EE.UU. debe definir cómo continuar la política de ocupación.
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Ante la ola de atentados en Irak, Estados Unidos enfrenta un gran desafío: cómo continuar de aquí en más su política de ocupación en el país árabe, sin que la situación quede fuera de control o se convierta en una fuente agotadora de recursos.
El analista Charles Kupchan, del Consejo de Relaciones Internacionales -un centro de estudio independiente con sede en Washington-, habló con el programa The World Today, del Servicio Mundial de la BBC, sobre el actual escenario político y las perspectivas sobre el papel futuro de Estados Unidos en Irak.
El gobierno de Estados Unidos sostiene que mantendrá la ocupación de Irak sin cambios. ¿Es realista esta reacción?
Creo que la Casa Blanca está tratando de enviar un mensaje de que las cosas no están saliendo tan mal como parecen. Pero ha habido una serie de retrocesos, como no lograr toda la asistencia financiera que se esperaba en la conferencia de donantes y la continuación de los ataques en Irak -incluyendo el hotel donde estaba el secretario de Defensa, Paul Wolfowitz-, y el problema con el Capitolio, ya que el Senado ha decidido diferenciar entre préstamos y donaciones en la asistencia que el presidente (George W.) Bush quería hacer completamente como préstamo.
¿Usted tiene la sensación de que esta administración tiene una estrategia coherente para manejar lo que parece ser un brote de violencia?
No, no tengo esa sensación. Tengo la impresión de una administración que se está volviendo progresivamente defensiva porque enfrenta una situación de defensa deteriorada en Irak y no está segura de cómo reaccionar.
¿Cómo afecta el hecho de que la política iraquí esté principalmente en manos de la asesora de Seguridad Nacional, Condoleezza Rice?
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Pienso que (George W. Bush) va a estar cada vez más acorralado por el electorado republicano de centro, que se pregunta cómo hizo Estados Unidos para encontrarse frente a una insurgencia opositora, en una posición que a muchos estadounidenses no les gusta estar
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Creo que es muy pronto para considerar que Condoleezza Rice haya tenido la posibilidad efectiva de tomar control sobre todo el diseño de política del Departamento de Defensa. Estimo que estamos empezando a ver una lucha; que algunos de los roces que comenzamos a ver entre Rice, Donald Rumsfeld y Colin Powel son indicativos de un escenario detrás de escena que necesitará un tiempo para estabilizarse.
El mensaje desde la Casa Blanca es: "Estados Unidos va a continuar con la ocupación". ¿Cuánto tiempo piensa que este tipo de mensaje es sostenible?
Creo que el presidente Bush, por simples razones electorales, tiene que seguir con la política actual hasta noviembre de 2004 y necesita desesperadamente estabilizar la seguridad. No creo que él enfrente una situación doméstica que sea particularmente optimista y hay dos hechos que son determinantes.
En primer lugar, los políticos del Capitolio están cada vez más molestos con el continuo pedido de incremento de presupuesto para Irak ante el crecimiento de los ataques. Y, en segundo lugar, ni siquiera Bush mismo sabe si será capaz de sobrellevar la pérdida de adhesión del centro moderado del Partido Republicano, que comienza a sentirse.
Pienso que va a estar cada vez más acorralado por el electorado republicano de centro, que se pregunta cómo hizo Estados Unidos para encontrarse frente a una insurgencia opositora, en una posición que a muchos estadounidenses no les gusta estar.
Se dice frecuentemente que una de las reglas de intervención militar es ir al sitio con una salida estratégica. ¿A usted le parece que hay una salida en este escenario?
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Creo que (en el gobierno estadounidense) están comenzando a sentir que esto se puede transformar en lo que Argelia fue para los franceses: un largo y doloroso proceso de insurgencia guerrillera
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Hay una serie de salidas posibles que se rumorean. Hubo un informe, hace unos diez días, que Bush le había pedido al Pentágono para planear la disminución de tropas en Irak durante el próximo año. Creo también que hay esfuerzos para precisar objetivos políticos y diseñar el movimiento final.
A mi entender, la administración Bush todavía se aferra a lo que se podría llamar un sueño idealista para Irak, un país islámico liberal, estable y democrático.
Mi impresión es que este gobierno se va a volver más realista en los próximos meses y que apuntará a lograr un gobierno funcional, a normalizar el suministro de electricidad y agua corriente, para luego salir de Irak. Porque creo que están comenzando a sentir que esto se puede transformar en lo que Argelia fue para los franceses: un largo y doloroso proceso de insurgencia guerrillera.