Skip to main contentAccess keys helpA-Z index
BBCMundo.com
OTROS IDIOMAS
English
Português
mas idiomas
Domingo, 14 de mayo de 2006 - 13:07 GMT
Respuestas desde Viena

Personal de seguridad resguarda en Viena la sede donde se ralizará la cumbre entre la Unión Europea y América Latina
Seguridad en Viena: Líderes de la Unión Europea y América Latina se reúnen esta semana con el tema de la seguridad energética en la mesa.

Este viernes comienza en Viena la cuarta cumbre de los países de la Unión Europea y de América Latina y el Caribe.

En la agenda están asuntos clave como las relaciones comerciales y la seguridad energética.

La nacionalización de recursos energéticos en Bolivia y el anuncio del presidente venezolano, Hugo Chávez, de imponer un nuevo impuesto a las petroleras extranjeras, así como la incertidumbre sobre el futuro de la Comunidad Andina de Naciones y la fortaleza del Mercosur, constituyen un telón de fondo insoslayable.

La periodista Valeria Perasso viajó a Viena, Austria, y desde ahí responde a las preguntas de los lectores de BBC Mundo.


14 de mayo

¿Por qué Latinoamerica no tiene ningun lugar importante en la agenda europea?
¿Qué puede ofrecer la Cumbre en momentos en que existen serias divergencias en los temas agrícola y energético?
Juan Manuel Gomez Rodriguez, Iguala, México

Juan Manuel, se me ocurre que si las Cumbres UE-LAC, que ponen de manifiesto las estrategias de Europa para su integración transatlántica, tienen un fuerte énfasis en lo comercial, podemos buscar una respuesta por ese lado: América Latina representa tan sólo el 4% del comercio exterior de Europa.

De todos modos, no hay que perder de vista que el continente es el principal inversor en América Latina, con lo cual evidentemente le interesa seguir de cerca el proceso de integración y las oscilaciones económicas y políticas.

Es parte de su estrategia de relación birregional, aunque más no sea para defender los intereses de sus empresas, como opinan algunos analistas. Por eso también es que a la UE le preocupan los marcos regulatorios y las garantías legales, como quedó en claro con el caso de la nacionalización de los hidrocarburos en Bolivia.

Ahora, hablemos de energía y políticas agrarias. Las cuestiones energéticas se instalaron en la agenda con fuerza, entre otras cosas porque Europa está preocupada por la mencionada nacionalización. Respondí una pregunta justamente sobre este tema a nuestro lector Jorge Garnica, así que quizás sólo queda agregar lo que quedó plasmado en el documento final de la IV Cumbre, en el que la energía tiene un apartado especial.

Allí se pone énfasis en dos cuestiones: la necesidad de una infraestructura energética en América Latina, y la de promover las energías renovables. Veremos cómo se plasman estas declaraciones en la práctica, y como interviene Europa en el proceso.

El tema agrícola parece haber desaparecido de la agenda, al menos por el momento, y de hecho no tiene mención alguna en el documento final. No porque esté solucionado, sino todo lo contrario.

América Latina viene reclamando desde hace tiempo la eliminación de los subsidios a la agricultura en Europa, para poder competir con sus productos, que son la base de las exportaciones de la región. Esta es, por ejemplo, una de las principales trabas para el postergado acuerdo de asociación UE-Mercosur.

Europa, por su parte, tiene problemas internos por esta cuestión, y las diferencias no están zanjadas. Hubo cambios a la Política Agraria Común, la PAC, pero los subsidios no se eliminaron ni se eliminarán, creo, por lo menos en el corto plazo.

Hay que entender que el capítulo agrícola se lleva el 40 por ciento del presupuesto europeo, y los principales beneficiarios de la política de subsidios, como Francia, no quieren resignarlos. Con la ampliación de la Unión a 25 miembros, el tema se ha vuelto aún más complejo.

Creo que pasará un buen rato hasta que las dos regiones puedan ponerse de acuerdo. Como me dijo el analista Peter Stania, del Instituto Internacional para la Paz, Europa se enfrenta al dilema de si mantiene el tema agrícola como el "monstruo del presupuesto", o si decide liberalizar el mercado agrícola y dirigir esos fondos a temas como la educación y la investigación científica para hacerse, al decir de Stania, más competitiva para el futuro.

Los recientes roces entre países latinoamericanos, como Argentina-Uruguay o Brasil-Venezuela o Bolivia-Brasil, ¿podría tratarse de la aplicación de una estrategia de terceros países o grupos económicos para provocar divisiones y así imponer sus intereses?
Ruben Dario Aguero, São Paulo, Brasil

La verdad, Rubén, que la respuesta a tu pregunta se queda en el plano de las especulaciones, porque no conozco infomación concreta que me permita confirmar lo que vos sugerís.

En mi opinión, más que inclinarme por teorías conspirativas, creo que se trata de la contraposición de modelos diferentes a la hora de hacer política. O, cuanto menos, a la priorización de ciertos principios y decisiones por parte de un gobierno, que difieren de las prioridades de sus vecinos.

El caso de Brasil y Bolivia es bastante claro: para el presidente Morales, la nacionalización de los hidrocarburos representa el cumplimiento de una promesa electoral y, fundamentalmente, se convierte en una fuente de ingreso para el presupuesto nacional, una vez que el estado toma la explotación de recursos naturales como el gas y el petróleo.

Brasil, por su parte, tiene inversiones en ese país, y sale a defender los intereses de la empresa Petrobrás que está en Bolivia para hacer negocios, porque además es de capitales estatales.

El mismo Morales dijo hoy que la nacionalización no había sido idea de Fidel Castro ni de Hugo Chávez, como se le ha sugerido en alguna ocasión. Más allá de su afirmación, me parece claro que la decisión tiene más que ver con el rumbo político que él le quiere imprimirle a su gobierno, que con presiones de terceros.

Hablar de una estrategia para provocar divisiones me parece un poco exagerado en relación con estos casos. Pero, de nuevo, es sólo una opinión a título personal, y quizás esté pecando de ingenua...

Hola Valeria, me gustaria saber qué papel desempeña México en esta cumbre y qué beneficios puede traernos como país.
Yasmin Flores Rivera, Monterrey, Nuevo Leon, México

Hola, Yasmin. México fue en esta Cumbre uno de los países co-presidentes. ¿Qué significa eso? Que fue el representante de los demás, el encargado de coordinar el grupo de América Latina y el Caribe. Una cuestión formal, pero que le dio al presidente Vicente Fox la posibilidad de exponer en la conferencia de presentación de conclusiones.

Según el canciller Luis Ernesto Derbez, México llegó a Viena "muy fortalecido" y con una relación "muy positiva" tanto con los demás países latinoamericanos como con la UE. Y la UE se hizo eco de este comentario: lo llaman "el puente entre dos mundos". Lo que no significa mucho, pero suena bonito, ¿no?

Hablando concretamente de la relación comercial, el caso de México con la Unión Europea es particular: tu país, y también Chile, han firmado los dos únicos acuerdos bilaterales que Europa tiene con naciones de América Latina. El llamado Acuerdo de Asociación Económica data de 1997, y luego en el 2000 se suscribió el Acuerdo Global.

El presidente Fox llegó a esta Cumbre con la intención de impulsar las negociaciones para un eventual acuerdo de libre comercio de otros bloques de países con la UE, puntualmente la Comunidad Andina y el Mercosur. Es decir, argumentó a favor del modelo de tratado que tu país tiene, para que se replique con otros países del continente y se convierta, según su visión, en una herramienta de desarrollo económico e integración.

Sin embargo, días antes de la Cumbre, un grupo de organizaciones gubernamentales exhortó a los países de América que venían a Viena a declinar la oferta de tales tratados por parte de Europa, alegando que la experiencia de México no había sido benéfica. Según la Red Mexicana de Acción Frente al Libre Comercio, las exportaciones han crecido menos que las importaciones desde que el acuerdo con la UE entró en vigor, lo que deja un balance deficitario para el país.

Una vez más, lo que está aquí en contraste son las visiones sobre si el libre comercio es positivo para México, o más bien no genera ventajas concretas para sus habitantes. Más allá de las relaciones con Europa, en el marco de esta Cumbre se habló también del G-3, el tratado de libre comercio que México tiene en pie con Colombia y Venezuela, desde 1994.

Precisamente, el tema salió a relucir porque el presidente Hugo Chávez había amenazado con retirarse del bloque, como lo hizo con la Comunidad Andina de Naciones. Lo que se dijo aquí, cuando aún están las definiciones en suspenso, es que el G-3 podría convertirse en G-2 si Venezuela concreta su partida. El vicepresidente de Colombia, Francisco Santos, dijo ayer que la voluntad de su país y la de México es la de seguir adelante con ese convenio.


13 de mayo

Los bloque econonómicos latinoamericanos, conocidos como CAN, Mercosur, G3, experimentan crecientes problemas que inclusivemente cuestionan su futuro; ¿cómo la UE podría negociar en un futuro con la región? ¿A través de acuerdos bilaterales o multilaterales con debilitados bloques regionales?
Alejandro Tomás, Londres, Reino Unido

Lo de debilitados, Alejandro, da en la tecla: el Mercosur y la CAN llegaron a negociar en Viena en lo que quizás es su peor momento como bloque, históricamente hablando. Creo que a partir de lo que pasó en Viena la Unión Europea volvió a dejar en claro cuál es su posición a la hora de establecer vínculos comeciales con América Latina y el Caribe: no les gustan demasiado las negociaciones bilaterales, y sólo están dispuestos a abrir la posibilidad de tratados de asociación con regiones que actúen de manera consolidada y coherente.

Este fue un tema crucial para esta América Latina de bloques fragmentados y en conflicto. Lo vimos con la Comunidad Andina, por ejemplo: si no hay claridad sobre quiénes son los miembros, si Venezuela se queda o se va del grupo y, sobre todo, en qué términos les interesa a los países un tratado a futuro, Europa prefiere esperar.

Chile y México, sin embargo, tiene convenios individuales con el continente, y habrá que ver en qué medida las experiencias de América Central (que ya obtuvo el visto bueno para empezar a negociar) y la Comunidad Andina (si sus cuatro integrantes logran "hacer los deberes" hasta el 20 de junio), sirven para que Europa sostenga este modelo de relación birregional, o lo revise en el futuro.

¿Qué se habla de Evo Morales y de Bolivia? ¿Seguimos siendo intrascendentes?
Pablo Paz, La Paz, Bolivia

Hola, Pablo. Y un saludo también a Juan José Lima, de la ciudad de La Paz, que mandó una pregunta similar a ésta. Respondo, entonces: si hay un adjetivo que no le cabe al papel de Bolivia en esta Cumbre, es el de "instrascendente", como tú dices. El presidente Evo Morales atrajo la atención de los medios en todo momento, y se convirtió sin duda en uno de los protagonistas del encuentro.

Antes de su llegada, los funcionarios europeos sabían que el tema de los recursos energéticos era de debate urgente. El anuncio de la nacionalización de los hidrocarburos, hecho por Morales a principios de este mes, preocupa a las autoridades europeas, que no pueden vislumbrar el camino que seguirá Bolivia.

La comisionada de Relaciones Exteriores de la UE, Benita Ferrero-Waldner, me respondió hace unos días que Europa respeta el derecho de los países a manejar sus recursos naturales como mejor les parezca, pero también tuvo palabras para defender a las empresas extranjeras que invierten en un país y que pueden verse afectadas por una nacionalización. "Hay que dialogar con ellas, respetar el marco legal y dialogar con los estados que están detrás de estas empresas", dijo.

Así que, antes de que comenzara la reunión, ya se sabía que el presidente Morales sería un interlocutor muy requerido, si de temas de energía se trata. Lo que pasó luego fue bastante inesperado, y mucho más "estruendoso" de lo que quizás los locales habían pronosticado: Morales y Lula se robaron los titulares a partir de declaraciones cruzadas por la cuestión de las indemnizaciones a las empresas petroleras que operan en territorio boliviano, como la brasileña Petrobrás, y fueron noticia a cada rato.

También lo fue la arremetida de Bolivia contra España, cuando Morales acusó al gobierno español de incumplir compromisos en materia de ayuda humanitaria y reducción de deuda. Además, ayer se habló en la reunión de los debates que ocurrieron en los grupos de trabajo sobre el cultivo de la coca, una inquietud traída al debate por los países andinos. Y más: Morales dio una entrevista a un periódico local, publicada ayer, en la que criticó el consumo de droga en Europa. Así que, ya ves: de intrascendente, nada. Ahora, si esta atención momentánea de Europa a Bolivia se traducirá en respuestas o políticas concretas a los problemas que Bolivia trajo a la Cumbre con la UE, es otra cuestión...

¿Desde qué tiempo se está realizando esta Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno? ¿Que tópico central de importancia directa a la Unión Europea se está tratando? y ¿qué posición guarda la Unión Europea para con América Latina?
Claudio Cordero, San Pedro de Macorís, República Dominicana

Te cuento un poco de la historia, Claudio: las reuniones entre países europeos y latinoamericanos comenzaron en 1987, en un encuentro entre la Unión Europea y el llamado Grupo de Río, integrado por 19 países latinoamericanos. En ese contexto, Portugal y España eran los principales impulsores de un acercamiento entre los continentes.

Pero la institucionalización del diálogo se logró en Roma, en 1990, y la primera Cumbre como tal tuvo lugar en Río de Janeiro, nueve años después. Así que es historia bastante reciente. Desde 1999 en adelante, se realizaron cuatro Cumbres, contando ésta: Río 99, luego Madrid 2002, Guadalajara 2004, Viena 2006. La próxima será en dos años, en Lima.

Esta es la primera vez que el encuentro tiene lugar fuera del territorio iberoamericano, y la razón por la que Viena fue la encargada de acoger a los mandatarios es porque Austria tiene, al momento, la presidencia temporaria de la UE. La misión era, más allá de las declaraciones puntuales, reforzar los lazos entre una Europa ampliada ahora a 25 países miembro, y una América Latina que no logra consolidar sus bloques subrregionales.

En la relación UE-Latinoamérica, hay tres datos interesantes que revelan, para algunos, cuánto necesitamos a Europa cuando de fondos se trata: el Viejo Continente es el primer inversor y el segundo socio comercial de América Latina y el Caribe, y es además el principal donante de fondos para el desarrollo.


12 de mayo

¿Se puede esperar de esta cumbre una solución de fondo a la crisis energita que tiene la región?
jorge garnica, Viña del Mar, Chile

Jorge, creo que tu pregunta toca una de las "fibras sensibles" de esta reunión: definitivamente, el tema energético es en este momento un desafío de solución pendiente para los países latinoamericanos, y los europeos no ocultan su preocupación ante esta realidad.

Peter Stania, analista del Instituto Internacional para la Paz de Viena, me decía que el tema energético no se "coló" en las reuniones, como una cuestión inesperada, sino que se sabía de antemano que tendría alto perfil, lo que habla de la urgencia por establecer políticas concretas, más allá de las declaraciones de los documentos.

Ahora bien, creo que de este tipo de reuniones difícilmente salga la "solución de fondo" de la que tú hablas. Más bien, en todo caso, se pondrán sobre la mesa de debate las posturas sobre este tema.

En el caso de la Unión Europea, la comisaria de Relaciones Exteriores, Benita Ferero-Waldner, presentó la visión del bloque en su conjunto: reconoció que el tema los preocupa, pero que respetarán el derecho de los países a decidir sobre estas cuestiones. Una alusión directa, claro, a la nacionalización de los hidrocarburos anunciada por el presidente boliviano Evo Morales.

En abril, se organizó en Bruselas una reunión preliminar a esta Cumbre para expertos en energía. En las conclusiones de la misma, se estableció que América Latina necesita inversiones enormes para afrontar la demanda energética y para integrar los mercados débiles de los países, y además se identificaron problemas de índole tecnológica y de ausencia de marcos regulatorios.

Habrá que ver si la declaración final de esta Cumbre aborda en profundidad alguna de estas cuestiones.

¿En qué cosas concretas se basa el apoyo de la UE a América Latina y si ese apoyo es en temas importantes para la región, como la educación o salud; es decir, en problemas más sociales que económicos?
Marcelo Rodríguez Palma, Santiago, Chile

Hola, Marcelo. Hay un dato interesante respecto a este tema: Europa es, en este momento, el primer donante de ayuda al desarrollo de América Latina, y entrega entre el 40 y el 50 por ciento de los fondos que recibe el continente en su totalidad.

En la agenda de la Unión, y en la de esta Cumbre, hay dos prioridades puestas por escrito: "cohesión social" e "integración regional", que suenan a compromisos formales pero que, cuando uno comienza a indagar, descubre que se traducen en programas concretos. En temas de educación y salud hay planes de intercambio de estudiantes y científicos, y hay programas de apoyo a los desplazados por la violencia, por tomar sólo un par de ejemplos.

Si los programas son suficientes o no, y si se implementan escuchando las necesidades de América Latina más que estableciendo prioridades desde Europa, es otra cuestión.

Sin embargo, son muchos los que consideran que la política de cooperación entre Europa y América Latina-Caribe se usa como un modo de lograr la liberalización comercial en los países. Por eso, las críticas que más se escuchan en relación con este tipo de Cumbres destacan que la atención excesiva dada al tema de los acuerdos de integración (o de librecomercio) distraen de los temas verdaderamente importantes, en términos de una cooperación efectiva entre las dos regiones.

¿Cuál es la tendencia de la cooperación de la UE en América Central?
Ernesto Sitamul, Guatemala, Guatemala

Para responderte, Ernesto, voy a recurrir primero a algunos datos oficiales entregados por la misma Unión Europea: según afirman, Europa es el principal proveedor de fondos a la región centroamericana, con más de 600 millones de euros anuales, lo que representa un promedio de ayuda por habitante mayor al de otras subregiones del continente.

Desde 1984, mediante un mecanismo de debate y encuentro conocido como "Diálogo de San José", Europa ha aportado fondos para lo que ellos identifican como tres áreas clave: la resolución de conflictos internos, el fortalecimiento de la democracia, y el despegue económico. El primer acuerdo formal de cooperación se firmó en 1985, en Luxemburgo, que luego fue reemplazado por el que está ahora en vigor, rubricado en San Salvador en 1993.

Más allá de fechas y documentos, lo cierto es que Europa le ha dado el visto bueno a la integración en la zona central del continente, y es por eso que ya se comenzó el año pasado la fase de evaluación que podría llevar a cerrar un acuerdo de integración.

En términos de ayuda al desarrollo, parte de los fondos europeos se destinan a distintos programas con comunidades indígenas, a la gestión sostenible de recursos naturales, y a la asistencia ante catástrofes naturales, como los huracanes. El llamado Plan Nacional de Educación de Nicaragua, por ejemplo, está financiado en parte por la UE.

NOTAS RELACIONADAS
Los ojos del mundo sobre Bolivia
03 05 06 |  América Latina
Venezuela sale de la CAN
20 04 06 |  América Latina
Sudamérica se une en bloque
08 12 04 |  América Latina
El Mercosur y la UE se distancian
30 09 04 |  Economía
Mercosur/UE: lista oferta final
26 09 04 |  Economía


VÍNCULOS
El contenido de las páginas externas sugeridas no es responsabilidad de la BBC.


 

BBC MUNDO - PRODUCTOS Y SERVICIOS


Portada | Internacional | América Latina | Economía | Ciencia y Tecnología | Cultura | Deportes | Participe | A fondo | Multimedia | Aprenda inglés | Tiempo | Quiénes somos | Nuestros socios
Programación | En FM, AM, OC |
banner watch listen