La manifestación en Basora fue una demostración del poder chiíta.
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Uno de los principales líderes chiítas de Irak, Hojat Al-Islam Ali Badulhakim Alsafi, escribió una carta al presidente de Estados Unidos, George W. Bush, y al primer ministro británico, Tony Blair, en la que cuestiona su sinceridad a la hora de transferir el poder a los iraquíes.
En su carta asegura que el actual plan de transición política tiene más que ver con las elecciones en Estados Unidos que con los intereses de Irak, y alertó del peligro de ignorar la voluntad del pueblo iraquí.
Hojat Al-Islam Ali Abdulhakim Alsafi dice que el argumento estadounidense de las dificultades logísticas en la organización de las elecciones es una excusa para negar a los iraquíes su aspiración legítima.
La carta fue enviada a la vez que decenas de miles de iraquíes se manifestaron en la ciudad de Basora, al sur del país.
Los manifestantes pidieron que los nuevos dirigentes del país fueran elegidos en elecciones directas, y no seleccionados indirectamente, como propone Estados Unidos.
El jefe del Consejo de gobierno de Irak, Adnan Pachachi, advirtió que la ocupación liderada por Estados Unidos podría continuar durante dos años más si no hay un acuerdo acerca de la fórmula de elección del nuevo gobierno.
Entre los que se oponen a los planes estadounidenses destaca el principal clérigo chiíta de Irak, el gran ayatolá Ali Al-Sistani.
Alí-Sistani rechazó el plan de Estados Unidos que supone la conformación de un gobierno de transición en Irak seleccionado por comités regionales de "notables".
Al dirigirse a las masas este jueves, otro de los líderes chiítas solicitó que se manifestaran pacíficamente y la gente lo escuchó: la corresponsal de la BBC en Basora dice no haber escuchado ni un solo disparo -un testimonio, según ella, del poder de los clérigos.
Manifestación en Basora
Los manifestantes portaban afiches y coreaban "No, no a Estados Unidos; sí, sí a (Gran Ayatolá Ali) Sistani", mientras desfilaban frente a la principal mezquita de la ciudad.
Paul Bremer cree que no se dan las circunstancias necesarias para unas elecciones.
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Entre la multitud se distinguían hombres armados de la milicia privada de los chiítas, pero las fuerzas británicas que controlan la zona sur de Irak se mantuvieron apartados.
Los chiítas son la mayoría en Irak, pero fueron oprimidos por años por el antiguo gobierno. Ahora temen que los marginen una vez más si se pone en práctica el sistema propuesto.
Lo que sugieren es que la asamblea nacional que se encargará de elegir al gobierno sea a su vez elegida a través de un voto directo.
La importancia de ser chiíta
Sin embargo, el administrador de Estados Unidos en Irak, Paul Bremer, argumenta que el país todavía no está en condiciones físicas de permitir unos comicios generales.
En disputa está, además, el papel que la Organización de las Naciones Unidas debe tener en Irak y si cualquiera que sea la autoridad de transición tendrá el poder de decidir cuál será el estatus de las fuerzas estadounidenses en Irak.
La autoridad provisional de la coalición se reunirá con el secretario general de la ONU, Kofi Annan, el 19 de enero.
Según los analistas, la coalición espera que Annan envíe un mensaje claro al ayatolá Alí-Sistani sobre la imposibilidad de realizar elecciones antes de Junio 30 -la fecha fijada para la transición de poder, según el documento firmado por Bremer y el Consejo de Gobierno iraquí a mediados de noviembre.
En cualquier caso, según la corresponsal de la BBC en Basora, Bremer sabe que ningún plan puede funcionar sin el apoyo de los chiítas y la manifestación de este jueves refuerza su posición.