Hatem Shurrab es un trabajador de ayuda humanitaria de la organización británica Islamic Relief Worldwide establecida en Gaza. Desde los primeros días del bombardeo, ha escrito un diario.
En sus entregas, Shurrab cuenta sus historias sobre los bombardeos y los intentos por regresar a "la vida normal", después de la guerra.
Siga la situación que se vive en Gaza a través de los escritos de este trabajador humanitario, que además se tomó un tiempo para responder a las preguntas de nuestros lectores.
GAZA: 28 DE ENERO
Los niños en gaza juegan en medio de la destrucción.
Durante el último mes, cada vez que salgo a las calles de Gaza, veo nuevas escenas de destrucción. Ayer viajé por la primera vez a Samouni, una zona de Zaytoun. Había oído de la devastación en ese lugar. Islamic Relief repartía comida, mantas y kits higiénicos. Había un olor terrible, una mezcla de madera húmeda, arena, sangre y cadáveres podridos.
Había visto destrucción en Gaza pero esto era diferente.
Era difícil creer que sólo tanques y maquinaria pesada habían pasado por esa zona que parecía como devastada por un huracán.
Es ahí donde conocí a Esa Rashid Samouni, un niño de siete años.
Lo vi corriendo y jugando entre los escombros y lo detuve para hablar con él. Le pregunté sobre su casa y su familia.
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Entonces el niño señaló un montón de escombros y me contó que era ahí donde su madre estaba antes de morir
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El niño comenzó hablar, le temblaba la voz. Mientras señalaba un edificio destruido me dijo: "Mi padre, mi madre y mi hermano fueron asesinados; ahora tengo solamente a un hermano que está herido."
No sabía qué decirle.
Entonces el niño señaló un montón de escombros y me contó que era ahí donde su madre estaba antes de morir, luego señaló otro montón y dijo que ése era el lugar donde estaba su hermano.
Sus siguientes frases me sorprendieron: "¿Qué hice mal? ¿Qué hizo mi madre para que la casa le cayera encima a pedazos? ¿Qué hizo mi hermano? Los extraño a todos, quiero que estén cerca".
A pesar de su edad, preguntaba cosas que miles de personas también preguntaban de Gaza.
Ahora Esa es huérfano. Me pregunto cuántos como él hay en Gaza.
Sigue jugando
Antes de hablar con él, jugaba entre los escombros. A pesar de la tragedia personal que sufrió, seguía haciendo lo que los niños hacen: jugar.
¿Qué impacto psicológico tendrá este evento en él?
Ése es un pensamiento que constantemente me pasa por la mente cuando veo a los niños de Gaza.
Esa me contó que sus familiares lo han estado consolando.
"Me reuniré con toda mi familia, como me dijeron mis familiares, pero no sé cuando o dónde. Creo que están en el cielo y que un día me reuniré con ellos".
Cada vez que entramos a otras áreas, la dimensión de la destrucción se hace terriblemente más clara y las historias empeoran.
La miseria está plasmada en toda la ciudad de Gaza.
Es crucial que el mundo muestre que niños como Esa son importantes y que tienen un futuro. Además, es importante que Gaza se convierta en una ciudad de esperanza y felicidad otra vez.

GAZA: 27 DE ENERO
Después de una hora iniciada la guerra Nada Abu Bakr, de un mes de edad, nació por cesárea.
Ha pasado un mes desde que las primeras bombas cayeron en Gaza. Todavía recuerdo ese día. Nadie sabía lo que estaba pasando. Nunca nos imaginamos que, durante tres semanas, estaríamos bajo el implacable bombardeo que causaría tal sufrimiento y destrucción que ahora es imposible expresar con palabras.
El sábado 27 de diciembre comenzó como un día normal. Todos iban a su trabajo, totalmente inconscientes de lo que estaba a punto de suceder.
Eman Abu Bakr, de 21 años, estaba en la sala de maternidad en un hospital de Gaza con muchas otras mujeres que también estaban esperando dar a luz. Ella había llegado pocos días antes del nacimiento de su bebé, porque se sometería a cesárea.
"El 27 de diciembre me levanté temprano. Mi esposo me llamó por teléfono para asegurarse de que estaba bien y poco después fui al hospital. Alrededor de las 11:00 a.m., escuché muchas explosiones como nunca antes había escuchado. Caía una bomba cerca de cada 30 segundos", me contó Eman.
"La atmósfera en el hospital se volvió un caos. Muchas personas gritaban. Las sirenas de las ambulancias se escuchaban por todas partes".
"Salió la noticia de que una guerra había comenzado. Me dio mucho miedo, ya no era sólo era el parto, sino también esta guerra y mi nuevo bebé que pronto llegaría".
Una hora más tarde Eman dio a luz a Nada, una hermosa pequeñita.
Sin más hogares
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Me preguntaban quién reconstruiría sus hogares y si Islamic Relief podría rentar departamentos para ellos
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Durante las tres semanas de bombardeos, la gente en Gaza vivía con el temor de que cada día podría ser el último. Yo mismo estaba completamente aterrorizado.
La gente siempre espera que les pueda responder sus preguntas. Como trabajador de ayuda humanitaria, yo entiendo que se dirijan a organizaciones como Islamic Relief con esperanza de que podamos ayudarles o proporcionarles algunas respuestas.
Cuando me encontraba de visita en un refugio, me encontré con una señora que había dado a luz durante el bombardeo, hace 21 días. Debido a la intensidad de los bombardeos no pudo ir a un hospital. Las mujeres le ayudaron a dar a luz, en su casa.
Después de hablar con ella, algunos padres se me acercaron. Me preguntaban quién reconstruiría sus hogares y si Islamic Relief podría rentar departamentos para ellos.
La mayoría ya no tiene donde vivir. Es difícil responder a sus preguntas.
Por el momento, la mayor parte de la ayuda que se está distribuyendo es de asistencia médica, alimentos, mantas y otros suministros urgentes. Sin embargo, no está entrando material de construcción a Gaza. Por eso, no pude darles respuesta.

GAZA: 25DE ENERO
En medio de los escombros de edificios destruidos, la gente está tratando de hacer lo posible por volver a la normalidad, si es que alguna vez hubo tal cosa en Gaza.
Parte del proceso de reincorporación a la vida normal es el regreso de los niños a las escuelas. Algunas de ellas han abierto nuevamente y los alumnos están ansiosos por regresar.
Los niños de Gaza son mentalmente fuertes, tienen que serlo. Pero, de cualquier manera siguen siendo niños, ¿qué tan fuertes pueden ser?.
Su estado psicológico es muy delicado y la apertura de las escuelas es muy importante.
Hablé Mariam, de siete años, que vive en Tal El Hawa. Como otros niños, ella recuerda el día en que cayeron las primeras bombas y ahora está feliz de estar de vuelta en su aula.
"Recuerdo que yo estaba en un examen de árabe cuando oí las bombas. Tenía mucho miedo hasta que mi papá llegó y me llevó de regreso a casa. En el camino también oí explosiones muy fuertes", dijo Mariam.
"Ahora hay tranquilidad. Estoy muy feliz de estar de vuelta a clases. Hoy, en la escuela, hablé con mis amigos y compañeros de clase, mientras estábamos sentados en los escalones. Cada uno de nosotros tenemos una historia de lo que nos pasó. Las casas de tres de ellos estan totalmente destruidas. Nuestra profesora también nos preguntó acerca de nuestras experiencias. Le dije lo que me pasó".
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Hay mucha ansiedad. Miles de personas están regresando a sus hogares destruidos, sin saber lo que les depara el futuro
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Pero las escuelas no son las únicas que han reabierto, hablé también con Sisalim Mohammed, de 20 años y estudiante de ingeniería.
"Hoy es el primer día que voy a mi universidad. En el camino vi mucha destrucción. No podía creerlo. Era demasiado", me dijo.
"En la universidad, vi los vidrios rotos y el edificio más costoso fue destruido. Las aulas no están destruidas, pero el piso y las mesas están repletos de escombros."
A la espera de noticias
A pesar de que en Gaza el acceso a la educación es todavía limitado, las familias se lo toman en serio, incluso en los escombros, las clases continuarán.
Hay mucha ansiedad. Miles de personas están regresando a sus hogares destruidos, sin saber lo que les depara el futuro.
Muchos de ellos se están quedando en tiendas de campaña junto a lo que queda de sus casas - tal vez con la esperanza de que pronto sabrán lo que sucederá con ellos.
Islamic Relief extenderá su proyecto de apoyo psicológico en los próximos dos meses, centrándose en alumnos y familias.
Estamos planeando gastar otros US$3 millones en esto, así como en la limpieza de los escombros, en los alimentos para hospitales, la recuperación de casas y otros proyectos.
