Los cancilleres europeos intentarán llegar a acuerdos en medio de profundas discrepancias.
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Los ministros de Relaciones Exteriores de la Unión Europea (UE) examinan la primera propuesta
de compromiso sobre la futura constitución de Europa.
En la reunión, que se desarrolla en la ciudad italiana de Nápoles, toman parte los 15 cancilleres de los miembros actuales de la UE y los 10 de los países que en mayo próximo se incorporarán a la unión.
Durante dos días, los titulares intentarán llegar a acuerdos en medio de profundas discrepancias entre los socios comunitarios.
Los temas de desacuerdo con respecto al texto de la constitución incluyen el establecimiento de un sistema de voto, la composición de la Comisión Europea y el número de escaños del Parlamento europeo.
A pesar de las diferencias, el anfitrión y ministro italiano de Relaciones Exteriores, Franco Frattini, se manifestó confiado en que sus homólogos europeos lograrán un compromiso en la mayoría de los puntos conflictivos salvo "quizás dos o tres nudos institucionales".
Según medios de prensa que citan fuentes oficiales del Consejo de la UE, este viernes se debatirán temas relativos a la defensa común europea.
Para la jornada del sábado se aplazará la discusión de los asuntos institucionales, que son considerados los más espinosos.
Puntos de desencuentro
A pesar del optimismo oficial italiano, los analistas consideran que difícilmente las discrepancias podrán resolverse en las próximas horas.
El canciller italiano, Franco Fratinni, confía en que lograrán el consenso.
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Para los expertos, uno de los grandes puntos de desencuentro es la propuesta italiana de introducir reformas radicales como la eliminación del derecho de los estados miembros de la UE a decidir de manera individual asuntos clave de política exterior.
Los analistas señalan que la imposibilidad de concertar una política exterior única europea con respecto a Irak es una prueba de que no se puede articular una política conjunta de los futuros 25 estados miembros de la unión.
Otro asunto por resolver es el sistema de rotación entre todos los estados para ocupar los puestos de Comisarios Europeos, al que se oponen algunos de los países pequeños.
Estos prefieren que la Comisión Europea esté compuesta por un
representante permanente de cada estado miembro, en vez de establecer, como propone el borrador, un sistema de rotación entre todos los estados.
Los asuntos debatidos en Nápoles deberán luego
ser resueltos por los jefes de Gobierno en el Consejo Europeo que se efectuará el 12 y 13 de diciembre en Bruselas.