Muchos de los que marchaban en los campos de batalla por los derechos civiles eran niños y adolescentes. Eran arrestados como los adultos. Pat Brown era una joven que cursaba el secundario en Baltimore cuando se unió a la lucha contra la segregación en escuelas públicas.
Las semanas anteriores a la marcha fueron muy calurosas. Anuncios por radio explicaban cómo mantener la comida en buen estado y sugerían formas de vestir para estar más frescos durante la manifestación.
La idea de la marcha era muy excitante y había una gran expectativa. Pero también había una sensación de temor, de peligro. Escuchamos que los funcionarios en Washington, sin saber qué esperar, estudiaban la idea llamar a la Guardia Nacional.
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La marcha cambió mi vida. Me fui con una sensación de conexión, de que la comunidad se había unido de una forma inédita, con solidaridad, con inteligencia y sin violencia
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Sin embargo, no hubo disturbios, fue más bien como un picnic gigante. No se sintió como si la gente se hubiera reunido para protestar con rabia, hubo como una abrumadora sensación de unidad.
La lucha era muy aislada hasta ese momento, al menos desde un punto de vista generacional. Muchos adolescentes y estudiantes universitarios estaban involucrados en protestas. Éramos los que podíamos arriesgar, y pese a todo nos arrestaban igual.
La marcha sin embargo fue una gran oportunidad para unir a la gente de todas las edades. Fui allá en autobús con mis padres, mi novio que ahora es mi esposo, y otras personas de la iglesia.
Tuve que pararme en puntas de pie para ver a los oradores.
Cuando Martin Luther King llegó al estrado yo estaba sentada, miraba a la gente, el cielo y la luz del sol en las hojas de los árboles.
Las palabras que más recuerdo de su discurso son esas que se refieren a los niños negros y blancos unidos de la mano. Es una imagen muy pacífica.
La marcha cambió mi vida. Me fui con una sensación de conexión, de que la comunidad se había unido de una forma inédita, con solidaridad, con inteligencia y sin violencia.
No creo que el sueño de Luther King se haya cumplido en su totalidad. El racismo se ha hecho subterráneo y es más difícil de erradicar. Y hay una rabia ciega entre las comunidades blanca y negra que ha ensombrecido todo lo importante de hace 40 años.