Miles de personas se manifestaron en distintas ciudades de Italia en repudio a un controvertido proyecto de ley que permitiría al primer ministro, Silvio Berlusconi, mantener bajo su dominio una mayor cantidad de medios de los que permite la legislación vigente.
La reforma favorecería el control de Berlusconi sobre medios.
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La principal protesta se registró en el centro de Roma, con la participación de miles de oposistores. También hubo actos de repudio en otras ciudades, como Florencia y Bologna.
La medida modifica las actuales regulaciones sobre telecomunicaciones, evitando que Berlusconi deba cumplir con un fallo de la justicia que lo obligaba a vender uno de sus tres canales de televisión antes de fin de año.
El proyecto fue aprobado por las dos cámaras del Parlamento, aunque aún resta que el presidente, Carlo Azeglio Ciampi lo refrende para que se convierta en ley.
El poder de Ciampi
Ciampi tiene atribuciones para pedir a los parlamentarios que reconsideren el proyecto, algo que reclama la oposición.
Por su parte, el gobierno sostiene que la reforma, conocida como ley Gasparri, es necesaria para que las empresas de comunicación masiva italianas puedan competir con sus pares internacionales.
También destaca que bajo las nuevas regulaciones existirán más canales digitales, lo que beneficiará a los televidentes italianos.
La medida permite, además, que los dueños de canales de televisión puedan poseer medios gráficos y viceversa.
Los opositores a Berlusconi rechazan la reforma alegando que contribuirá a una mayor concentración mediática en pocas manos.