Las medidas son percibidas como una traición.
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Cerca de cien mil personas marcharon en Berlín contra los recortes a la seguridad social realizados por el gobierno alemán.
Algunos de los demandantes exhibieron pancartas en las que llamaban "ladrón" al canciller Gerhard Schröder por la suspensión de ayuda a desempleados y la congelación de pensiones.
La protesta fue organizada y protagonizada por sindicatos pertenecientes a ramos comerciales, asociaciones civiles y el reformado partido comunista de Alemania oriental.
Schroeder también enfrenta presiones por parte del CDU, partido de línea derechista.
Según los sondeos de opinión pública, el CDU cuenta con más del 50% de la predilección de los ciudadanos alemanes, mientras que la bancada socialdemócrata que apoya a Schroeder no supera el 25% de apoyo.
Se trata de la más baja popularidad socialdemócrata en 25 años.
Las marchas estuvieron conformadas por alemanes que vinieron desde todas partes del país, y que expresaron con intensidad su descontento con lo que perciben como un traición del gobierno.
Las medidas son parte de un plan de ajuste que persigue acelerar la economía alemana, que ha sufrido serias dificultades en el año 2003.