EE.UU. siempre sostuvo que los prisioneros de guerra iraquíes se tratarían con respeto.
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Tres militares han sido dados de baja del ejército de Estados Unidos por maltratar a prisioneros de guerra iraquíes.
Una investigación interna confirmó que habían golpeado y acosado a detenidos en un campamento en el sur de Irak, en mayo de 2003.
Los ex militares tiraron a los iraquíes al piso, donde los patearon en la cabeza, la ingle y el abdomen.
Los acusados -una mujer y dos hombres- dijeron que habían actuado en defensa propia.
Aunque se les pudo haber formado consejo de guerra, lo que podría haber implicado hasta 25 años de prisión para cada uno, se les permitió someterse a una audiencia sin jurado, que no puede imponer condenas de prisión.
Golpes y mentiras
La sargento primero Lisa Marie Girman, de 35 años, tiró un prisionero al suelo, "pateándolo repetidamente en la ingle, el abdomen y la cabeza, y animando a sus subordinados a hacer lo mismo", dijo un portavoz del ejército, el teniente coronel Vic Harris.
El sargento segundo Scott McKenzie, de 38 años, y el especialista Timothy Canjar, de 21, fueron hallados culpables de mantener por la fuerza a los prisioneros con las piernas abiertas, mientras alentaban a otros a que los golpearan en la ingle.
El trato dado a prisioneros de la guerra en Afganistán también ha sido cuestionado.
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Ambos agravaron heridas que ya habían recibido los detenidos y luego mintieron a los investigadores, dijo el portavoz militar.
El corresponsal de la BBC en el Pentágono, Nick Childs, dijo que el caso ponía en una situación embarazosa al ejército de EE.UU., el cual probablemente recibiría críticas por no haber impuesto sanciones más severas a los culpables.
Otra militar que estuvo involucrada en el caso, la sargento Shawna Edmondson de 24 años, pidió y le fue otorgada la baja del ejército el año pasado.
Ejército británico
Miembros de las fuerzas de ocupación británicas en Irak también han sido acusados de maltratar a prisioneros iraquíes.
El caso más conocido fue el de un coronel del Regimiento Real irlandés, Tim Collins, quien fue acusado por un reservista estadounidense de maltratar tanto a prisioneros de guerra como a civiles.
Collins fue declarado inocente por el Ministerio de Defensa británico.
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El Ministerio de Defensa británico investigó el caso y determinó que Collins era inocente.
El 4 de enero, el periódico londinense The Independent publicó un reportaje de su corresponsal en Irak, Robert Fisk, en el que alega que ocho jóvenes iraquíes fueron pateados y maltratados por soldados británicos en Basora.
Fisk dice que, de acuerdo a documentos militares y médicos a los que el periódico tuvo acceso, uno de los iraquíes, Baha Mousa, fue golpeado de una manera tan violenta que murió mientras estaba detenido por los británicos.
El periodista señala que la familia de Mousa no quiso aceptar una oferta de compensación de US$8.000 por parte del ejército británico y piensa entablar un juicio contra el Ministerio de Defensa de Gran Bretaña.
Según Fisk, tras la muerte de Mousa el ejército británico abrió una investigación sobre el caso.
"Nada en nuestros archivos indica que la investigación no continúe", dice el periódico que el Ministerio de Defensa le aseguró el fin de semana.