Las autoridades rusan atribuyen el atentado a separatistas chechenos.
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A pocas horas de las elecciones parlamentarias, en Rusia se están reforzando las medidas de seguridad tras la explosión de una bomba en un tren que causó la muerte de al menos 40 personas y dejó heridas a más de 150.
Horas antes, el presidente de Rusia, Vladimir Putin, dijo que el atentado fue un intento para desestabilizar la situación de Rusia en la víspera de las elecciones parlamentarias del domingo.
Putin aseguró que no se dejará intimidar por lo que llamó "un enemigo cruel y astuto".
Nadie se ha atribuido el ataque, pero en Rusia se culpa a rebeldes separatistas chechenos.
Rescate
El ministro del Interior ruso, Boris Gyzlov, prometió que encontraría a los responsables diciendo que "la tierra arderá bajo sus pies".
El Servicio de Seguridad Federal informó que
los cuerpos de rescate descubrieron entre los escombros el cadáver de un hombre que tenía varias granadas sin explotar atadas a una pierna.
Putin aseguró que los autores del ataque no ganarán nada.
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Algunas versiones indican que dos mujeres habrían saltado del tren antes de la explosión y una tercera resultó gravemente herida.
La explosión provocó el descarrilamiento del tren cerca de la población de Yessentuki, mientras cubría la ruta entre las localidades turísticas de Mineralnye y Kislovodsk.
Uno de los vagones quedó completamente destruido.
En septiembre se registró una explosión similar en la misma región que dejó un saldo de seis personas muertas.