El último atentado contra la sede de la ONU en Irak ha generado un rechazo general en la comunidad internacional, pero muchos se preguntan cuál es el impacto que tendrá dentro del país.
BBC Mundo conversó sobre este tema con el periodista Gervasio Sánchez, que se encuentra en Bagdad.
¿Cuál ha sido impacto de este último atentado a nivel de la población?
Para los iraquíes el último atentado no los sorprende.
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Es un atentado más. La población no es consciente -en estos momentos de inseguridad, de dificultades de la vida cotidiana- del impacto y del golpe que tendrá este atentado en el futuro de su país.
El bombardeo, el atentado es parte de la vida cotidiana del iraquí, al menos en esta última década, desde que se produjo la primera guerra del golfo y también en la década de los 80, por la guerra contra Irán.
¿Cómo miraba la población la presencia de la ONU en Irak?
Lógicamente, Naciones Unidas no actúa con la presencia militar con que actúa EE.UU.
Los funcionarios de la ONU marchan con seguridad, pero intentan no ser objeto del enfado de los iraquíes.
Los estadounidenses pasean con una actitud de fuerza de ocupación.
De hecho, altos oficiales de nuevas unidades que están llegando a Irak, incluido el general Cardona que dirigirá un contingente español y latinoamericano, se han dado cuenta, aunque él no lo dice, que la actitud de los estadounidenses ha ofuscado mucho a la población civil y que hay que volver a replantear las relaciones con la población civil.
¿Se puede hablar de que el rechazo a la actitud de EE.UU. y Gran Bretaña, está generando una resistencia que va más allá del entorno de Saddam Hussein?
Muchos piensan que la población civil iraquí siente cada vez más rechazo a la ocupación de EE.UU. y Gran Bretaña.
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Es muy difícil saber como está configurada la resistencia armada, que actúa como guerrilla urbana y gran secretismo, como es lógico.
Los analistas consideran que aquí está actuando una guerrilla que puede estar conformada por dos tipos de grupos: uno vinculado al anterior gobierno de Saddam Hussein y una guerrilla que ha nacido ante la imposición de la ocupación.
¿Qué significado puede tener este atentado para la presencia estadounidense en Irak?
Estados Unidos lleva cuatro meses y medio en Irak sin conseguir dar seguridad al país.
Eso es lo que más desean los iraquíes, por encima de la necesidad de agua potable, de la falta de trabajo o de salarios impagos.
Esto está provocando una especie de desmoralización entre la población civil, que se siente cada vez más humillada por la presencia estadounidense como ocupación no sólo en la parte sunita, sino también en la chiíta.
Esto puede provocar un salto cualitativo en la actitud de los iraquíes y puede fortalecer a los sectores más intransigentes y de alguna manera hacer que le sea más fácil a los grupos armados de encontrar personas dispuestas a luchar contra los estadounidenses.
¿La actitud del soldado estadounidense y británico hacia la población es de prepotencia o hay respeto?
La actitud del soldado estadounidense ahora es más nerviosa.
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La actitudo del soldado estadounidense ha variado de ser cercana y amable a ser de gran cerrazón que ve, incluso, al poblador iraquí como un peligro, por los atentados que se producen en cualquier momento.
El soldado estadounidense anda más nervioso, dispara primero y pregunta después. Esto la población lo está viendo cada vez más como la actitud de un ejército que actúa como ocupante no como liberador.
Se podría hablar un poco como la libanización o la palestinización del conflicto.
Un poco lo que ocurre en Gaza y Cisjordana entre los soldados israelíes y la población civil palestina. Temen en cualquier momento un atentado y esto hace que disparen muchas veces antes de ver el peligro real. Esto provoca automáticamente una oposición frontal de la población civil, que se siente víctima de la ocupación. Algo parecido está pasando aquí en Irak.