El ministro de Defensa ruso, Sergei Ivanov, dijo que el hundimiento de un submarino nuclear en el Mar de Barents el sábado se debió en gran medida a la "negligencia" e "imprudencia" de los oficiales de la marina responsables de su traslado.
Nueve de los diez tripulantes de la nave fallecieron cuando el K-159 de 40 años -que fue retirado de servicio en 1989 y cuyo reactor nuclear había sido desactivado- se hundió mientras estaba siendo remolcado durante una fuerte tormenta, hacia el puerto de Poliarni, cerca de Murmansk, donde iba a ser destruido.
Ivanov, que el domingo navegó hasta la zona del naufragio a cinco kilómetros de la isla de Kildin, afirmó que el submarino había sido hallado con su principal escotilla abierta, lo cual habría impedido a los tripulantes escapar a tiempo.
Sólo uno de los marinos fue rescatado, mientras que se recuperaron dos cuerpos. Los otros siete habrían quedado atrapados en la nave.
"Aquí, de nuevo, se ha puesto de manifiesto el hábito ruso de confiar en la mera suerte y pensar que todo va a salir bien", señaló el ministro, quien ordenó la suspensión del comandante de la fuerza de submarinos de la Flota Norte.
La tragedia del sábado recordó eventos similares ocurridos hace tres años, cuando el submarino Kursk se hundió también en el Mar de Barents, provocando la muerte de 118 personas.