Bush fue recibido en el aeropuerto por el primer ministro Howard.
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El presidente de Estados Unidos, George W. Bush, dentro de poco deberá pronunciar un discurso ante el Parlamento australiano en Cranberra para agradecer el envío de tropas australianas a Irak.
Pero horas antes, mientras el avión presidencial estadounidense Air Force One aterrizaba en Cranberra, miles de manifestantes marcharon en Sydney para repudiar la visita del mandatario y pedir que los soldados australianos regresen del Medio Oriente.
Más protestas han sido convocadas en la capital, donde las fuerzas de seguridad han desplegado miles de efectivos para controlar manifestaciones y evitar cualquier tipo de atentado durante las 20 horas que durará la estadía de Bush.
La seguridad es aún más estricta ya que también se encuentra en la ciudad Hu Jintao, el presidente de China, que también hablará ante los legisladores australianos.
La oposición política al primer ministro John Howard -aliado cercano de Washington- ha destacado los fuertes dispositivos de seguridad desplegados en torno al Parlamento.
Será la primera vez en la historia de ese país en el que la gente no podrá acceder a una sesión parlamentaria.