Estados Unidos emitió un alerta internacional por la posibilidad de que ocurran nuevos atentados en otros países.
El Departamento de Estado dijo que había indicios de que miembros de la red al-Qaeda estaban planeando atacar intereses estadounidenses en el exterior.
La advertencia se produce tras las cuatro explosiones ocurridas en la última semana en Estambul, que dejaron más de 50 muertos.
Estados Unidos cree que al-Qaeda tratará de golpear de una forma más devastadora que el 11 de septiembre de 2001.
Pero esta vez cree que el blanco podrían ser sus intereses en otros países, en momentos en que la violencia terrorista se ha incrementado y finaliza el Ramadán, el mes sagrado de los musulmanes.
El comunicado del Departamento de Estado afirma que el gobierno "sigue extremadamente preocupado por la seguridad de los ciudadanos estadounidenses en el exterior".
En el nivel doméstico, Washington decidió mantener el nivel de alerta en amarillo, que es elevado.
La Oficina Federal de Investigaciones (FBI) ya había advertido que al-Qaeda y otros grupos extremistas preparaban atentados durante el Ramadán.
La red de Osama Bin Laden ha sido vinculada con los grupos que se adjudicaron los recientes atentados en Turquía.
Además, Estados Unidos la ha responsabilizado de los ataques de 2001 en Nueva York y Washington.