Las especulaciones aumentan sobre demandas de crear "zona de exclusión" en el centro de Londres.
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La visita de tres días que el presidente de Estados Unidos, George W. Bush, hará al Reino Unido la próxima semana, ha generado tensiones entre agentes de seguridad estadounidenses y la Alcaldía de Londres.
Según medios de prensa, los estadounidenses encargados de la seguridad de Bush están demandando que se cree una "zona de exclusión" en el centro de Londres, a lo que se opone el alcalde de la capital británica, Ken Livingstone.
Para Livingstone, Londres debe permanecer lo más "abierta posible" pese a los anuncios de protestas masivas contra Bush que podrían paralizar amplios sectores de la ciudad.
La Policía Metropolitana de Londres informó que tiene previsto un fuerte operativo de seguridad ante temores de que ocurran atentados y debido a la magnitud de las protestas, que podrían reunir a unas 100.000 personas.
Sin precedentes
Aunque la policía británica rehusó comentar sobre las supuestas exigencias del personal de seguridad de la Casa Blanca de tener una zona exclusión en el centro de Londres, las autoridades policiales reconocieron que mantener la seguridad de Bush representará "un desafío sin precedentes".
Un portavoz de Scotland Yard manifestó: " Va a ser una gran prueba para la Policía Metropolitana en cuanto a
lo que tenemos que hacer para impedir un atentado contra el
presidente, cualquier miembro de la familia real y cualquier
miembro del gabinete".
Los organizadores de una marcha contra Bush esperan reunir a 100.000 personas.
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Bush y su esposa serán huéspedes de la reina Isabel II en el Palacio de Buckingham, en pleno centro de Londres, lo que alimenta las especulaciones de que las zonas aledañas a la residencia oficial de la soberana serán acordonadas.
Esto ha provocado rechazo por parte de miembros de la coalición Stop the War (Paren
la Guerra) quienes han organizado una marcha en
la Plaza Trafalgar, en las inmediaciones del Palacio de Buckingham, que culminará con el derribo de una
improvisada estatua de Bush.
También el alcalde de Londres se ha manifestado en contra de un supuesto cierre de zonas en el centro de Londres, lo cual - dijo Livingstone- "tendría consecuencias económicas que no se pueden pasar por alto".
Bush realizará desde el próximo 19 de noviembre la primera visita de Estado de un mandatario estadounidense al Reino Unido desde el viaje de Ronald Reagan en 1982.
El mandatario ya visitó Londres en julio de 2001, lo que generó algunas protestas pero pocos contratiempos.