La Corte Suprema de Justicia de Estados Unidos dictaminó que los nombres de los más de 700 detenidos luego de los atentados del 11 de septiembre de 2001 deben permanecer en secreto.
La mayoría de los detenidos son árabes o musulmanes.
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Más de 20 grupos defensores de las libertades civiles acompañados por otras organizaciones elevaron el caso al máximo tribunal, alegando que las autoridades violaban el derecho de libertad de expresión de la Primera Enmienda de la Constitución y el Acta de Libertad de Información.
Los jueces consideraron que difundir los nombres de estas personas puede ser perjudicial para la seguridad nacional.
La mayoría de los detenidos son árabes o musulmanes y muchos de ellos ya han sido deportados.
"La Historia muestra que, en tiempos de crisis y miedo, los funcionarios tienden a reaccionar de forma exagerada, especialmente en su tratamiento de las minorías que se encuentran entre nosotros", sostenían los abogados que presentaron el caso.
De a uno
Algunos de los arrestados han sido acusados de cometer una serie de delitos mientras que otros son retenidos como testigos materiales.
Sólo el nombre de Zacarías Moussaoui, un ciudadano francés detenido antes de los ataques, ha sido hecho público tras ser acusado de estar conectado con los atentados que terminaron con las Torres Gemelas.
La Corte Suprema aceptó la semana pasada escuchar el caso de un ciudadano estadounidense de origen saudí que fue capturado hace tres años en Afganistán, y permanece confinado en una prisión militar ubicada en Carolina del Sur sin que nadie haya presentado cargos en su contra.