Las acciones de Yukos, la más grande empresa petrolera en Rusia, se desplomaron después que la su rival Sibneft decidiera en el último momento suspender temporalmente una planeada fusión.
Los motivos de Sibneft aún no están claros.
|
La decisión de Sibneft fue revelada el mismo día en que se iban a elegir los miembros de la junta directiva de la nueva empresa que -de concretarse- se convertiría en una de las más grandes compañías del sector energético del mundo.
Inmediatamente después, las acciones de Yukos perdieron el 7% de su valor.
Este es el más reciente golpe que sufre esta firma cuyo principal accionista y ex presidente, Mijaíl Khodorkovsky, está en la cárcel acusado de fraude y evasión tributaria.
Aún no está claro si Yukos y Sibneft han descartado completamente la fusión o si existe la posibilidad de que se realice en el futuro cercano.
Un vocero de Yukos insistió en que el comunicado de Sibneft no fue un anuncio conjunto y anticipó que la firma responderá más tarde.
Empieza la especulación
La situación de Yukos ha levantado sospechas de que haya habido algún elemento de influencia política entre bambalinas.
Khodorkovsky ya no dirige a Yukos.
|
Khodorkovsky ya no dirige Yukos pero sigue siendo su principal accionista y aparentemente enfrenta una fuerte oposición del gobierno.
Muchos observadores insinúan que el Kremlin se ha inmiscuido en la fusión para castigar a Yukos; otros quizás concluyan que Sibneft simplemente no quería tener un socio tan peligroso.
Uno de los dueños de Sibneft es el magnate Roman Abramovich, quien ha estado vendiendo sus posesiones rusas progresivamente este año.
Subidas y bajadas
La explicación más probable es que Abramovich quiera renegociar el acuerdo de la fusión, algo que en teoría no se podría hacer en esta fase tan adelantada del proceso.
De no llevarse a cabo la fusión, las puertas podrían abrirse para las compañías occidentales.
Tras vacilar durante muchos años, las multinacionales petroleras como BP y ExxonMobil están deseosas de incrementar su presencia en Rusia.
Una fusión entre Yukos y Sibneft, que crearía una empresa rusa monolítica, era vista como una barrera potencial a la inversión extranjera en el sector.