Los atentados se produjeron después de semanas de relativa calma.
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Estados Unidos condenó este martes los dos atentados suicidas contra blancos israelíes que dejaron dos muertos, además de los atacantes, y que ponen en riesgo el precario plan de paz en la zona.
El secretario de Estado de EE.UU., Colin Powell, dijo a un grupo de estudiantes israelíes y árabes que el ciclo de violencia debe terminar.
Israel ya amenazó con la paralización de la llamada "hoja de ruta" para la paz en Medio Oriente, promovida por el presidente George W. Bush.
Un grupo extremista palestino, la Brigada de Mártires de Al-Aqsa, se declaró responsable del primer atentado cerca de Tel Aviv.
Concretamente tuvo lugar en un centro comercial de la ciudad de Rosh Haayin. En este incidente, 10 personas resultaron heridas.
Poco después hubo otro atentado suicida en las afueras del asentamiento judío Ariel en Cisjordania.
Según la policía, un palestino detonó la carga explosiva que llevaba delante de unos soldados israelíes.
El grupo radical Hamas se atribuyó esta operación y, al igual que las Brigadas de Mártires, dijo que fue una respuesta puntual a una incursión israelí ocurrida la semana pasada.
Reacciones
Por el momento sigue en pie el cese el fuego de los grupos armados palestinos, declarado con el fin de impulsar el proceso de paz.
No obstante, el primer ministro israelí, Ariel Sharon, dijo que "si la Autoridad Palestina no cumple sus obligaciones de poner fin a los atentados, Israel continuará su propia campaña contra el terror".
Por su parte, el primer ministro palestino, Mahmoud Abbas, condenó los hechos, pero dijo que fueron provocados por incursiones israelíes en zonas palestinas.
En las últimas semanas, se vivió una relativa calma debido a que los grupos extremistas palestinos declararon un cese el fuego el 29 de junio.
El último atentado suicida ocurrió el 7 de julio, cuando un palestino detonó una carga explosiva dentro de una casa en el centro del país, matando a una anciana.