El primer atentado que sufrió la sede de la ONU dejó 22 muertes.
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La Organización de Naciones Unidas ha vuelto a cortar el número de su personal internacional por razones de seguridad.
El número de trabajadores extranjeros se redujo a menos de 50 en todo el país.
Más de 30 partieron de Irak durante el fin de semana, aunque el vocero de Naciones Unidas, Fred Eckhard, dijo que otros funcionarios estaban ingresando.
Antes del ataque del carro-bomba del 19 de agosto, que asesinó a 22 personas en Bagdad, la ONU tenía más de 600 empleados en Irak.
Mientras tanto, el director del programa de Naciones Unidas petróleo por alimentos, Benon Sevan, afirmó que el programa será trasladado a manos de la autoridad provisional, tal como se había planeado, a pesar de la falta de personal.
Sedan indicó que el traspaso del programa, que involucra varios miles de millones de dólares en exportación de petróleo y ayuda humanitaria, sería completado según la agenda, antes de que termine noviembre.
Pero para el corresponsal de la BBC, Pam O´Toole, es poco probable que la autoridad provisional y la ONU puedan manejar inventarios conjuntos tal como estaba planificado.