Parmalat emplea a 35.000 personas en 30 países.
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El primer ministro de Italia, Silvio Berlusconi, afirmó que le echará una mano a la empresa de alimentos más grande de ese país, Parmalat, que enfrenta la amenaza de una bancarrota.
Las acciones de Parmalat cayeron abruptamente el viernes, después de que la compañía admitiera un "agujero negro" en sus cuentas, de cerca de 4.000 millones de euros (unos 4.900 millones de dólares).
"El gobierno va a intervenir para preservar la parte industrial de Parmalat y los puestos de trabajo, así como para restablecer la confianza y la reputación del país", dijo el premier italiano.
Parmalat emplea a unas 35.000 personas en 30 países, produce ganancias anuales de unos 8.000 millones de euros y arrastra una deuda de casi 6.000 millones de euros.
El "Enron europeo"
Parmalat es objeto de una investigación por supuesto fraude, que trae a la memoria el llamado los escándalos financieros que sacudieron Estados Unidos el año pasado.
El caso ha sido comparado con el de Enron.
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Los inversionistas entraron el pánico el viernes cuando la empresa anunció que un papel con valor de 3.950 millones de euros en manos de la unidad de las Islas Caimán fue declarado falso.
"Se ha demostrado que el sistema de controles que hemos heredado no sirve, así que el gobierno debe intervener para recobrar la confianza en el país", dijo el premier italiano, que describió la noticia como "casi increíble".
Por su parte, el ministro de Economía Giulio Tremonti dijo a miembros del gabinete que Parmalat es el "Enron europeo", en alusión al gigante de la energía que colapsó hace dos años por irregularidades a gran escala.
El nuevo equipo gerencial de Parmalat dijo el viernes que todavía está buscando "el mejor plan de acción para las actuales circunstancias".
De acuerdo con las leyes italianas de bancarrota, Parmalat puede ser colocada bajo una "administración controlada", a la que se le otorgarían hasta dos años de protección de los acreedores mientras intenta recuperarse.