Bush dijo que el personal de su oficina tiene instrucciones de participar en la investigación.
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No va a ser fácil identificar al funcionario que filtró la identidad de una agente secreta de la CIA, aseguró este martes el presidente George W. Bush cuando se vence el plazo para que todos los funcionarios de la Casa Blanca entreguen todos los documentos, notas y registros relacionados al caso.
"No sé si lograremos identificar al funcionario. No lo sé. Me gustaría.
Quisiera saber la verdad, pero hay muchos funcionarios importantes. No sé si vamos a dar con quien filtró la información, parcialmente porque, con todo el respeto hacia su profesión, ustedes hacen muy bien su trabajo de proteger a los filtradores", señaló el mandatario ante la prensa.
El Departamento de Justicia está investigando quién filtró la identidad de
la agente de la CIA Valerie Plame, casada con el ex embajador Joseph Wilson, quien criticó al mandatario por usar información de inteligencia errónea para justificar la guerra contra Irak.
"Esta es una ciudad donde muchas personas filtran información, espero que concluyamos esta investigación lo más pronto posible", reiteró el
mandatario, como lo ha hecho desde que estalló el escándalo. Este martes, a las cinco de la tarde (20:00 GMT), los empleados de la Casa Blanca deben entregar todas las notas, correspondencia, apuntes de sus
calendarios y documentos similares al Departamento de Justicia.
"He dado instrucciones a mi personal para que coopere plenamente con los
investigadores", enfatizó Bush.
En un principio, los medios locales habían indicado a uno de los principales asesores políticos de Bush, Karl Rove, como el posible filtrador. También se especuló sobre el jefe de gabinete de la vicepresidencia, Lewis Libby, y el director de mayor antigüedad en el Consejo Nacional de
Seguridad, Elliott Abrams.
"Revancha" contra Wilson
Estos tres funcionarios tienen el nivel suficiente para conocer el nombre de la agente encubierta y según los medios estarían motivados en la "revancha" contra Wilson.
El ex embajador Joseph Wilson había sido crítico con el presidente por utilizar información errónea para atacar Irak.
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Pero todos han negado ser la fuente de la filtración y el portavoz de la
Casa Blanca, Scott McClellan, también descartó que estos tres funcionarios
pudieran estar involucrados. "No estuvieron involucrados en la filtración de información secreta, ni la
aprueban", dijo McClellan.
A pesar del pedido de los demócratas, en la oposición, por una investigación
independiente, el Departamento de Justicia se está haciendo cargo. Lo cierto es que los analistas dicen que es difícil prever los efectos que
tendrá este escándalo, que es la primera investigación penal en la Casa
Blanca durante la administración Bush.
Todo dependerá, dicen los analistas, de cómo manejen la situación los
republicanos, aunque los demócratas lo utilizarán seguramente en las campañas electorales como un reflejo de la manipulación de información que se llevó a cabo para justificar la guerra contra Irak, una acusación que niega
fervientemente la Casa Blanca.