El arresto del hombre más rico de Rusia, el magnate petrolero Mijaíl Jodorkovsky, bajo cargos de fraude provocó pérdidas en la bolsa de Moscú, fuerte inquietud entre los inversionistas y una renuncia importante en el gobierno ruso.
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Mijaíl Jodorkovsky y Boris Yeltsin en 1988
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¿Se trata de un caso aislado o un capítulo más en una lucha por el control de la sociedad rusa?
Rusia está en período de elecciones. Los votantes irán a las urnas el próximo 7 de diciembre para escoger a los diputados que los representarán en la Duma, la cámara baja del parlamento.
Muchos señalan que el arresto del Jodorkovsky, director ejecutivo de la compañía petrolera Yukos, está relacionado con esos comicios. El momento en que se produce les parece sospechoso.
Formalmente, Jodorkovsky está bajo arresto por cargos de fraude pero su detención el pasado sábado 25 de octubre tiene, según sus allegados, motivos políticos.
Jodorkovsky financió a dos partidos que se oponen al presidente Vladimir Putin, la Unión de Fuerzas de Derecha y el Partido Liberal Yabloko.
Los dos partidos que abogan por mayores libertades para la clase empresarial, luchan por pasar la línea del 5% del voto en las próximas elecciones legislativas; de lo contrario se verían sin representación parlamentaria.
Al parecer, las dos agrupaciones políticas no lograrían de ninguna forma constituir un rival significativo para el Partido Rusia Unida que apoya a Putin.
Jodorkovsky, cuya fortuna se calcula en US$8.000 millones, es quizás a sus 40 años el más exitoso de los "oligarcas", los empresarios que en la década de los 90 se hicieron con una gran parte de la economía rusa durante el proceso de privatizaciones.
Por su parte, el gobierno afirma que se trata de un asunto del Poder Judicial y asegura que la Fiscalía está haciendo simplemente su trabajo en respuesta a serias acusaciones.
"Siloviki" vs "oligarcas"
El presidente Putin llegó al poder después de que Boris Yeltsin, quien presidió los caóticos cambios en la década de los 90 en Rusia renunciara a la primera magistratura el 31 de diciembre de 1999.
Los "siloviki" se sientan alrededor de la mesa que encabeza Putin.
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Putin, un ex agente de la KGB, los servicios de inteligencia de la Unión Soviética, llevó al Kremlin sus hombres de confianza, muchos de ellos, como él, habían trabajado para los organismos de seguridad soviéticos y procedían de su ciudad natal de San Petersburgo.
Este círculo alrededor de Putin es conocido como los "siloviki", una palabra que designa a las personas dentro de los organismos de seguridad que tienen poder en el gobierno.
Dentro de la administración de Putin se han enfrentado con los funcionarios que quedaban en el Kremlin de los tiempos de Yeltsin y a los que se conoce como la "Familia".
Este grupo siempre abogó por la reforma económica y se le considera asociado a los intereses de la clase empresarial, los "oligarcas".
Dos de sus representantes son el actual primer ministro, Mijaíl Kasyanov, y el ex jefe de gabinete Alexander Voloshin, quien renunció a su cargo por la forma en que se ha manejado el asunto Jodorkovsky.
Los "siloviki" quieren una Rusia fuerte y respetada en el exterior y a ellos se les atribuye la posición de Moscú en el caso de Irak. En el plano interno ven con desconfianza cualquier oposición y crítica al gobierno.
Si se acepta la teoría de que el arresto de Jodorkovsky tiene motivos políticos, entonces los "siloviki" quieren dar una lección al magnate.
¿Por qué Jodorkovsky?
El empresario no sólo financió a partidos opositores sino también se opuso a la guerra en Chechenia, ha dado su apoyo a centros de investigación críticos de la política de Putin y adquirió varios periódicos.
Jodorkovsky financió partidos opositores a Putin.
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Por si eso fuera poco, anunció que se postulará a los comicios presidenciales del 2008, año en que ya Putin no podría contender por el puesto debido a que la ley electoral en vigencia sólo permite una reelección.
Jodorkovsky parece haber pasado una línea trazada por Putin y su círculo de poder: los "oligarcas" no entran en política y no se oponen al gobierno.
El magnate habría calculado que su enorme riqueza lo haría intocable. No parece que tuvo en cuenta que otros "oligarcas" como Boris Berezovsky, el empresario más poderoso de la era Yeltsin, y Vladimir Gusinsky sólo pudieron evitar condenas de cárcel huyendo a Occidente.
Hoy Berezovsky vive exiliado en Londres. Gusinsky, por su parte, fue arrestado en Grecia a pedido de las autoridades rusas en junio de este año aunque posteriormente fue puesto en libertad.
Implicaciones
Los inversionistas extranjeros ven con preocupación el desarrollo de los acontecimientos.
La pregunta es si se trata de un caso aislado o de un ataque a los procesos de privatización y a la propiedad privada.
Por ahora la conclusión es de que si los empresarios respetan las leyes de juego, no habrá más arrestos ni la amenaza de confiscación de bienes.
Por otro lado, muchos observadores se preguntan que pasará con un país donde quienes pueden realmente cuestionar al gobierno con el respaldo de su poder económico son sometidos a un trato semejante.
Para algunos la respuesta es simple: Rusia no puede darse el lujo de ser una democracia al estilo occidental, la experiencia de los cambios, de las reformas económicas y políticas, fue demasiado traumática.