"Su imposición de metas es sencillamente fenomenal. Cada día de Año Nuevo se sentaba con tarjetas en blanco para crear metas, y eran metas absurdas, pero casi logró cumplir cada una de ellas".
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Yo sabía que era un ganador. Sabía que estaba destinado a grandes cosas. La gente dirá que ese tipo de declaración es totalmente inmodesto. Estoy de acuerdo. La modestia no es una palabra que se aplique a mi persona de ninguna manera
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Así decribió al nuevo gobernador de California Barbara Outland, la novia de Arnold Schwarzenegger de 1969 a 1975.
Cabe aclarar que la alta política no siempre fue la meta del actor austríaco-estadounidense. En 1988, Schwarzenegger le confesó a la revista Playboy que "aunque admiro a la gente que decide seguir la carrera política, no puedo concebir el correr los riesgos y hacer los sacrificios de estas personas".
Pero algún amor del actor por este mundillo debía intuir el periodista de Playboy, ya que para esa época el ex Mr. Universo y Mr. Olimpia llevaba dos años de casado con María Shiver, sobrina del ex presidente demócrata John F. Kennedy.
Schwarzenegger llegó a California en 1968 gracias a sus contactos en el mundo del fisicoculturismo. Nacido en Austria en 1947, su dedicación a su cuerpo le permitió convertirse en el Mr. Universo más joven de la historia y fue su pasaje a la América.
Con el dinero obtenido en las contiendas de "forzudos", Arnie -como se lo conoce en el mundo del cine- ingresó al negocio inmoviliario y de venta por correo de equipos para fisicoculturistas, lo que le permitió convertirse en millonario antes de los 23 años.
En 1983, logró la ciudadanía estadounidense.
El último gran héroe
Su debut en el cine fue con la película "Hércules en Nueva York" en 1970, que resultó un fracaso general y personal. Su acento austriaco obligó a los productores a doblar su voz y su nombre, por impronunciable, fue cambiado a Arnold Strong.
El matrimonio con María Shiver le abrió las puertas de la política estadounidense.
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Pero como una gran paradoja, el héroe de las películas de ficción le debe a un documental el origen de su mito de superhombre. "Pumping Iron" -1977- mostraba los corredores del mundo del fisicoculturismo, donde sólo había lugar para un rey.
Ese rey se convirtió en "Conan, el bárbaro" en 1982, su primer éxito de taquilla, al que le seguirían varios éxitos como "Comando" "Depredador" y tres sagas de "Terminator".
El actor también incursionó en la comedia con "Gemelos", "Mentiras Verdaderas" y "El último gran héroe", en la que aparece en una escena interpretándose y riéndose de sí mismo junto con su mujer.
Pero con el fin de los años 80, el público comenzó a mostrar cierto cansancio del musculoso actor y sus superproducciones. "El fin de los días" y "Daños colaterales" tuvieron escasa recaudación.
Recién este año con su nueva interpretación del robot malo que se vuelve bueno y dice "Hasta la vista, baby" pudo Arnie recuperarse. "Terminator 3" alcanzó cifras de asistencia que el actor no tenía desde 1994, con "Mentiras verdaderas".
Memorias tempranas
Aunque la política no le interesaba en 1988, dos años despúes aceptó el cargo de titular del consejo presidencial de Educación Física y Deportes que le ofreció el padre del actual presidente, George Bush.
Durante toda la década, su activismo político creció siempre dentro de las filas del partido republicano, donde manifestó posiciones moderadas a favor de los derechos de la mujer, de los homosexuales y en favor de cierto control en el uso de las armas.
Terminator 3 le devolvió la sonrisa tras varios fracasos taquilleros.
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Pero a partir de su confirmación como candidato a la gobernación de California, Schwarzenegger recibió acusaciones de ser un admirador de Adolf Hitler y de abuso verbal y físico de mujeres en décadas pasadas.
Lo primero fue negado rotundamente por el actor, mientras que lo segundo generó una disculpa pública a "aquellas personas a quienes puede haber ofendido".
Lo cierto es que, aunque muchos estén sorprendidos por su éxito, leyendo sus memorias uno concluye que Arnie tenía muy claro que podía lograr lo que quisiera.
"Yo sabía que era un ganador. Sabía que estaba destinado a grandes cosas. La gente dirá que ese tipo de declaración es totalmente inmodesto. Estoy de acuerdo. La modestia no es una palabra que se aplique a mi persona de ninguna manera".
Estas palabras no fueron escritas en estas horas sino en 1977, cuando Hollywood era una quimera y sus logros se reducían a ser Mr. Universo.
Eso fue antes de ser Mr. California.