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Lunes, 15 de mayo de 2006 - 13:28 GMT
Blog desde Viena
Valeria Perasso
Valeria Perasso

Arroba
En Viena se celebró esta semana la cumbre de los jefes de Estado y de gobierno de la Unión Europea y de América Latina y el Caribe, con asuntos clave sobre la mesa como las relaciones comerciales y la seguridad energética.

Para narrar el desarrollo de la cumbre, nuestra enviada especial a Austria, Valeria Perasso, escribió su bitácora o weblog desde la sede del evento.

15 DE MAYO

Las Cumbres, la oficial y la alternativa, bajaron el telón hasta dentro de dos años, y Viena recuperó su ritmo habitual. Es domingo, y los bares con mesas a la calle están colmados, a pesar de que el termómetro bajó y el sol no aparece. Lo habían traído para los latinoamericanos, nomás.

En la parada de buses de la esquina del hotel, el cartel con el mapa a colores, emblema de la IV Cumbre, ya fue reemplazado por otro del gobierno de la ciudad, que alienta el uso de la bicicleta como medio de transporte.

En el metro, las pantallas de plasma que proyectan noticias para amenizar la espera, tampoco dan cuenta ya de lo que la ciudad vivió en los días pasados. "Hoy es el día de la madre", informan.

Obra de Gustav Klimt.
Obra del período dorado de Klimt.
La próxima cita será en 2008, y Lima jugará de anfitriona. La lista de prioridades y propuestas me imagino que será bastante parecida. Y no quiero sonar pesimista: simplemente, es que los anuncios radicales de esta reunión fueron bien pocos.

También es cierto que los presidentes latinoamericanos montaron un show que estuvo lejos del protocolo y las reuniones establecidas, en el que sacaron a relucir toda clase de rencillas de entrecasa. Los cruces entre Lula y Evo, y Chávez y Toledo, y Kirchner y Tabaré Vázquez, fueron recogidos por la prensa local casi son sorpresa, como si se tratara de un factor que distrajo de la dinámica del encuentro.

Como sea, será Lima el escenario para dirimir cuestiones pendientes y buscar nuevas políticas para implementar tanta declaración de buenas intenciones.

Como yo todavía sigo en Viena, decido saldar dos cuentas pendientes con esta ciudad antes de que salga mi avión. La primera es una visita al edificio de la Secession, un emblema de la arquitectura del Jugendstil o art nouveau vienés. Es una caja cuadrada sin ventanas, fácil de reconocer porque sobre el techo tiene una enorme esfera dorada, hecha con un entramado de hojas de laurel, lo que explica el apodo de "repollo dorado" que le han dado los locales.

El edificio es fascinante como ejemplo de una época. Fue el primero en concebirse como un centro para exhibir arte moderno, data de 1898 y se lo puede considerar una versión adelantada de la "caja blanca", como se llama a los espacios cuadrados y vacíos que, supuestamente, permiten apreciar mejor el arte actual. No tiene ventanas, pero sí un techo con paneles transparentes por los que pasa el sol, para crear un ambiente de luz natural. Como si uno estuviera mirando cuadros en un jardín abierto.

Pero la razón que me trajo aquí no es el edificio, sino su contenido. Más precisamente, una obra clave en la historia de uno de mis pintores favoritos: Gustav Klimt.

Este austriaco de barba espesa y pelos revueltos, que posaba para las fotos con su gato en brazos, fue el fundador del movimiento de la Secesión, un grupo de jóvenes rebeldes que rechazaron a la conservadora Casa de los Artistas de su época.

La obra que está aquí es el Friso de Beethoven, un mural de 34 metros de largo creado para una exhibición de este grupo de enfants terribles. Es el comienzo del periodo dorado de Klimt, que llega a su punto máximo en la que es quizás su obra más conocida, El beso.

Siempre pienso que hay artistas radicales y otros... radicalísimos.
Las figuras estilizadas, las cabelleras frondosas, el erotismo de los cuerpos con ojos entrecerrados, las distintas texturas de dorado... siempre pienso que hay artistas radicales y otros... radicalísimos. Klimt milita en este último grupo.

Si quieren ver el friso, aquí va un vínculo: http://www.secession.at/beethovenfries/e.html.

La otra asignatura pendiente con la ciudad se salda en la mesa: los vieneses tienen fama por sus platos de carnes, sus dulces y confituras, y las masas que venden en los Konditorei. Dicen que el mejor plato para un vienés es uno que esté bien lleno.

Hot dog o perro caliente
Los hotdogs se venden en unos puestos en la calle, con varios tipos de salchichas.
Pero si hay un legado de Viena al mundo, es la salchicha. No puedo irme sin comer un pancho (o perro caliente, o hotdog, según donde vivan...) ¿Pueden creer que llevo días en la ciudad sin probar la "comida autóctona"?

Los hotdogs se venden en unos puestos en la calle, donde uno puede elegir entre varios tipos de salchichas, y se acompañan con una mostaza blanca. A veces, el pan viene aparte, cortado en daditos, para que uno pueda saborear mejor el embutido. Claro que, para mí, eso ya dejó de ser un perro caliente.

La experiencia en la Wurstspezialitäten, estos bares callejeros con mesas altas donde la gente come de parado, es verdaderamente sublime. Larga vida a la salchicha de Viena.

Ahora sí, hora de partir. Misión cumplida.

Auf Wiedersehen, Viena. A ustedes, queridos lectores, gracias por acompañarme, y hasta el próximo blog.

14 DE MAYO

Receta para cocinar una cumbre alternativa:

  • Seleccione un número de organizaciones sociales y grupos de izquierda que se ocupen de la organización.
  • Instale unos cuantos puestos de venta atestados de camisetas con la cara del Che y pegatinas con slogans antiimperialistas.
  • Agregue unos cuantos puestos más (una mesa y unos posters bastan) para distribuir folletos en contra del plan Colombia y el bloqueo en Cuba, y otros a favor de la liberación de Palestina y los derechos de las comunidades indígenas.
  • Musicalice con algo de reggae, hip-hop latino, folklore y el infaltable himno de Carlos Puebla, "Hasta siempre, Comandante".
  • Prevea satisfacer las necesidades básicas de los asistentes con kioscos de venta de comida orgánica. Evite vender cierta bebida cola.
  • Convoque a algunos "turistas de foros", como se llama a aquellos que viajan por el mundo con sus mochilas al hombro, listos para protestar en cualquier idioma.
  • Consiga un par de oradores de alto perfil, de discurso largo y encendido, que garanticen aplausos e interrupciones de una audiencia munida de banderas con consignas varias.
  • Mezcle bien, y listo para servir.

    Simpatizantes escuchan al presidente Chávez durante la cumbre alternativa
    Esta cumbre paralela se sintió diferente a otros encuentros alternativos.
    Todos los foros sociales y cumbres alternativas se parecen un poco. No me malinterpreten: he participado en varios, por decisión propia (no como esta vez, que me tocó venir como parte de mi trabajo). Me parecen espacios de encuentro indispensables para organizaciones que, de otro modo, no tienen vías de comunicación y de acción, y creo firmemente que sería bueno establecer lazos entre estos foros y los gobiernos en ejercicio.

    Pero convengamos que la receta de arriba, que intenta aportar una cuota de humor al tema, sugiere, en realidad, un problema grave: el hecho de que estas reuniones no logren apartarse del estereotipo, y se pierdan en un mar retórico, en las que incluso a veces no se alcanza el consenso por diferencias muy sutiles de matiz, aunque en el fondo se compartan visiones y posiciones.

    Sin embargo, esta cumbre paralela "Enlazando Alternativas 2" (o anticumbre, porque aunque a ellos no les guste lo de "anti", lo cierto es que han criticado la reunión oficial en casi todos sus aspectos y han rechazado sus conclusiones) se siente diferente.

    ¿Por qué? Tengo algunas impresiones que pueden explicar la diferencia... Quizás por el hecho de que el encuentro tenga por finalidad presentar posiciones comunes en un documento impreso, la aproximación al trabajo es diferente.

    Al contrario de lo que ocurre en el Foro Social Mundial, donde no se intenta adoptar una declaración conjunta que sintetice la postura de la reunión, aquí se debate para encontrar puntos de convergencia
    Al contrario de lo que ocurre en el Foro Social Mundial, donde no se intenta adoptar una declaración conjunta que sintetice la postura de la reunión, aquí se debate para encontrar puntos de convergencia. Estos se anuncian en un documento final, igual al de la Cumbre oficial en forma, pero muy diferente, claro, en su contenido.

    La otra gran diferencia, me parece, se sostiene en una contingencia política: el hecho de que dos presidentes latinoamericanos se acerquen a este espacio, participen en los debates, e incluso prefieran ausentarse de las citas que marca el protocolo oficial (como ocurrió con Chávez el día de la cena de presidentes organizada por el gobierno austriaco), es toda una novedad. Se lo pregunto a Carlos Aguilar, un colombiano de la Alianza Social Continental, una de las organizaciones que convocaron esta cumbre.

    "Los gobiernos progresistas han salido de los movimiento sociales: de indígenas, de cocaleros... El compañero Evo ha sido compañero de luchas, imagínate la alegría que nosotros tenemos de tenerlo de presidente en Bolivia. Ahora sí que no tenemos duda de que vamos a poder avanzar en cuestiones significativas", me dice Aguilar.

    "A Evo lo quieren todos. Con Chávez... bueno, tenemos distintas posturas dentro del movimiento y de las izquierdas en general", apunta más tarde Ernesto, otro colombiano que viajó especialmente para esta cumbre paralela.

    Presidente Chávez en la cumbre alternativa
    "No me queda casi tiempo", dijo Chávez al comenzar un discurso que duró casi tres horas.
    Aquí, esa diferencia la verdad que no se nota. Son el "compañero Evo" y el "compañero Chávez" para varios centenares de oídos atentos, y pierdo la cuenta de la cantidad de veces que la gente irrumpe con aplausos en las más de seis horas que dura el acto.

    Los acompaña el vicepresidente de Cuba, y la presencia invisible de Fidel se suma a la fiesta de los alternativos. Evo y Chávez se abrazan, comentan por lo bajo, recuerdan anécdotas, se hacen promesas públicas y demostraciones de solidaridad.

    "No me queda casi tiempo, sino unos diez minutos", comenzó su discurso el presidente de Venezuela. Luego, siguió hablando... y hablando... de la investigación científica en Marte y los sistemas de comercio solidarios, de la revolución indígena de Tupac Amaru y la forma de las manos de Fidel, de la hoja de coca y de Walt Whitman, de Rosa de Luxemburgo y la salida de la CAN, de la soja, del imperio romano y las vacas anglo-uruguayas. Concluyó casi tres horas más tarde.

    "Primavera en Viena, qué lindo... el Danubio y la luna llena, como para enamorarse por ahí, a la orilla del río. A nosotros no nos queda tiempo para nada de eso, ¿no, Evo? A ustedes sí, los envidiamos por eso".

    De a poco, algunos se fueron levantando, para seguir su consejo: disfrutar de una noche deliciosa en las calles de Viena. Yo me quedé con las ganas: me tocaba volver a escribir este blog.

    13 DE MAYO

    Imaginen la escena: 58 altos funcionarios, de trajes oscuros y sonrisas de ocasión, posan en la tarima a la espera de la "foto de familia", como se llama en las Cumbres a estas tomas con todos los asistentes paraditos en fila.

    Pero antes del "1, 2, 3" y todos mirando a la cámara, aparece frente a ellos una mujer escultural, vestida apenas con unas botas altas y un bikini diminuto bordado en lentejuelas. Tiene los brazos en alto y sostiene un cartel que dice: "Basta de papeleras contaminantes". Vaya sorpresa fuera del protocolo.

    La escena ocurrió aquí, y la noticia, con foto y todo, se difundió en cuestión de segundos. Yo hablé por teléfono, durante el día, con mi papá en Argentina, con un colega en Boston, con una amiga de Londres...

    Activista de Greenpeace Evangelina Carrozzo
    Antes del "1, 2, 3" apareció Evangelina Carrozzo. "Linda chiquilina", dicen que dijo un presidente.
    Ninguno de ellos sabía que la CAN había logrado iniciar un proceso de evaluación para un acuerdo, ni que Evo Morales había enfriado el tono de la disputa, ni que a Chávez lo esperaban en la contracumbre. Pero todos comentaron enseguida sobre la foto que había dado la vuelta al mundo. (¿Será que este tipo de reuniones, más allá de su utilidad como un espacio para fomentar el diálogo, en el fondo le interesan poco a la gente?)

    Déjenme que les cuente, por si todavía no se enteraron: la joven en bikini es Evangelina Carrozzo, argentina ella, y reina del famoso carnaval de Gualeguaychú, en la provincia de Entre Ríos, justo allí donde el conflicto de las papeleras entre Uruguay y Argentina tiene su epicentro. Pero además, Carrozzo es activista de Greenpeace.

    Tras los pasos de los presidentes Tabaré Vázquez y Néstor Kirchner, esta joven decidió traer el tema a Viena. Se acreditó como periodista a la Cumbre, se preparó para actuar en el momento de la foto plenaria, sorteó los controles, y ahí nomás se quitó la ropa en busca de un golpe de efecto.

    Son raras, las cumbres. Por más que en los papeles queden declaraciones de buenos intenciones y muchos cuestionen su real aplicabilidad, hay algo de fascinante en eso de ver a mandatarios de diferentes países en un diálogo multilateral

    El hecho estaba consumado: allí estaba ella, allí estaban escritos en una pancarta sus reclamos, allí estaban los mandatarios de dos regiones enteras, y las cámaras de fotógrafos y televisoras.

    "Linda chiquilina", dicen que balbuceó luego Tabaré, a modo de comentario. Me pregunto cuántos mandatarios lograron sacar los ojos del bikini y llegaron efectivamente a leer el cartel...

    Más allá de la anécdota, me parece interesante lo que pasó aquí como mecanismo de reclamo, como ejercicio de expresión de aquellas organizaciones que quieren llegar a estos espacios donde hay líderes influyentes para hacer oír su voz. Greenpeace se proponía cumplir una misión, y vaya si lo logró: en la sala de prensa, y durante toda la tarde, hubo decenas de periodistas de medios europeos que se acercaron a sus pares latinoamericanos para enterarse de qué se trataba el conflicto. El tema estaba instalado, bien a la vista.

    De allí a la agenda real de los políticos hay una distancia importante, lo sé. Pero es seguro que el asunto de las papeleras consiguió, no sólo a través de los medios sino también del "boca a boca" que se echó a rodar, una difusión que no le hubieran dado decenas de entrevistas, panfletos o comunicados de prensa.

    Estoy absolutamente horrorizada de la cantidad de papel que puede desperdiciar el ser humano

    Hablando de comunicados de prensa... estoy absolutamente horrorizada de la cantidad de papel que puede desperdiciar el ser humano. Seriamente. Basta darse una vuelta por los salones para descubrir que los papeles que se generan, se usan (con suerte, y sólo a veces), y se tiran (la mayoría) en el centro de convenciones solamente, deben requerir el talado de muchas hectáreas de selva al día.

    No soy experta en la materia, pero la alarma se activa a simple vista: los papeles nos tapan. Hay pilas con comunicados, reproducciones de discursos, declaraciones de todo tema y procedencia, periódicos, más declaraciones...Y a eso hay que sumarle los que imprimimos nosotros, los periodistas (y hago aquí mi mea culpa).

    Cito un párrafo de la declaración final de esta IV Cumbre: "La prosperidad a largo plazo de nuestras regiones depende en gran medida de un manejo sustentable de los recursos naturales" [p.24]. Y otro: "Se requiere asimismo un esfuerzo sin precedentes para alcanzar una reducción significativa de la tasa de pérdida de biodiversidad en todos los niveles" [p.27]. ¿Será que empezamos después de Viena?

    Periodistas se preparan para sus transmisiones
    En el centro de prensa se "desperdicia papel". Y los periodistas se preparan para sus transmisiones.
    En la noche del viernes, en el centro de prensa reina un ambiente descomprimido, de menos estrés y carreras de horas de cierre, ahora que terminó la sesión plenaria.

    ¿En qué consistió ésta? Es básicamente el grand finale, el momento de cierre en el que los distintos grupos de trabajo de presidentes presentan sus conclusiones, describen los puntos que debatieron, y hacen alguna consideración general sobre la declaración, que a esta altura ya está, claro, redactada y acordada.

    El anfitrión (en este caso, el canciller austríaco) va ordenando a los oradores, y los representantes de cada grupo desfilan por el estrado para hacer una breve alocución. La de hoy duró unas dos horas, y no se apartó de lo que se esperaba.

    Son raras, las cumbres. Por más que en los papeles queden declaraciones de buenas intenciones y muchos cuestionen su real aplicabilidad, hay algo de fascinante en eso de ver a mandatarios de diferentes países en un diálogo multilateral.

    Allí están, sentados detrás de sus nombres y banderas, quitándose y poniéndose los auriculares según el idioma del orador de turno (menudo trabajo, el de los traductores), preparando sus intervenciones. Me entretengo estudiando el lenguaje corporal de algunos, mientras la cámara va recorriendo la sala: los hay aquellos que toman notas, otros comentan por lo bajo; algunos se ven distraídos, otros aburridos hasta el hartazgo.

    Aunque estén reunidos en la habitación de al lado, a escasos metros, uno tiene que poner una cuota de imaginación: el salón del plenario es generalmente una fortaleza infranqueable para aquellos que no portan la credencial superpoderosa de alto funcionario, y todos los demás mortales asistimos al evento... por TV.

    12 DE MAYO

    Le tengo mucha envidia al hombre del monopatín. Ese joven de traje oscuro y sonrisa imperturbable, a quien se le ocurrió que la mejor manera de moverse por los interminables pasillos del Reed Messe, el centro de convenciones en el que tiene lugar esta IV Cumbre, era arriba de una tabla con manubrio y rueditas. Mientras nosotros caminamos con paso cada vez más cansino conforme avanza el día, él nos pasa a velocidad de bólido, y llega primero a todos lados.

    Todavía no pude interceptarlo para preguntarle quién es, para qué medio trabaja, o simplemente para felicitarlo por la idea.

    El monopatín es un medio de transporte útil en la cumbre de Viena
    El monopatín es un medio de transporte útil en la cumbre de Viena.
    Lo cierto es que perdí la cuenta de lo que llevo caminado aquí. Kilómetros, seguro. Se explica, claro, en un edificio que debe albergar a 58 jefes de Estado, sus multitudinarias comitivas y los más de 1500 periodistas acreditados. De arquitectura moderna, puro vidrio y acero, el Messe es un hervidero en este día de primeras reuniones oficiales.

    Las largas caminatas no se deben sólo a las dimensiones de este espacio, sino también a las estrictas medidas de seguridad que establecieron los anfitriones de la Cumbre para garantizar que nada altere el orden de las cosas.

    Así, la mayoría de las puertas están bloqueadas, sólo se permite el acceso a través de detectores de metales, y se puede circular únicamente por zonas delimitadas, según el color de credencial que cada uno lleve alrededor del cuello. Y la basura, al bolsillo: hoy cargué por horas una botella de agua vacía, porque todos los tachos de alrededor del Messe están sellados con plástico ultraresistente, para que nadie deposite objetos sospechosos.

    Las autoridades de Viena planearon un despliegue de 1.500 efectivos policiales, a los que se sumaron otros oficiales venidos de las provincias. Además, el Grupo Cobra, una fuerza especial de 200 miembros entrenados para manejar disturbios, está pendiente de los participantes, sobre todo en las inmediaciones del Stadthalle: allí tiene lugar la cumbre alternativa a la que prometen asistir Evo Morales y Hugo Chávez, entre otros 5.000 militantes contra el librecomercio, y ante el recuerdo de los disturbios ocurridos en la reunión del 2004 en Guadalajara, los austríacos decidieron prevenir antes que lamentar.

    Toledo en la cancha
    Por culpa de los atascos, me perdí el partido de fútbol de Toledo
    Los agentes no tienen descanso. Son corteses, sí, pero de una firmeza inusitada. Yo lo experimenté hoy cuando, por error, me metí en una zona reservada para funcionarios. El reponsable del área me escoltó hasta la puerta, y no aceptó de muy buen grado mis disculpas.

    Tampoco descansan, parece, los perros entrenados en detectar explosivos, que olfatearon las habitaciones de los hoteles una y otra vez antes de la llegada de los mandatarios. En los alrededores de los hoteles más lujosos y señoriales -como el Sacher, que aloja a Kirchner y su comitiva, o el Imperial, en el que descansa Alejandro Toledo- los policías se multiplican por mil. (¿Se acuerdan de la película "Being John Malkovich"? La imagen se parece bastante, con tanto agente de uniforme idéntico...)

    Otros 300 efectivos hacen lo imposible por controlar el tránsito, que hoy mostró signos de un caos que será irreversible hasta tanto la Cumbre no culmine. "Est eine Katastrofe", repetía el taxista que me llevó como pasajera por casi una hora y media, para llegar de un barrio al de al lado. (Otra vez, ¡que envidia el chico del monopatín!).

    Por culpa de los atascos, me perdí el partido de fútbol de Toledo.

    El presidente peruano fue el único latinoamericano invitado a integrar el seleccionado de mandatarios, en un partido organizado por el canciller anfitrión, Wolfgang Schüssel, para fomentar la integración y, al mismo tiempo, juntar fondos para chicos de la calle en Rumania. Los medios bautizaron la iniciativa como "la diplomacia del balón".

    Para los mandatarios, debe haber sido toda una novedad verse con "los cortos" en el estadio del Budocenter. Dicen que Toledo demostró habilidad con el balón, pero no le alcanzó para definir el partido. Que terminó... siete a siete.

    11 DE MAYO

    Brilla un sol radiante en el cielo de Viena, en el día en el que los 58 jefes de Estado que se reunirán en esta Cumbre de Europa con América Latina y el Caribe van llegando, uno a uno, escoltados por sus comitivas y por un sinnúmero de agentes de seguridad.

    En el aeropuerto, en el que el español se escucha a cada paso por la presencia de delegados de embajadas varias, alguien bromea:

    "Contratamos un cielo claro para que los latinoamericanos se sientan en casa", dice un señor de traje muy pulcro, habitante de esta ciudad en la que, parece, el sol se asoma muy de vez en cuando.

    Activistas de organizaciones sociales desmembran un mapa de América Latina en protesta contra el énfasis comercial en la cumbre
    Muchos critican que se ponga énfasis en una asociación comercial birregional orientada por las doctrinas del libre mercado, antes que en cuestiones como la cohesión social y el desarrollo democrático
    El ritmo de Viena no parece haberse alterado demasiado. Sus calles pulcras (ni colillas de cigarrillos se encuentran, siquiera), su aire señorial de avenidas anchas y autos caros, de edificios neoclásicos y tiendas de grandes marcas, de la música de Mozart y el arte de la Jugendstil y los Secesionistas, poco saben de los dilemas y las necesidades urgentes del otro lado del Atlántico.

    Tampoco se inmuta la ciudad ante la oleada de extranjeros asistentes a la cumbre que tomó la ciudad por asalto -lo que se explica fácilmente porque, al fin de cuentas, el turismo genera aquí el 75 por ciento de los puestos de trabajo.

    Sin embargo, basta recorrer las calles por unas horas para descubrir que la primera impresión no es la que cuenta.

    "¡Argentina!", me dice un taxista que me lleva al centro. Yo espero que, acto seguido, me hable de Maradona. O del tango. Pero no: "Tu presidente está acá, ya llegó. ¿Kirchner se llama, no?".

    Dice que hoy no ha parado de subir delegados de todos los países en cada esquina, y que lleva nueve horas trabajando, que a él le parecen muchísimas.

    "Hace días que en las noticias de la radio se habla de esta reunión. Toda la gente está enterada, pero además a mí me interesa mucho la política, así que vengo siguiendo de cerca el tema. Es importante para Europa", opina Biia'n, que es iraní pero lleva 40 años viviendo en Austria.

    Y sigue: "Creo que estas reuniones son como el matrimonio: con mi esposa, antes pensábamos diferente en muchas cosas, pero viviendo juntos, y de tanto insistir, al final coincidimos en todo. Bueno, en casi todo..."

    En las esquinas, y en cada parada de autobús, los encargados de la publicidad de la Cumbre colgaron carteles con un mapa de América Latina que encierra el logotipo diseñado especialmente para la reunión: un gran código de barras de líneas multicolor, reproduciendo los tonos de las banderas de los países de la Unión Europea.

    Un día antes de que se pongan en marcha las charlas y las negociaciones, el presidente venezolano Hugo Chávez ya tiene protagonismo asegurado en la capital austríaca
    No sé para los demás, pero para mí la asociación es inmediata: código de barras = producto = comercio. Curiosa elección, cuando muchos de los que ven estas reuniones con escepticismo critican que se ponga énfasis en una asociación comercial birregional orientada por las doctrinas del libre mercado, antes que en otras cuestiones como la cohesión social y el desarrollo democrático en los países de América Latina y el Caribe, que también figuran en la agenda de los sucesivos encuentros UE-LAC.

    De todos modos, hay que decirlo, el mapa a colores es bien bonito...

    En la prensa escrita, la Cumbre es tema de portada. Más bien, por el momento, la noticia es la llegada del presidente venezolano Hugo Chávez, quien, un día antes de que se pongan en marcha las charlas y las negociaciones, ya tiene protagonismo asegurado en la capital austríaca.

    "Llegó el enfant terrible de Sudamérica", escribe el Wiener Zeitung. "Chávez, una superestrella de la izquierda", titula, por su parte, el matutino nacional Die Presse. "Es una estrella del arte pop en el escenario político internacional... una nueva figura del antiamericanismo [por anti-Estados Unidos] que tiene fans en todo el mundo", agrega el periódico.

    Su presencia en la llamada contracumbre "Enlazando Alternativas 2", promovida por el Partido de la Izquierda Europea, tiene preocupadas a las autoridades locales, encargadas de velar por la seguridad. En torno a esta reunión paralela se esperan manifestaciones de agrupaciones críticas de la Cumbre, y podría ser éste el único espacio donde la apacible calma vienesa se vea amenazada.

    Por ahora, la anticumbre sólo se hace oír en los cientos de carteles que empapelan la ciudad. Escritos en alemán, y con la cara de Chávez.



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