El plan para crear un ejército de Irak para hacerse cargo de la seguridad del país sufrió su primer gran contratiempo: alrededor de 300 reclutas renunciaron.
Paul Bremer en la graduación de las tropas iraquíes en octubre pasado.
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La pérdida representa cerca de la mitad de los efectivos entrenados por fuerzas estadounidenses en el primer batallón de 700 hombres.
La medida se tomó luego de una discusión por la remuneración, según revelaron funcionarios de la administración estadounidense en Irak, quienes agregaron que las autoridades de la ocupación revisarán los reclamos.
Los reclutas, que se preparaban para trabajar en seguridad de frontera y centros de control, quieren recibir un salario mayor al de la policía porque tienen condiciones de trabajo más desventajosas, como la necesidad de vivir en barracas.
Los funcionarios estadounidenses indicaron que los salarios, al menos en los niveles más bajos -reclutas y soldados-, son mucho más altos que los sueldos pagados por el régimen anterior.
Camino a los 40.000
Luego de que en mayo pasado Paul Bremer, la máxima autoridad de EE.UU. en Irak, terminara con el ejército iraquí de 400.000 hombres del gobierno anterior, los estadounidenses han promovido la creación de una nueva fuerza, destinada a tener 40.000 efectivos.
Pero luego de los constantes ataques contra las tropas de la coalición, que han causado decenas de muertos tras el fin formal de la guerra en mayo pasado, los tiempos para que los iraquíes se encarguen de su propia seguridad se han acelerado.
El martes pasado, el mismo ministro de Defensa de EE.UU. Donald Rumsfeld dijo ante el Pentágono que "en todo el país, las fuerzas de seguridad -actualmente cerca de 160.000- están asumiendo más responsabilidad en la seguridad de su país".
Uno de los corresponsales de la BBC en Bagdad indicó que la moral de las tropas que renunciaron también pudo haber estado baja, debido a las amenazas de muerte que muchos podrían haber recibido en sus lugares de origen.