La espiral de violencia ha paralizado el proceso de paz.
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Un grupo de políticos, activistas de derechos humanos e intelectuales israelíes y palestinos anunciaron que, tras dos años de negociaciones secretas, concertaron una propuesta de paz para poner fin al conflicto palestino-israelí.
Los negociadores, sin embargo, no representan a ninguno de los dos gobiernos, por lo cual el borrador de acuerdo de paz no pasa de ser un gesto simbólico.
No obstante, los palestinos cuentan -según se ha informado- con el respaldo del presidente de la Autoridad Nacional Palestina, Yasser Arafat. De hecho, el grupo incluye algunos ex ministros de la ANP.
Por el contrario, los participantes israelíes ya han sido blanco de críticas del primer ministro de Israel, Ariel Sharon, que rechazó la propuesta y acusó a la izquierda israelí de querer desestabilizar su gobierno.
¿Con quién hablar?
El premier israelí ha mantenido durante mucho tiempo que, en la situación actual, no hay nadie del lado palestino con quien puedan hablar de paz.
La izquierda israelí quiere demostrar que Sharon está equivocado.
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Pero, tal como señala la corresponsal de la BBC en Jerusalén Orla Guerin, algunos representantes de la izquierda israelí han decidido probar que está equivocado.
Después de la última ronda de negociaciones, llevada a cabo en Jordania este fin de semana, los "representantes" de ambas partes redactaron su plan de paz extraoficial.
Si bien aún se desconocen los detalles precisos, fuentes cercanas a las conversaciones señalan que el punto central de la propuesta es un intercambio de concesiones.
Por un lado, los palestinos tendrían que renunciar a su exigencia del regreso a territorio israelí de todos los refugiados.
A cambio, el plan alternativo propone que se conceda a los palestinos soberanía sobre uno de los sitios religiosos más disputados en todo el Medio Oriente: el Templo de la Montaña, en Jerusalén Oriental, conocido por los árabes como Haram al-Sharif.
El grupo de negociadores espera firmar el plan en Suiza en las próximas dos semanas, y bautizarlo como "Acuerdo de Ginebra".
Se sabe que algunos diplomáticos suizos han venido alimentando este proceso de negociaciones alternativas durante los últimos dos años.