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Viernes, 7 de julio de 2006 - 18:10 GMT
Blog desde Alemania
Aficionados argentinos en su recorrido por Alemania (Foto:Héctor Riazuelo)
Con el Mundial de Alemania 2006 en marcha, los periodistas de BBC Deportes relatan sus vivencias e impresiones de la Copa.

Usted puede enviar sus preguntas a nuestros periodistas.

Para hacerlo complete el formulario que aparece a la derecha. Los enviados de la BBC a Alemania, Héctor Riazuelo y Vladimir Hernández, responderán sus inquietudes en la medida que se los permita la cobertura.

VIERNES 23 DE JUNIO

Héctor Riazuelo, enviado a Alemania.

Más o menos "gordo", Ronaldo hizo historia.
El legendario nueve brasileño lucía como un veterano boxeador peso pesado, de esos que ya perdieron movilidad y que dependen de una sola mano para poner fuera de combate al contrincante.
Poder ver un partido de Brasil es una lotería. Tantos medios hacen solicitudes que no hay suficientes boletos de prensa. Cuando ya estaba por perder la esperanza, me tocó el de alguien que no llegó al estadio.

Mejor aún, el puesto quedó casi a ras del terreno y en medio de un montón de aficionados de ambos equipos. El hincha que hay en mí no podía estar más contento.

Apenas se vio la figura de Ronaldo, alrededor mío los brasileños empezaron a llamarlo "gordo" a gritos.

La verdad es que de tan cerca el legendario nueve brasileño lucía como un veterano boxeador peso pesado, de esos que ya perdieron movilidad y que dependen de una sola mano para poner fuera de combate al contrincante.

Pasaron cinco minutos y ya tenía las manos en las caderas. Las burlas seguían. Sin embargo, repentinamente el hombre mostró destellos de su clase, un tiro al arco -que el portero japonés alcanzó a desviar- y todo comenzó a cambiar. Su nombre sonó de nuevo en las gradas.

Día raro para entrar en el libro de récords. El cuestionado delantero consiguió meter dos goles e igualó la marca de Gerd Muller de 14 goles en Mundiales. "Ronaldo apareció", terminaron cantando los hinchas.

En la zona mixta, donde se mezclan periodistas y jugadores, todo fue un caos. Los empleados de seguridad se comportaban como agentes del servicio secreto.

Uno de ellos, calvo y con ancho de nevera, pasó corriendo. "Ronaldo, unas palabras", espontáneamente le pidieron entre risas varios colegas brasileños levantando sus micrófonos.

Otros bromearon señalando que le preguntarían al jugador, tal vez ¿cuál era el peso de los goles marcados? Nadie se atrevió porque lo cierto del caso es que, con todo y sus kilos de más, Ronaldo hizo historia el jueves en Dortmund.

Un día que el fanático de fútbol que hay en mí nunca olvidará.

JUEVES 22 DE JUNIO

Vladimir Hernández, enviado a Alemania.

Un periodista trabaja en solitario en el Centro de Prensa del Mundial.
Los periodistas pasan muchas horas trabajando en silencio.
Han llegado muchos correos electrónicos de los lectores de BBC Mundo.

De más está decir que son reconfortantes, porque de tren en tren, ciudad y ciudad, partido a partido, a veces se pasa horas enteras sin hacer contacto con nadie (mas allá del colector de boletos en el vagón).

Hace unos días, ya ni recuerdo cuál, me sobresalté yo mismo al emitir una palabra por mi boca. Es que no había hablado con nadie desde la noche anterior y el sonido del silencio me aturdía... silenciosamente.

Me llama la atención sobre todo un comentario de Edd, desde Lima, quien considera que "hasta ahora los partidos están un poco aburridos" y pide saber sí hay alguno que nos "maraville".

Estimado, Edd, creo que en este momento se me ocurren 3 conjuntos: Argentina, Ecuador y España.

La propuesta de estos equipos (pese a la derrota de Ecuador contra Alemania) ha sido constante y gratificante. En medio de un Mundial donde los equipos han preferido (hasta ahora) el juego ofensivo y de creación, estos tres han sobresalido.

Ha sido un placer verlos crear jugadas, acariciar el balón y dominar con pases eléctricos a los contrarios. Destacan sobretodo las combinaciones entre Méndez y Valencia en Ecuador; la sutileza de Xavi, Xabi Alonso y Cesc en España; y por supuesto el segundo gol argentino ante Serbia y Montenegro.

Esperemos que se mantenga esta tendencia, con movidas como la de Luis Aragonés, el técnico español, que ha roto con esquemas al preferir la creación del mediocampo que la destrucción del juego (incluso cuando va ganando).

Hablando de Ecuador, algunos correos se quejaron por haber subestimado a los viajeros ecuatorianos a Alemania, porque como dice Jeaneth, desde Quito, "a pesar de ser en general un país pobre, también existen personas (y muchas) con la capacidad económica de viajar a Europa de vacaciones".

No lo dudo estimada Jeaneth, lo que sucede es que me conmovió de especial manera que con los grupos de ecuatorianos que conversé, la mayoría eran inmigrantes y aseguraban que por el hecho de vivir en países donde obtienen un mayor salario pudieron venir a Alemania.

Quizás lo que más me impactó fue que la mayoría coincidía que el Mundial era algo "muy grande" para un país pequeño, "pero llevamos a Ecuador en el corazón".

Última. Para Thais, en Valencia, te respondo: Nunca.

Sigan enviando sus correos. Sigamos en contacto.

MIÉRCOLES 21 DE JUNIO

Héctor Riazuelo, enviado a Alemania.

Aficionados alemanes tras la victoria ante Ecuador.
Fiesta en Berlín.
Un ambiente de verdadera euforia se apoderó de Berlín tras la contundente victoria de Alemania 3-0 ante Ecuador. Se calcula que cerca de 700.000 personas fueron a la puerta de Brandenburgo.

La intensidad de las celebraciones y la confianza en la selección local ha ido en ascenso. "Finale" coreaban muchos por las calles haciendo honor a "Volare", el viejo éxito del desaparecido cantante italiano Domenico Modugno.

El interés por la suerte de la selección alemana también ha ido rompiendo la barrera del género. Antes del campeonato aproximadamente menos del 30% de los televidentes de fútbol eran mujeres.

Unas encuestas sobre el último encuentro señalaron que el porcentaje subió a casi el 50%.

Mientras tanto Berlín, a tono con su realidad multicultural, ha estado concentrando gente de todas las nacionalidades del mundo. Por ahí conversé con varios israelíes que compraron entradas especialmente para ver a Argentina y se quedaron maravillados con la exhibición de la albiceleste ante Serbia y Montenegro.

Otros hinchas son más despistados. En ruta a Gelsenkirchen coincidimos en el tren con unos ingleses que pretendían ver el partido entre México y Portugal y se imaginaban que todavía había boletos a la venta.

Cuando un hincha de "la Tricolor" les mencionó que más de 30.000 mexicanos vinieron al Mundial con entradas y otros miles se vinieron para comprarlas en reventa se mostraron realmente sorprendidos.

El aire acondicionado no funcionaba y pidieron en son de broma bebidas en compensación. El empleado del tren les ofreció agua. Uno de ellos señaló que era alérgico al preciado líquido. Al final se tuvo que conformar con jugo de manzana.

La llegada a Gelsenkirchen, ciudad de apenas 278.000 habitantes, fue caótica. La estación, sus alrededores y las vías al estadio totalmente congestionados. Mientras intentamos llegar al recinto vemos a muchos mexicanos y portugueses regresando en vía contraria sin haber conseguido boletos, pero con la alegría intacta.

MARTES 20 DE JUNIO

Vladimir Hernández, enviado a Alemania.

Diego Maradona de comentarista deportivo.
Maradona en su versión de comentarista deportivo en el partido de España.
Llegué al estadio con la lengua afuera. Sin aliento. Y sin la certeza de conseguir entrada.

España jugaba contra Túnez y tenía que apurarme para poder anotarme en la lista de espera para ver si me dejaban pasar para cubrir el encuentro.

Con suerte conseguí un boleto y en medio del enjambre de periodistas y espectadores logré empujarme el camino hasta las gradas. Algo raro se percibía en el ambiente. A menos de 10 minutos de empezar el juego normalmente los periodistas, personas hiperquinéticas de por sí, empiezan a sentarse para ver el partido. No esta vez.

Finalmente me siento y una marea de flashes de cámaras empieza a dejarme ciego. Obviamente no es a mi al que le toman fotos. Eso está claro. Cuando recupero la vista veo que a cinco puestos a mi derecha hay un curioso personaje, pequeño, pelo un tanto largo y muy negro, y con unos audífonos que parecían demasiado grandes para su cabeza.

No puedo salir de mi asombro. Era Maradona! Lo siento, para un argentino verlo es normal. Para un venezolano, es algo que no esperas ver en tu vida.

El argentino tenía a los periodistas fuera de sí. Yo no tenía cámara, pero si la hubiese tenido capaz que me hubiese unido al festín mediático.

Al igual que todos lo presentes Maradona sudaba a gota gorda. Mas aún con una luz blanca constantemente apuntada hacia su rostro. Empiezo a armar el rompecabezas y deduzco que está de comentarista para una televisora española (creo haberlo leído antes), lo que explica su presencia en la tribuna de la prensa.

El hombre además está como serio, me pregunto si estaba nervioso ante un papel que no implicaba hacer magia con una pelota. Mira de un lado a otro (como diciendo que hago aquí), sonríe y deja de sonreír con la misma velocidad de sus carreras en el campo. Y no deja de pasarse la mano por la frente. Es que hace mucho calor.

Al terminar el primer tiempo lo primero que le dice a su colega de transmisión es "¿que tal salió?". Le dicen que bien, pero el hombre no parece muy convencido. Cuando España marca sus tres goles me paro a ver que hace Maradona. Trata de mostrar alegría, aunque a la vez profesionalismo (por eso de la objetividad), pero tampoco es que se quita la camisa y la agita sobre su cabeza como ha hecho en La Bombonera.

Maradona negaba cortésmente con la cabeza cualquier intento de entrevista de sus nuevos "colegas" que pululaban alrededor. Pero firmó decenas de camisas, entradas, banderas, etc.

¿Y el partido de España? Ah, también se jugó. Pero en la tribuna de la prensa, por momentos, todo fue Diego.

LUNES 19 DE JUNIO

Héctor Riazuelo, enviado a Alemania.

Mundial de Robots en Bremen.
Robo "Maradona o Pelé", habilidoso que no siente la presión.
Aprovechando unas horas entre partidos me trasladé a la ciudad de Bremen, al noroeste del país, donde un campeonato mundial entre robots, Robocup 2006, es el torneo de fútbol que ha estado acaparando la atención.

La experiencia fue un tanto surrealista. Mientras en el otro mundial se jugaba un partido de verdad en este lugar había canchas, robots de distintos tamaños, unos cuantos aficionados en mini tribunas, pantallas para ver los partidos y mucha gente joven detrás de computadoras emocionados ante una jugada o un gol de sus representados sobre el terreno.

En medio de la intensa competencia, conversé con el mexicano Raúl Rojas, profesor de inteligencia artificial de la Universidad Libre de Berlín y director técnico de un equipo de esa institución, los Fu Fighters, ganador en su categoría de robots pequeños las pasadas dos ediciones del torneo.

"Mucha gente piensa que son controlados por joysticks pero los robots son totalmente autónomos", me aclaró. "Todo el trabajo se hace previamente y ya con el comienzo del partido los programadores sólo pueden contemplar el trabajo que hicieron antes".

La idea de que juegan solos me llevó a preguntarle, un poco en broma, por la posibilidad de que en un futuro puedan volverse independientes y hasta rebelarse.

"Estamos muy lejos de esa situación porque para que un robot tenga voluntad propia, para que pueda tener emociones tendría que tener también miedo, las emociones contrarias. Yo creo que las máquinas nunca van a tener sentimientos ni positivos, ni negativos".

Hablar de sentimientos me hizo recordar varias emociones opuestas que se han vivido en el otro Mundial. Pensé en la decepción paraguaya ante la prematura eliminación y el nudo en la garganta de su técnico, Aníbal Ruiz, en la conferencia de prensa tratando en vano de explicar su fracaso personal y el del equipo.

O la desbordada alegría angoleña en el partido que empataron ante México. Primer punto de su breve historia mundialista.

El profesor Rojas me aseguró que en el futuro no nos vamos a dedicar a ver partidos entre robots. Sin embargo, me entró la duda al revisar posteriormente el folleto de la Robocup y encontrar que uno de los objetivos es lograr que para el año 2050 un equipo de robots pueda vencer a un equipo humano.

DOMINGO 18 DE JUNIO

Vladimir Hernández, enviado a Alemania.

Aficionada de Irán.
Aficionadas de Irán, nada de ropas tradicionales.
Para las iraníes no hay un debate de si las mujeres les gusta más o menos el fútbol que a los hombres. Para ellas, en su país, la discusión gira en torno a cómo entrar a los estadios para poder ver los ansiados encuentros de balompié.

Por ello, fue muy lindo ver a decenas de mujeres iraníes en el encuentro de su equipo con Portugal, en Francfort, donde pudieron asistir de buen agrado, sin restricciones y además con el atuendo para una jornada extremadamente caliente.

"Esto no lo podemos hacer en mi país", me dijo Tima, iraní de unos 28 años, que vive en Londres.

"Muchas veces las mujeres tienen que disfrazarse de hombre para poder entrar a los juegos", aseguró.

También hay otras artimañas: una es protestar las medidas restrictivas del gobierno iraní con mensajes en los hijabs y otra es mediante el gran auditorio de blogs que flota por el mundo.

Conversando con Tima y su amiga Sinaz, ante la recelosa presencia no muy convencida de sus acompañantes, recibí una explicación de lo duro que es para las mujeres ver el tan amado fútbol en su país.

Una sociedad con un ala conservadora que ha escuchado las voces de quienes piden medidas para mantener dentro de las "costumbres" al género femenino.

De ahí que cada vez que pasaba un grupo de hinchas iraníes, solo me fijaba en lo grande de las sonrisas. Yo interpretaba que se explicaban por la libertad de llegar a las gradas sin bigotes postizos.

Ellas probablemente con la ilusión de ganarle a Portugal.

SÁBADO 17 DE JUNIO

Héctor Riazuelo, enviado a Alemania.

Aficionado mexicano antes del encuentro contra Angola.
El colorido estuvo garantizado en Hanover.
Como por todos los lugares donde pasa la ola mexicana también arrasa con Hanover, ciudad de medio millón de habitantes ubicada en el norte del país.

Más conocido por sus Messe, ferias comerciales, ciertamente no es un lugar especialmente atractivo.

Ser sede del Mundial es una oportunidad distinta de ser anfitrión y, en esa onda, muchos residentes compran la camiseta del "Tri" y se prepararon para celebrar su posible triunfo ante Angola.

Sin embargo, los que más ruido metieron al final del partido son los aficionados africanos. El empate a cero, primer punto de su primera campaña mundialista, fue recibido como si hubieran ganado el Mundial.

Independientemente del resultado, la combinación latinoamericana-africana era garantía de colorido y los locales no quedaron defraudados. Durante el encuentro y a la salida del estadio reinaron las buenas vibraciones de ambos bandos.

La fiesta continuó hasta bien entrada la noche. En un sitio al aire libre todos se mezclaron y los alemanes se aventuraron a bailar la música latinoamericana que se escuchaba en los parlantes.

Algunos mostraron una soltura sorprendente. Otros se reían viendo los movimientos de caderas e intentaban imitarlos con mucho entusiasmo y poco éxito.

"Estuvimos muy orgullosos cuando fuimos sede de la Expo 2000", nos dijo Anke, una corredora de seguros, mientras se esforzaba en mantener el ritmo. "Ahora estamos orgullosos de que tantos mexicanos estén aquí".

Ya de regreso al hotel pienso en cómo sería vivir en Alemania. El repentino frío me hace olvidar el calor mundialista y recuerdo lo que me dijo un DJ colombiano que vive en Berlín: "Aquí en invierno nadie te regala una sonrisa".

VIERNES 16 DE JUNIO

Vladimir Hernández, enviado a Alemania.

Hamburgo. Una vibrante ciudad que tiene demasiado que ofrecer.

Dividida por un canal marítimo, que ahora en época de Mundial tiene una gigante arquería azul fosforescente que se enciende cuando cae la noche.

Aviso de un prostíbulo en Alemania
En lugar de 'Tiempo de hacer amigos', lema del Mundial, este aviso dice 'tiempo de hacer ''amigas''.
Todo es agitación, banderas y fútbol en esta urbe, pero nada se compara al ambiente del "barrio rojo" hamburgués.

La guía de la ciudad dice que el "barrio rojo" tiene ahora la luz verde para entrar. Y efectivamente, no miente. La avenida es larga y extensa y se venden bailes exóticos y entretenimiento "para adultos" pero con motivos del Mundial.

Me pregunto si entre el menú de oferta estará la "danza fuera de lugar", o si la carta incluye un "striptease con autogol". Mejor ni hablemos de disparos del punto penal.

Cuando ganó Alemania contra Polonia, el lugar se convirtió en un hervidero. El vivo ejemplo descrito para Sodoma y Gomorra.

Cuando me mezclo entre la gente -con camisas de Alemania, Polonia, Ecuador, Costa Rica, Brasil, etc.- se siente la agitación de estar celebrando en un lugar que con luces y señales solo regala estímulos.

Pero en medio de ese ambiente, sólo me llama la atención de la cara de una bailarina "de tubo" que la tienen ofreciéndose a los peatones desde la puerta, como invitación para ingresar al lugar.

Una rubia muy alta, con mucho cabello y poca ropa, demasiado hermosa quizás, pero con los ojos mas tristes que he visto. Es entonces cuando recuerdo todas las crónicas de trata de blancas en Europa y las "esclavas" del este del continente.

Cuando la vuelvo a ver, sólo tengo preguntas de este tipo en mi cabeza. Difícil decirlo, pero es ahí cuando decido regresar al hotel.

JUEVES 15 DE JUNIO

Héctor Riazuelo, enviado a Alemania.

Nina Hagen sigue vigente en la movida musical de Alemania.
Nina Hagen sigue vigente en la movida musical de Alemania.
La actuación de la selección alemana ha despertado en Alemania un fervor nacional que tiene sorprendidos a muchos habitantes del país.

Concentraciones en bares y restaurantes, banderas alemanas por todos lados y un genuino sentimiento de pertenencia se reflejan en las celebraciones.

En cualquier otro lado eso sería algo normal, pero en Alemania tales muestras de patriotismo suelen provocar una relación adversa, ya que aún se les relaciona con los traumas de la Segunda Guerra Mundial.

Sin embargo, entre las nuevas generaciones predomina una actitud de amplitud y de rechazo a cargar estereotipos.

"Me parece muy bueno que, por fin, se pueda estar orgulloso de ser alemán", nos comentó uno de los miles jóvenes berlineses que disfrutó el triunfo ante Polonia en las pantallas colocadas al frente de la puerta de Brandemburgo.

Por cierto que entre los cánticos más escuchados se destacaba un coro que decía "Así se ven los campeones", "So sehen die maister aus Tra la la la la", que ha sido inspirado en un éxito de 1978 del grupo Boney M.

La referencia a sonidos de décadas pasadas no se circunscribe sólo al fútbol. A pesar de que Alemania tiene un vibrante movimiento musical contemporáneo, desde que llegué constantemente escuchó en taxis, sitios de internet y bares canciones en inglés que no oía desde hacía tiempo.

Cualquiera diría que "Queen" es un grupo de la actualidad. Además, en los afiches promocionando conciertos aparecen artistas como Nina Hagen y The Scorpions.

El reencuentro con tantos temas viejos también ha despertado mi propia nostalgia y me ha hecho recordar esas emisoras latinoamericanas que, pese al paso de los años, siguen colocando melodías añejas que nos dan la ilusión de que el tiempo realmente no ha pasado.

MIÉRCOLES 14 DE JUNIO

Vladimir Hernández, enviado a Alemania.

Jugador serbio Ognjen Koroman en conferencia de prensa.
Los serbios se mostraron afables copn la prensa.
Hasta ahora de todos los lugares que he recorrido en Alemania, la sede de la selección serbia y montenegrina (todavía se llama así) es la más alejada del mundo.

El viaje en tren lo decía todo. Decenas de graneros, campos muy abiertos y tupidos bosques a la orilla del camino, que en verano se ven espectaculares pero que seguro en invierno deben ser una sábana blanca.

El hotel donde se concentra este equipo está tan alejado de los centros urbanos, que no hay taxis suficientes para atender la demanda de viajes que generan los visitantes mundialistas.

De hecho, el regreso a la estación de tren fue posible gracias al gerente del hotel, quien me llevo en su propio auto.

"Yo soy alemán, pero tras estar estas semanas con los serbios simpatizo con su causa", me dijo el gerente mientras conducía.

A los serbios aparentemente les dicen los "latinos" de los Balcanes, por lo que no es de extrañar que el gerente del hotel se haya congraciado de esta delegación.

Y la verdad, el idioma suena similar a cualquiera de base latina y por lo menos los jugadores, técnicos y periodistas con los que hablé han resultado los más afables que he podido conocer.

Su próximo reto, tras perder con Holanda, será Argentina. Ellos dicen que no tienen dudas de su victoria, pero los ojos los delatan con la preocupación de saberse al borde de la eliminación.

Pero ello no les ha quitado la sonrisa y el buen humor. Como tampoco lo hizo el saber que ya no es más Serbia y Montenegro, según un reciente referéndum que aprobó la separación de los últimos.

"Somos la misma gente, será difícil no seguir apoyando a Serbia en fútbol", me dijo una periodista montenegrina.

A juicio de la periodista la vinculación latina esta más que presente y para remate a diario se transmiten telenovelas venezolanas con el idioma original y subtítulos.

"Maldita, infeliz, mi amor", me dijo para probar su nuevo conocimiento del español que obtuvo viendo Casandra, una telenovela de principios de los anos noventa que transmiten en Serbia ahora. Lo próximo que lograra será bailar salsa... o tango si Argentina les termina ganando.

MARTES 13 DE JUNIO

Héctor Riazuelo, enviado a Alemania.

Entrenamiento de Brasil en Berlín.
El entrenamiento de Brasil es una fiesta.
Y llegamos a Berlín, la única localidad alemana que conocía antes de venir a cubrir el Mundial.

Me estoy quedando en lo que era Berlín oriental, una zona que me fascina. Las carencias de otros lugares pertenecientes a la antigua República Democrática no son tan evidentes y, al mismo tiempo, se siente un aire de romanticismo y de sueño no perdido ausente en los distritos más acomodados del occidente de la ciudad.

A la alegría mundialista se le suma el hecho de ser verano, razón suficiente para que la gente salga a pasear sin prisas y a tomar el sol en traje de baño en cualquier espacio verde disponible.

Asistimos al último entrenamiento de Brasil antes de su debut frente a Croacia en el mítico Estadio Olímpico, donde en 1936 y con Hitler como espectador, el atleta estadounidense negro Jesse Owens se cubrió de gloria.

Es increíble como los jugadores brasileños se toman la práctica. Todo es jugar por jugar y las carcajadas abundan. Ya en la zona mixta donde coinciden periodistas y jugadores, el único estrés es de nosotros, tratando de sacarle unos segundos a alguna estrella.

Ronaldo pasa y no da declaraciones. Un colega panameño le regala un sombrero para ver si puede atraer su atención. El astro se lo pone y, por lo menos, del encuentro le queda una foto.

Entonces aparece Ronaldinho. El enjambre de periodistas encabezado por los representantes de los medios brasileños se mueve de un lado a otro. Cables se enredan, micrófonos se desenchufan. Ronaldinho parece que titubea, amaga con dar declaraciones a unos y termina frente a otros. Se nos escapó con otra finta. Antes de marcharse ofrece, una vez más, su archifamosa sonrisa. Este martes el verdadero Mundial comienza.

LUNES 12 DE JUNIO

Héctor Riazuelo, enviado especial a Alemania.

Fans

Los mexicanos tomaron Nuremberg con sus sombreros, sus cantos y sus ansias de disfrutar la cerveza local. Su alegría y colorida presencia cautivó a la segunda ciudad de Baviera.

Horas después de terminado el partido ante Irán, aún se les veía por las calles con sus banderas y sus tragos de más. En la estación de tren varios dormían plácidamente en el suelo.

Mientras tanto, la mayoría de los residentes del lugar hacía rato que estaban guardados en sus casas.

Dentro y fuera del estadio la hinchada iraní también se hizo presente con buena onda, incluyendo las mujeres que, en su país, tienen prohibido asistir al estadio.

Distinto ambiente el sábado en el centro de Francfort antes y después del partido Inglaterra-Paraguay.

La ciudad vivió con tensión la masiva presencia inglesa y algunos hinchas, en vez de reflejar alegría colectiva por estar en un Mundial, se dedicaron a reforzar el estereotipo agresivo que inevitablemente siempre los acompaña.

"Menos mal que ganaron", me comentó un colega latinoamericano mientras abordábamos el tren para salir del lugar.

DOMINGO 11 DE JUNIO

Vladimir Hernández, enviado especial a Alemania.

Kasey Keller, arquero de Estados Unidos.
Keller explicó que la hora no ayuda para ver las finales de la NBA.
Si hay un equipo que se hace notar es Estados Unidos, pese a que todavía no ha jugado su primer partido.

Nunca he estado en la llamada Zona Verde de Bagdad, pero el hotel en Hamburgo donde estuvo concentrado el equipo hasta el sábado bien pudo haber sido un ejemplo a pequeña escala.

Cuando llegué el autobús del equipo recién arribaba y la cuadra entera alrededor del hotel -ya acordonada por la policía- fue bloqueada para los automóviles y peatones.

Varias motos iban delante del autobús, como varias camionetas policiales -llenas de efectivos- iban detrás. En el cielo, dos helicópteros vigilaban que nada estuviese fuera de lugar.

Ingresar al hotel imagino que se puede comparar a una visita a la Casa Blanca. Decenas de policías me vieron de pie a cabeza mientras caminaba la calle hasta la entrada, unos sonrieron otros me mostraron su capacidad de mantener todo bajo (su) control. Una vez en la puerta, como en un aeropuerto, mi bolso fue revisado bajo la lupa de un detector de metales y faltó solamente una revisión de pasaporte.

Una vez adentro, escuché al arquero estadounidense, Kasey Keller, admitir que esto es así "porque Estados Unidos tiene problemas en muchos países".

Sin embargo, Keller también dijo que "puedo salir con mi familia por aquí cerca, pero siempre consciente de lo que pasa alrededor", aunque también le pidió a los habitantes de Hamburgo disculpas por todos los inconvenientes que puedan causar las extremas medidas de seguridad.

El ambiente en la delegación estadounidense contrastaba con el que se vivía en Hamburgo con la argentina y mucho más con la de Costa de Marfil. Ambas llenas de hinchas que cantaban, vitoreaban y hasta tocaban tambores en las calles, en el caso de los africanos.

No se veía muchos seguidores del equipo estadounidense en Hamburgo, quizás los están esperando en Gelsenkirchen, donde juegan ante los checos su primer encuentro. O quizás a los estadounidenses nos les interesa mucho este asunto.

No por nada en la rueda de prensa con Keller y el técnico Bruce Arena alguien les preguntó que si habían visto la final de la NBA que se juega entre Miami y Dallas. "A las 3:00 AM no es buena hora para ver estos juegos (por la diferencia horario)" dijo Keller.

¿Y si fuera más temprano?

SÁBADO 10 DE JUNIO

Héctor Riazuelo, enviado especial de la BBC a Alemania.

Aficionados ingleses.
Aficionados ingleses antes del partido debut.
Mejor no pudo ser el inicio del Mundial en Munich. En un ambiente de fiesta digno de la cita y con el regalo de un sol radiante, aficionados alemanes y costarricenses compartieron en el imponente Allianz Arena la alegría de estar en el centro del mundo por unas cuantas horas.

Nunca había estado presente en una ceremonia inaugural de tales dimensiones y la disfruté más de lo que esperaba sobre todo por el contagioso optimismo de los participantes, en su mayoría voluntarios, y la aparición de las leyendas mundialistas invitadas especialmente para la ocasión. Notoria ausencia la de Diego Armando Maradona que, al parecer, llegó tarde.

Como nota negativa me pareció que las coreografías no fueron deslumbrantes y -cosa siempre usual en estos espectáculos- la mayor parte del tiempo demasiado gente sobre el escenario hizo cosas distintas al mismo tiempo, sin que fuese posible concentrar la atención en algo en particular.

"Sí se puede". Durante el encuentro los miles de ticos presentes en el estadio no cesaron de apoyar al equipo. A pesar del abultado marcador, Costa Rica salió con el pecho en alto. "Era Alemania", me dijo un aficionado al final del partido como cayendo al fin en cuenta que el rival siempre iba a resultar muy complicado. "Ahora el partido ante Ecuador será muy duro".

Mientras tanto, me sorprendió que, pese a la notoria rivalidad entre ambos bandos, en su repertorio los aficionados locales incluyen cánticos en alemán originalmente pertenecientes a la hinchada inglesa. Además "Three Lions", tema de la Eurocopa de Inglaterra de 1996, también se escuchó en los parlantes en una versión germana acogida con mucho estruendo.

Dos horas después de finalizado el partido la celebración alemana seguía. A mi salida del estadio varios de los percusionistas tiroleses vestidos aún con sus trajes típicos seguían redoblando sus tambores, pero casi cayéndose al suelo, mientras que otros estaban de lado en formación, tal como se vio durante la ceremonia, pero sólo para desechar en la hierba los restos de la cerveza consumida.

De regreso en la estación central de Munich me encontré con muchos aficionados mexicanos que vieron el partido en las pantallas colocadas al aire libre y regresaban a la cercana Nuremberg para el partido inaugural de su selección ante Irán. Su presencia es notoria. Miles han comprados paquetes mundialistas y aprovechan al máximo para conocer todo lo que pueden.

Este sábado llegué en la mañana a Francfort para el Inglaterra Paraguay. Se calcula que hay 25.000 ingleses en la ciudad, en sus calles, decenas de miles más estarán en el estadio. Es curioso ver montones de policías británicos con sus uniformes patrullando al lado de sus colegas alemanes. Sin embargo, por ahora el ambiente festivo sigue.

VIERNES 9 DE JUNIO

Vladimir Hernández, enviado especial de la BBC a Alemania.

Parciales de Ecuador y Polonia.
Ecuatorianos y polacos se encontrarán en Gelsenkirchen.
¿Se puede ser amigos y rivales? Los grupos de ecuatorianos y de polacos que se encontraban fuera del estadio del Shalke 04, en Gelsenkirchen, trataban de firmar un armisticio a la espera de que sus respectivos equipos llegaran a reconocer el terreno.

Separados a una distancia respetuosa, de repente, estando yo presente, decidieron hacer su propio reconocimiento del rival. Un polaco se acerco al grupo de ecuatorianos que tenía cerca con la pipa de la paz del siglo XXI: una cámara digital.

Apenas asomó el artefacto electrónico brincaron ambas barras al grito unísono de "Foto, foto, foto", se abrazaron, se tomaron fotografías con las dos banderas, se rieron, y todo parecía de final feliz.

Los ecuatorianos que siguen a su selección traen cada uno la historia del país latinoamericano pobre. Ninguno, por razones obvias, viene de Cuenca, Quito, Guayaquil u otra ciudad de este país.

"Yo vengo de España, él vino de Estados Unidos y nosotros de Francia", me dijo un hincha de la tricolor que le sirve de diferente forma a Ecuador, Colombia y Venezuela.

Al enterarse de mi nacionalidad me dice gentilmente, "Venezuela jugó bien la eliminatoria debería estar aqui".

"Lo que pasa es que le falta una eliminatoria más", agregó.

Lo que pasa, le digo yo, es que nosostros somos buenos para el béisbol. Y lo dejamos hasta ahí.

Veremos este viernes si los polacos querrán tomarse fotos con los ecuatorianos, o viceversa.

JUEVES 8 DE JUNIO

Héctor Riazuelo, enviado especial de la BBC a Alemania.

Apenas llegué a Alemania hace cuatro días y ya perdí la cuenta de los trenes que he tomado. Los desplazamientos apenas dan tiempo para observar, de lejos, uno que otro monumento y conocer brevemente a personas que probablemente uno ya no volverá a ver.

Aun así las ciudades tienen un sello instantáneo. Mi paseo por el centro de Nuremberg, en el sudeste del país, me dejó imágenes de un pasado medieval glorioso y un sabor de lugar bohemio que valdría la pena disfrutar. A pesar de que todavía no era mediodía ya había cervezas en las mesas de los cafetines.

Entrenamiento de jugadores de Angola.
Balones por doquier en el entrenamiento de Angola.
Y es que en todo el estado de Baviera la cerveza es muy popular. De hecho, es la región de Alemania donde más se consume el líquido y en su capital, Munich, se celebra el famoso festival Oktoberfest.

Ya fuera de Nuremberg en el poblado de Herzogenaurach, sede de las compañías Puma y Adidas y actualmente de la selección argentina, me topé con un grupo de hinchas provenientes de Buenos Aires que andan recorriendo Europa en una casa rodante que alquilaron en Barcelona.

Animando a la albiceleste frente al lugar de entrenamiento, uno de ellos, Ariel, me contó que el viaje ha tenido sus altibajos, que la primera noche mientras salieron a celebrar unos ladrones se metieron en el vehículo y se llevaron desde equipos electrónicos hasta ropa.

"Hoy, por ejemplo, chocamos", me dice como si nada agregando, con la ilusión intacta, que "este viaje no se compara con nada".

No importa lo que le suceda a Ariel en el resto del mes, al menos tiene asegurado su puesto de trabajo, ya que su jefe es uno de los compañeros de aventura.

No es el caso de algunos aficionados paraguayos que me confesaron en Nuremberg que se escaparon de la rutina laboral para disfrutar la experiencia única de estar en un Mundial y conocer Europa.

El jueves vuelvo a Munich, sede del partido inaugural entre Alemania y Costa Rica. Aquí el ambiente mundialista se siente cada vez más. Ya sólo falta un día para el comienzo de la fiesta que todos los amantes del fútbol hemos estado esperando desde que Brasil se coronó hace cuatro años en Japón.

MARTES, 6 DE JUNIO

Héctor Riazuelo, enviado especial de la BBC a Alemania.

Poco a poco comienza a sentirse el ambiente del Mundial en Munich. Mi primera impresión no fue la de una ciudad totalmente cautivada con la celebración del torneo. Para ser franco lo que, de entrada, me llamó más la atención fue la presencia de un número inusual de perros -acompañados de sus respectivos dueños- paseando en el metro.

Hablando de ambiente, "Hora de hacer amigos" es el lema del Mundial. El legendario Franz Beckenbauer, presidente del Comité Organizador de la Copa del Mundo, ha reconocido que a los alemanes les cuesta ser cálidos.

En estos primeros días, lo que me parece es que les cuesta ser espontáneos o que su espontaneidad parece fingida cuando realmente no lo es. En realidad detrás del aspecto un tanto seco, hemos encontrado mucha amabilidad. En cuanto a la famosa eficacia local, la gran excepción, hasta ahora, ha sido la empresa encargada de suministrar celulares y conexiones de internet.

La inauguración del principal centro de prensa del Mundial fue todo un acontecimiento. El presidente de la FIFA, Sepp Blater, "encendió" simbólicamente las transmisiones con un control remoto. Su paseo por el lugar fue seguido como si se tratara de una estrella de Hollywood o del presidente de un país muy importante. Bueno, en realidad lo es. Es el jefe de todo ese planeta paralelo que también es redondo.

Por cierto que Blatter demostró sus habilidades políticas al eludir las preguntas sobre la supuesta venta irregular de boletos por parte de Paraguay para el partido ante Inglaterra, dejando que otros funcionarios se encargaran de "aclarar" la situación. Por ahora todo quedó como simples rumores, pero se anunció una investigación sobre la denuncia aparecida originalmente en un diario británico.

Hasta los urinarios del centro de comunicaciones tienen motivo mundialista. El usuario apunta sobre una rejilla verde, que asemeja el campo de un estadio, y el blanco es una portería con una pelotita roja que hace las veces de portero. Como siempre, el arquero se lleva la peor parte del cuento y, en este caso, no se trata precisamente de una lluvia de críticas. ¿Quién dijo que el fútbol es cosa de muchachos?

La recepcionsita del hotel me preguntó de dónde era. Cuando le contesté que de Venezuela me preguntó cómo veía a mi país en el torneo. Sonrojada me dijo que no sabía mucho del asunto, agregando que no le gustaría que Brasil levantase otra vez la copa. Prefería a un país que nunca haya resultado triunfador.

Como muchos ex jugadores y ex técnicos internacionales, el serbio Bora Milutinovic, entrenador de cinco países en finales de la Copa del Mundo, participa en Alemania en calidad de comentarista. Al pedirle una entrevista accedió de buena gana y cuando le pregunté si no extrañaba la sensación de estar al frente de un seleccionado en este Mundial, bromeó señalando que todavía quedaban dos días para volver a ser llamado.



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