Benjamín Reed nació hace 38 años en Boise, Idaho. Después de haber sido misionero mormón en Argentina, volvió a su país y se dedicó al periodismo. Fue esta vocación la que lo llevaría a convertirse años más tarde en "El Chupacabras del micrófono".
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Cuando la 'migra' (agencia de inmigración) anda por acá, abro los micrófonos y le aviso a la gente
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Reed conduce -en español- un programa diario en la Fantástica 970 AM, una emisora de radio en el medio de campos de hortalizas en Rupert, Idaho, muy cerca de la frontera estatal con Utah.
Esta y otras zonas agrícolas del país atraen a miles de trabajadores para trabajar en el campo. Hasta hace pocos años, la mayoría regresaban a su país de origen, ahora son muchos los que se van quedando.
De hecho, se calcula que cerca de 40% de la población de Rupert y sus alrededores es de origen hispano. "Tenemos mexicanos, argentinos, venezolanos y hasta peruanos", dice un trabajador de la emisora.
"Hay mucho odio"
Durante la transmisión, los oyentes llaman para hablar de sus preocupaciones cotidianas y para participar en concursos, pero también para intercambiar puntos de vista sobre el tema que más les angustia: las medidas contra los indocumentados.
Ben, como le dicen todos, los apoya, refuerza los argumentos de los que llaman y ofrece datos para respaldar la causa de los sin papeles. Pero su posición también le ha provocado más de un problema.
"Esta mañana fui a agarrar la camioneta de la emisora y me di cuenta de que le habían ponchado las cuatro llantas. Eso lo que demuestra es que todavía hay mucho racismo y mucho odio", asegura.
Pero "El chupacabras" va mucho más allá de las críticas al gobierno de Estados Unidos y la descalificación de los anti-inmigrantes. "Cuando la 'migra' (agencia de inmigración) anda por acá, abro los micrófonos y le aviso a la gente".
"Los necesitamos"
Reed asegura que para los inmigrantes de Rupert es importante contra con el apoyo que él les brinda como "gringo". Si el gobierno no va a cumplir, nosotros tenemos que seguir apoyando a esa gente que viene a ayudarnos con la agricultura", afirma.
El año pasado, el presidente George Bush trató de impulsar un paquete de leyes que le hubiera brindado un camino a la legalidad a unos doce millones de indocumentados. Pero la iniciativa se frustró en el Congreso y nunca fue aprobada.
La motivación de Reed también es personal, pues estaba comprometido para casarse con un mexicana y el año pasado, pero la deportaron desde el aeropuerto de Los Ángeles cuando vino a arreglar los detalles de la boda.
Por eso no desperdicia ninguna oportunidad para criticar la política migratoria y a la agencia de inmigración. "Me encanta hacerlo y voy a seguir haciéndolo. Aquí me quedo y voy a defender a los inmigrantes hasta la muerte", dice.