Los servicios de seguridad del Reino Unido elevaron al segundo nivel más alto la alerta tras recibir informes de los servicios de inteligencia sobre un posible ataque de la red Al-Qaeda, según se enteró la BBC.
Alertas anteriores implicaron inspecciones en las carreteras.
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La alerta interna "general severa" al parecer no está vinculada a la visita del presidente de Estados Unidos, George W. Bush, quien llegará a Londres el miércoles y realizará una gira durante tres días.
La decisión de elevar el nivel de alerta se debe más bien a las advertencias de que miembros de Al-Qaeda del norte de África estarían planeando un atentado.
Sin embargo, fuentes de los servicios de seguridad subrayan que ningún ataque es inminente.
Aunque no se tienen detalles que lleven a determinar cuál sería el blanco, las medidas de seguridad serán intensificadas en los que se consideran como objetivos potenciales.
"Inusual"
La advertencia llega en momentos en los que la policía planea montar una operación de seguridad "sin precedentes" por la visita del presidente Bush.
La alerta es para los servicios de seguridad, no el público.
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El Reino Unido está, en cualquier caso, oficialmente en situación de alerta "alta" pero dentro de ese estado hay diferentes niveles internos que normalmente son secretos. Son esos los que han pasado de "substancial" a "general severa".
Las alertas internas son solamente instrucciones para los servicios de seguridad -que incluyen a la policía, el ejército, MI6 y MI5- y usualmente no son divulgadas públicamente.
La corresponsal de asuntos internos de la BBC, Margaret Gilmore, comenta que es "inusual" que se eleve a ese nivel la alerta, pero que el público no debe preocuparse.
"Es un cambio tenue. Significa que ellos estarán más vigilantes pero no que haya algo que el público pueda hacer, ni tampoco que hay un misil en camino ni nada por el estilo", aclara.
Gilmore añade que "obviamente es una complicación más para la pesadilla que es la operación de seguridad por la visita de Bush, pero no tiene que ver con eso".
Unos 5.000 oficiales de la policía metropolitana y sus unidades armadas estarán en funciones la próxima semana para asegurar que la controvertida visita del mandatario estadounidense pase sin contratiempos.
"La burbuja" -un anillo de 700 de los agentes de seguridad del propio Bush- también rodearán al presidente por temor a que lo ataquen.