¿Cuáles son las principales discrepancias entre los negociadores?
Las principales discrepancias vienen dadas fundamentalmente entre los países pequeños y grandes, y entre aquéllos que están más o menos inclinados a la idea de una Europa federal.
En términos generales, los países más pequeños tienden a defender el principio de una Comisión y un Parlamento europeos con amplios poderes.
Alemania, el país más grande de la Unión, es partidaria de una idea federal de Europa, pero otros miembros prefieren aplicar un concepto de cooperación intergubernamental a través del Consejo de Ministros.
¿Cuáles son los principales temas de debate?
El voto en el Consejo de Ministros. Ese órgano intergubernamental de la UE agrupará a los gabinetes ministeriales de todos los países miembros. El proyecto establece que las decisiones en el consejo deben adoptarse por el sistema de "doble mayoría" (50% de Estados que a su vez representen el 60% de la población comunitaria)
España y Polonia se oponen a esta idea y quieren que se mantenga la fórmula acordada en el Tratado de Niza hace tres años, que les otorga casi el mismo número de votos que los grandes poderes del bloque (Alemania, el Reino Unido, Francia e Italia) en el Consejo de Ministros.
Miembros de la Comisión Europea.
El proyecto propone una comisión de quince miembros con derecho a voto y diez miembros sin ese derecho.
Sin embargo, en la reunión de finales de noviembre de Nápoles los negociadores acordaron una fórmula basada en el principio de "un país, un voto", por el que cada estado contaría con un representante de plenos derechos en la Comisión. Para algunos países, no es práctico contar con una comisión de 25 miembros votantes.
Poder de veto. El texto dice que el poder de veto de los estados miembros se mantendrá en área clave como política exterior, defensa e impuestos, como lo ha exigido el Reino Unido. Sin embargo no se ha alcanzado un consenso en este tema.
Religión. El preámbulo del texto constitucional no hace mención al cristianismo, ni a ninguna otra creencia religiosa, algo a lo que se opone Polonia, con el apoyo de España, Irlanda e Italia.
En cambio Francia, respaldada por Bélgica y Dinamarca, opinan que no debe hacerse referencia en la Carta Magna a ninguna religión.
¿Qué otros temas incluye el texto preliminar?
Éste contiene desde referencias "grandiosas" sobre el futuro de Europa y su papel en el mundo hasta detalles específicos sobre cómo puede un estado retirar su membresía de la Unión. Algunos de estos aspectos ya han aparecido en tratados comunitarios, pero otros son enteramente nuevos. De los últimos citamos algunos puntos.
Presidente. El texto propone crear un presidente permanente del Consejo de Ministros para reemplazar el actual sistema rotativo por el que cada estado miembro ocupa la presidencia de la Unión durante seis meses.
Un grupo de países, principalmente pequeños, considera que la propuesta favorece a los grandes y quieren la continuación de la presidencia rotativa.
Ministro de Relaciones Exteriores. Se propone convertir en un solo puesto las actuales responsabilidades de Comisario de Relaciones Exteriores y Representante de Política Exterior.
Parlamento europeo. Se espera otorgar más poder a este Parlamento, el cual aprobará casi todas las decisiones de la Unión y designará al presidente de la Comisión Europea.
Carta de los Derechos Fundamentales.
Este texto deberá convertirse en la segunda parte de la Carta Magna de la Unión Europea.
¿Cómo se expresa la idea del federalismo?
La palabra "federal" tan temida por muchos europeos no aparece en el texto del proyecto constitucional para no alarmar a los euroescépticos.
En cambio, el documento habla de reforzar los vínculos entre los estados miembros "en una manera comunitaria" y dice que los pueblos europeos pretenden "edificar un destino común".
¿Cómo cambiará la vida de los europeos?
Probablemente no cambiará. Al menos no la vida "del día a día". Los votantes no notarán mucha diferencia con el modo en que la UE opera en este momento.
Sin embargo, se espera que las figuras de presidente y ministro de Relaciones Exteriores vayan con el tiempo ganando relevancia pública.
La constitución puede igualmente hacer que temas comunitarios se conviertan en asuntos domésticos una vez que los parlamentos nacionales voten sobre leyes de relieve europeo.
¿Qué opinan los euroescépticos?
Este grupo ha manifestado su preocupación porque "se traslada mucho poder de decisión a Europa, y se lesionan los derechos nacionales de bloquear acuerdos".
Para algunos euroescépticos las figuras de presidente y ministro de Relaciones Exteriores pueden convertirse en "demasiado poderosas" y entrar en conflicto con los gobiernos nacionales.
También un sector se pregunta si la Europa regida por la Constitución será en realidad "más democrática" que la Europa actual, la cual -arguyen algunos- padece un "déficit democrático".
¿Para qué la UE necesita una Constitución?
La Unión Europea tendrá pronto 25 miembros, por lo que sus estructuras requieren de una reforma que la prevenga de la "parálisis", según afirman fuentes de Bruselas.
No obstante, la Constitución es poco probable que entre en vigor antes del segundo aniversario de la ampliación de la UE hacia el Este.
La Carta Magna reemplazará con un único documento una serie de tratados de los últimos 50 años, que algunos ven como una vasta colección de papeles.
Una de las ventajas que más se promueve es la claridad que representa contar un texto único fácil de entender para todos los europeos.
El presidente de la Convención Europea, el ex presidente de Francia Valery Giscard d'Estaing, desea que la Constitución sea materia de estudio en las escuelas comunitarias.
¿Quiénes están elaborando la Constitución?
La Convención Europea es el organismo encargado de elaborar el texto constitucional. Los 108 miembros de ese órgano han venido trabajando desde hace año y medio.
Los integrantes de la Convención proceden de gobiernos y parlamentos nacionales y de la Comisión Europea.
¿Cuándo entrará en vigor la Constitución?
Si su versión final está lista en el período establecido, el documento se firmará en mayo de 2004.
Algunos países efectuarán referendos para ratificar o rechazar la Carta Magna. En caso de rechazo el proceso de entrada en vigor se retardaría hasta que se encuentre una solución favorable.
Una opción podría ser esperar a que el país en cuestión desarrolle otro referendo con la esperanza de que esta vez sí apruebe el texto constitucional.