Los políticos israelíes -especialmente los de derecha- sostienen que la nueva propuesta no sirve.
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El borrador del acuerdo -no oficial- de paz que intenta ofrecer una alternativa al plan conocido como "Hoja de Ruta" para el Medio Oriente, fue duramente criticado por ministros israelíes.
El plan que lleva el nombre de "Acuerdo de Ginebra" fue completado este fin de semana durante un encuentro en Jordania entre políticos de la oposición israelí y representantes palestinos.
El primer ministro israelí, Ariel Sharon, dijo al diario Jerusalem Post que "no resulta una gran ayuda" hacerle creer a la gente que hay algo además del plan internacional de paz llamado "Hoja de Ruta".
Su ministro de Justicia, Tommy Lapid, señaló a la BBC que el borrador "da a la paz una mala reputación al aceptar todas las exigencias palestinas ignorando todas las exigencias israelíes".
Los detalles del plan serán revelados cuando se adopte formalmente la iniciativa el próximo mes en Ginebra, pero fuentes cercanas a las conversaciones señalan que el punto central de la propuesta es un intercambio de concesiones.
Por un lado, los palestinos tendrían que renunciar a su exigencia del regreso a territorio israelí de todos los refugiados.
Sharon criticó duramente la propuesta alternativa.
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A cambio, el plan alternativo propone que se conceda a los palestinos soberanía sobre uno de los sitios religiosos más disputados en todo Medio Oriente: el Monte del Templo, en Jerusalén Oriental, conocido por los árabes como Haram al-Sharif.
Según informa la corresponsal en Jerusalén, Barbara Plett, muchos de los puntos considerados son temas delicados que la "Hoja de Ruta" deja de lado, prestando más atención a la finalización de la intifada, que comenzó tres años atrás.
Encuestas de opinión
Los políticos israelíes -especialmente los de derecha- sostienen que la nueva propuesta no sirve.
Sharon, que desde hace tiempo mantiene que no hay con quien hablar en el lado palestino, acusó a los israelíes de izquierda de intentar destruir su coalición de gobierno.
Los palestinos involucrados, que incluyen ex ministros, cuentan supuestamente con el apoyo del líder palestino, Yasser Arafat.
Junto con la contraparte israelí, sostienen que el acuerdo tiene como objetivo general el interés del público así como su apoyo.
A pesar de que las encuestas de opinión indican que la mayoría de los israelíes apoyan el plan, hay una creciente frustración ante la imposibilidad de detener la violencia, señaló la corresponsal de la BBC en Jerusalén.
Sin embargo, las autoridades palestinas involucradas en las negociaciones dijeron que trabajarán para asegurarse que el acuerdo se convierta en una realidad.