lugar el día después de una gran manifestación en Basora a favor de las tesis del ayatolá Sistani.
Según los analistas, el apoyo de los chiítas es vital para que el nuevo gobierno de Irak sea legitimado.