Sin distinción, los civíles en Liberia urgen ayuda humanitaria.
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El presidente de Liberia, Charles Taylor, se despidió de sus seguidores, un día antes de que se produzca su renuncia forzada, este lunes.
En una alocución dirigida a los miembros de su Partido Nacional Patriótico, Taylor afirmó que la campaña para destituirlo significaba la destrucción de la democracia.
Sin embargo, dijo, renunciará por el interés del pueblo de Liberia.
Las declaraciones de Taylor se produjeron mientras los combates continúan teniendo lugar en el interior del país.
La Cruz Roja ha dicho que la situación es particularmente grave en la segunda ciudad de Liberia, el puerto de Buchanan.
En su discurso, el presidenteTaylor confirmó que dejará el poder este lunes, bajo los términos del plan de paz que ha sido respaldado internacionalmente.
Asimismo confirmó que se dirigirá al exilio, una exigencia hecha por los rebeldes que en Liberia condicionaron el fin de las hostilidades.
Lo que no dijo Taylor es cuando lo hará.
Nigeria, que lidera a las fuerzas de paz integradas por tropas de países de África occidental, mantiene vigente una oferta de asilo para Charles Taylor.
Barnaby Phillips, corresponsal de la BBC en Monrovia, informa que los seguidores del presidente lo consideran como una víctima de los gobiernos estadounidense y británico, que han insistido en su salida.
Su portavoz advirtió que la partida de Taylor podría ser seguida por aún mayor derramamiento de sangre.
Emergencia humanitaria
Más de 8.000 personas han buscado refugio en instalaciones de una misión católica, que según las últimas informaciones se está quedando sin agua y sin comida.
Mientras tanto, oficiales estadounidenses y africanos tratan de persuadir al principal grupo rebelde, el LURD, de que abran el puerto de la capital, Monrovia.
La apertura de la zona portuaria es fundamental para que pueda entrar la ayuda humanitaria a la ciudad, donde se estima que hay más de 250.000 desplazados por el conflicto apenas sobreviviendo.
Los rebeldes han dicho que no se retirarán del puerto hasta que las tropas leales a Taylor abandonen Monrovia.
Informe de la ONU
Un informe del Alto Comisionado de las Naciones para los Derechos Humanos denunció las matanzas, ejecuciones sumarias y una larga lista de excesos en Liberia.
El organismo estimó que 1.000 personas murieron desde junio en Monrovia.
Agregó que la violencia sexual "es utilizada como un arma de guerra" y que la tortura y la impunidad campean.
Recordó, además, que uno de cada 10 niños participó en algún momento en un conflicto que, en sus diferentes etapas, se ha extendido por 14 años.
Finalmente, hizo notar que el presidente Charles Taylor está acusado de crímenes de guerra por haber estado involucrado en el conflicto de la vecina Sierra Leona.