Finalmente, 855 paramilitares entregaron este martes sus armas e iniciaron un proceso de capacitación para su reincorporación a la vida civil, en el departamento de Antioquia, en el noroeste del país.
Los 855 paramilitares dejaron sus armas y sus uniformes.
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El grupo de desmovilizados, que formaba parte del bloque "Cacique Nutibara" de las Autodefensas Unidas de Colombia, AUC, abandonaron su armamento en Medellín, capital de Antioquia.
Con un minuto de silencio se inició el acto y luego se presentó un video con un mensaje de Carlos Castaño, Salvatore Mancuso y Adolfo Paz, líderes de las AUC. Luego habló Geovany Marín, el "Comandante R", uno de los voceros del bloque desmovilizado.
"Pedimos perdón a la sociedad civil por los sufrimientos y pérdidas que de manera involuntaria pudiéramos haber ocasionado, las realidades de la guerra son terribles, pero fueron los caminos que tuvimos que recorrer", dijo el portavoz.
Después de las palabras de los jefes paramilitares, los 855 combatientes entregaron sus armas y uniformes. A continuación intervinieron en el acto el alcalde de Medellín, Luis Pérez, y el Alto Comisionado para la Paz, Luis Carlos Restrepo.
"Bienvenidos a la civilidad", les dijo Restrepo a los
desmovilizados, que partieron de Medellín con rumbo al municipio de La Ceja, cerca de la capital antioqueña, en donde estarán concentrados durante tres semanas y recibirán capacitación y apoyo psicológico.
Próximas desmovilizaciones
El Alto Comisionado de Paz anunció además que en dos semanas dejarán sus armas 150 miembros de las AUC en el departamento del Cauca, en el suroeste del país, y que el próximo año continuarán las desmovilizaciones en otras
regiones.
De esta manera se cumple el Acuerdo de Santa Fe de Ralito, firmado entre el gobierno nacional y los paramilitares el pasado 15 de julio.
Según lo pactado, las AUC iniciarían su desmovilización antes de finalizar este año, hecho confirmado con el acto de este martes, y deberán concluir la desmovilización del total de sus miembros (se estima que unos 13.000) antes de diciembre de 2005.
Las autodefensas y el gobierno del presidente Álvaro Uribe entraron en contacto hace un año, cuando los paramilitares declararon un cese al fuego unilateral y en los meses posteriores entregaron a menores de edad que integraban sus filas como gesto de paz.
Críticas a la entrega
Las negociaciones con los paramilitares han sido criticadas por dirigentes y organismos defensores de derechos humanos, sobre todo por la posible impunidad que pueda generar el proceso.
José Miguel Vivanco, director para la Américas de la organización defensora de derechos humanos Human Rights Watch, criticó el acto de desmovilización.
"Esta transmisión es una parodia. En lugar de entregarles micrófonos a estos criminales, el gobierno debería estar concentrado en arrestarlos y llevarlos ante la Justicia", señaló Vivanco.
Según el director de Human Rights Watch, jueces de la República han condenado a los jefes paramilitares a 40 años de prisión por crímenes atroces y hasta el momento
"no hay reglas claras" en el proceso contra ese grupo sobre ese tema.