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Viernes, 10 de octubre de 2003 - 18:34 GMT
Un Nobel para la democracia
Ahmad Rafat
Ahmad Rafat
Periodista iraní
Especial para BBC Mundo

Shirin Ebadi es la primera iraní y la decimoprimera mujer que recibe el premio Nobel de la Paz. Un premio bien merecido para una mujer que ha dedicado sus 54 años a defender a los más débiles.

Shirin Ebadi, premio Nobel de la Paz 2003
Ebadi: "Hay que redescubrir el Islam, no el de las jerarquías sino el de la gente".

Terminada la universidad, en los años anteriores a la victoria de la Revolución Islámica, se convirtió en la primera mujer que presidió un Tribunal de Familia.

Fue este cargo el que le convenció que tenía que dedicar toda su vida a la defensa de los niños, que consideraba víctimas de injusticias en una sociedad construida a medida de adultos, y a la familia, que tiene la obligación de defender la infancia.

Excluida

Con la llegada de Jomeini y la victoria de la Revolución Islámica, Shirin Ebadi, como tantas otras mujeres que vestían la toga de la magistratura, fue excluida.

Entonces, sólo le quedaba la elección de continuar su misión de abogada y profesora de la Universidad de Teherán.

Más tarde, tuvo que defender a las víctimas adultas del sistema, los estudiantes arrestados en las manifestaciones y las familias víctimas de la represión. Una elección que le obligó a renunciar a su libertad.

"La cárcel es una experiencia que cualquier abogado o magistrado tiene que probar si quiere continuar administrando Justicia", me dijo la última vez que la vi, en Frankfurt, en casa de una amiga en común.

Su misión

Shirin Ebadi consideraba la administración de Justicia no como una profesión sino como una misión, sobre todo si en medio estaban los derechos de los niños.

Shirin no se considera una revolucionaria, ella no quiere hacer ninguna revolución sino que pretende cambiar las cosas utilizando la ley, la lógica y el sentido común

Shirin no sólo escribe libros sobre niños -muchos de ellos publicados por Unicef- sino que lucha cada día de su vida, cada momento de su existencia por ellos.

Su última batalla ha sido a favor de los niños abandonados, que en Teherán y en otras metrópolis del mundo viven en la calle sin protección.

A Shirin la conocí como periodista, pero me bastó una entrevista para hacer amistad con ella. Una amistad a distancia, ella en Irán y yo en exilio, pero no por esto menos intensa.

Shirin no se considera una revolucionaria, ella no quiere hacer ninguna revolución sino que pretende cambiar las cosas utilizando la ley, la lógica y el sentido común.

Igualdad para las mujeres

Cuando las mujeres fueron expulsadas de la magistratura por orden de Jomeini y con la excusa de que a las mujeres no se les reconoce en el Islam el derecho a administrar Justicia, Shirin con otras magistradas formó un grupo para estudiar el Islam.

Shirin Ebadi, premio Nobel de la Paz 2003
Además del sentido común, su tenacidad es otra de las principales virtudes de una mujer que ha salvado a decenas de niñas de matrimonios forzados. Impedir que las niñas de 9 años, en base a la ley coránica, pudieran ser dadas como mujeres a hombres adultos y a veces ancianos, ha sido una de las batallas a las que se ha dedicado y continúa dedicándose

Durante años ha leído todo lo que había sobre la ley, sobre los derechos y los deberes de la mujer en los textos religiosos. Al final logró encontrar las razones suficientes para convencer a los ayatolá que las mujeres pueden administrar la justicia. Gracias a su tenacidad desde hace algunos años, las mujeres han vuelto a los tribunales como jueces y magistrados.

Además del sentido común, su tenacidad es otra de las principales virtudes de una mujer que ha salvado a decenas de niñas de matrimonios forzados. Impedir que las niñas de 9 años, en base a la ley coránica, pudieran ser dadas como mujeres a hombres adultos y a veces ancianos, ha sido una de las batallas a las que se ha dedicado y continúa dedicándose.

Shirin cree en el Islam pero no se cansa de repetir que entre su Islam y el que aplican los ayatolá hay un espacio enorme. "Su Islam empuja a una niña de 9 años a los brazos de un hombre adulto, no es la misma fe en la que creo yo, donde los niños están considerados el futuro de la humanidad", dice Shirin a quien se sorprende cuando se declara musulmana convencida.

"Hay que redescubrir el Islam, no el de las jerarquías sino el de la gente". Ésta es una de las frases que repite la primer iraní que ha recibido el Premio Nobel de la Paz.



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