El primer ministro del Reino Unido, Tony Blair, condujo a su país a la guerra contra Irak a pesar de las advertencias de los servicios de inteligencia, de que esta medida podría llegar a incrementar el riesgo de que los terroristas obtengan armas de destrucción masiva.
Blair recibió las advertencia del servicio de inteligencia un mes antes de comenzar la guerra.
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Esta revelación emergió de un informe de la Comisión de Seguridad e Inteligencia del Parlamento británico, que investiga la forma en la que el gobierno presentó su caso contra Irak antes de la guerra.
El documento asegura que el dossier sobre Irak presentado por el gobierno en septiembre no fue "maquillado".
Sin embargo, agrega que Blair fue informado con anterioridad a la guerra que la amenaza de al-Qaeda y otros grupos terroristas aliados, sería aún mayor si invadían Irak.
Blair -quien afirmaba insistentemente que era necesario desarmar a Irak para que los terroristas no puedan adquirir armas químicas o biológicas-, dijo a la comisión que había tomado en cuenta los riesgos pero que consideraba que la inacción era peor.
Los "45 minutos"
Sobre el dossier en líneas generales, la presidenta de la Comisión, Ann Taylor, dijo que "no hubo interferencia política, el dossier no fue 'maquillado'".
Pero en relación al controvertido punto que dice que Irak tenía la capacidad de montar un ataque con armas de destrucción masiva en 45 minutos , el documento dice que "seguramente la frase iba a llamar la atención, dado que era un detalle interesante que el público no conocía".
"El hecho de que se refería al movimiento de las armas químicas y biológicas en el campo de batalla y no a otra clase de ataque biológico, debería haber sido aclarado en el dossier".
El informe dice además que el dossier no deja en claro que no se consideraba al gobierno de Saddam Hussein "una amenaza inminente contra el territorio británico".