Sergio Vieira de Mello trabajó durante más de treinta años con la ONU.
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Cuando llegó el momento de decidir quién tenía que estar al frente de la misión de Naciones Unidas en Irak, el nombre de Sergio Vieira de Mello sonó con fuerza.
El diplomático brasileño, que había asumido hace poco el cargo de Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, se presentaba como el candidato ideal para representar a Kofi Annan en Irak, tomando en cuenta su estilo firme y pragmático.
Vieira de Mello nació en 1948 en Río de Janeiro (Brasil) y estuvo vinculado a Naciones Unidas por cerca de 33 años, especialmente por su trabajo en la oficina de la Alta Comisaría para los Refugiados (ACNUR) en Ginebra.
Filosofía y humanidades
En su ciudad natal estudió Filosofía y Humanidades para luego continuar su carrera de postgrado en la Universidad de la Sorbona, en París.
Pasó la mayor parte de su carrera trabajando en el tema de los refugiados y sirvió en misiones en Bangladesh, Sudán, Chipre, Mozambique, Perú y Yugoslavia, entre otros sitios.
Su primer papel protagónico en la carrera diplomática fue en 1981 cuando fue designado principal asesor de las fuerzas de la ONU en el Líbano.
Años más tarde, en 1996, y tras el genocidio de Ruanda, se desempeñó como coordinador para asuntos humanitarios durante varios meses en la región de los Grandes Lagos.
Posteriormente fue nombrado Alto Comisionado adjunto para los Refugiados, para luego ser promovido al cargo de subsecretario de Asuntos Humanitarios.
Posteriormente, trabajó como representante especial del secretario general de la ONU, Kofi Annan, en Kosovo.
Timor Oriental
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Yo sé que estaba renuente a ir. Recibí un email de él pocos días antes de su nombramiento. Me dijo, "por favor no me vayas a elogiar, porque no quiero ir a Irak". Habló de asuntos familiares y dijo que en este punto de su vida no quería ir a Irak.
Pero lo que muestra una vez más su calibre es que cuando Kofi Annan necesitó a alguien que fuera a Irak, sólo podía pensar en Sergio Vieira de Mello y, como siempre, Sergio no podía decir que no. Recuerdo que en mis muchas conversaciones con Sergio, siempre se notaba que era un profesional muy leal.
Él veía a Kofi Annan no sólo como amigo, sino como su comandante en jefe, y cualquier cosa que ordenara la cumplía. Por eso aceptó ir a Irak.

José Ramos Horta, canciller de Timor Oriental.
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La culminación de la carrera de Vieira de Mello -coinciden los observadores- fue cuando asumió el liderazgo de las operaciones de Naciones Unidas para la transición democrática e independentista en Timor Oriental.
"Fue un momento verdaderamente histórico", comentó al referirse a la elección de Xanana Gusmao como presidente, en abril del año pasado.
Su siguiente paso en su larga carrera diplomática fue asumir la jefatura del Alto Comisionado para los Derechos Humanos, en septiembre de 2002, en lugar de Mary Robinson.
Kofi Annan volvió a pensar en él cuando hubo que pensar en alguien para mandar a Irak, después de la invasión anglo-estadounidense a ese país.
La tarea para Vieira de Mello no era fácil, como él mismo lo expresó a BBC Mundo en una entrevista.
Su muerte demostró justamente ese sentimiento.