Los residentes temen que haya un nuevo francotirador.
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La policía en Estados Unidos está investigando la muerte de tres personas, que ocurrieron en el plazo de 5 días en el estado Virginia Occidental, que pueden estar relacionadas con un francotirador en serie.
"Hemos recibido un centenar de pistas, algunas de ellas sólidas, y sin
limitarnos a esta descripción buscamos un camión o camioneta todo terreno de color oscuro, quizá un Ford F-15 de modelo reciente", dijo el jefe de la policía del condado de Kanwha, Dave Tucker.
Las autoridades temen que este hombre, si es que se trata de una sola persona, intente llevar a cabo más asesinatos y protagonizar un episodio como el ocurrido en octubre del año pasado cuando dos francotiradores, trabajando juntos, mataron a 10 personas y dejaron a otras tres heridas en el área
metropolitana de Washington.
"Tenemos los proyectiles usados, que son de pequeño calibre y parecen ser similares", agregó Tucker, quien enfatizó que no podía especificar otras
similitudes con el francotirador de Washington, para no entorpecer las
investigaciones.
Sin embargo, lo que sí se sabe es que al igual que los incidentes en octubre pasado, este francotirador mató a sus víctimas con un sólo disparo a distancia.
Las víctimas
El primer ataque ocurrió el pasado 10 de agosto, poco después de las once de la noche, cuando Gary Carrier recibió un disparo en la cabeza mientras usaba un teléfono público frente a una tienda Go Mart en la parte occidental de Charleston.
Los presuntos francotiradores aguardan su sentencia.
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Cuatro días después, el 14 de agosto, Jeanie Patton recibió un disparo en la
nuca mientras ponía gasolina a su auto en torno de las 10 de la noche, en el sur de Charleston.
Menos de dos horas después, el mismo día, Okey Meadows murió tras recibir un balazo en el cuello fuera de la tienda Go Mart, al este de Charleston.
La policía ha asegurado que la captura del que suponen que es el mismo
agresor, "es cuestión de tiempo".
Además, las autoridades reforzaron las patrullas para buscar al sospechoso y garantizar la seguridad de los asustados habitantes, que recuerdan la crisis de pánico en Washington, hasta que se detuvieron a los dos presuntos francotiradores, que ahora están en prisión esperando sus sentencias.